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CORREO DE LECTORES

4 de diciembre de 2013 - 00:00

Gracias totales

 

Sr. Director: 
Quiero por este medio hacer público mi agradecimiento al intendente municipal el doctor Humberto Zúccaro, a la secretaria de Educación, Cultura e Integración profesora María del Carmen Rodríguez, a la subsecretaria de Cultura Clarisa Bartolacci, al equipo del museo encabezado por mi querida María del Carmen Díaz por brindarnos un espacio maravilloso como lo es el museo Alcalde Lorenzo López  y ponerse a nuestra disposición para realizar nuestra exposición de fotos sobre la colectividad alemana.
Incluyendo además un sonido extraordinario que permitió se luciera la labor artística prevista para esa noche. Y  agradecer además el reconocimiento que recibí en nombre del intendente de manos de Clarisa Bartolacci.
A la gente de la filial unser licht por abrirnos las puertas de su casa en la sede de Tortuguitas, por acompañarnos en nuestra travesía a Villa General Belgrano y llenarla de magia y alegría. A la gente del ballet Mir sein so, al grupo de música tradicional Los Feil quienes animaron nuestra fiesta, al cheff Jorge Rinas quien nos deleitó con sus manjares y su sonrisa, a Beto Videle, Jorge Ditz y al público de Pilar que nos acompañó amorosamente.
Dicen que 20 años no es nada, 10 entonces sería menos que nada, pero para mí en lo personal, festejar con la familia que formé y pude sostener en el tiempo en estos 10 años: el público, alumnos, exalumnos, docentes, colegas, (no solo del teatro sino también de la salud mental), las ahijadas que me regaló esta profesión que abracé, me pareció extraordinario, verlos mezclados con mis hijos fue mucho.
Realmente pasaron por mi mente mil recuerdos pues me acompañó gente de todas las edades que fue muy significativa en este tiempo: jóvenes, abuelos, niños y con cada uno de ellos me une un instante de mi vida en estos 10 años, siempre de alegrías detrás de logros y grandes esfuerzos, así como también aquellos que ya no están físicamente pero que habitan mi recuerdo y mi corazón cada día como mis padrinos: Roaldo Barbesini y Tino Pascalli.
Esta profesión, como todas, está hecha de luces y de sombras, pero como siempre digo: sin esas sombras no podría disfrutar los momentos de luz.
Un párrafo especial merece mi compañero Gustavo Lugea, quien se entregó con confianza plena a mí y eso es algo para agradecer. Transitamos un año juntos en esta loca aventura que es la vida y afrontó fiel todas las tormentas a las que debímos hacer frente para poder llegar a nuestros objetivos por más difíciles y lejanos que parecieran. Se ajustó a mis tiempos y mostró su garra cuando yo aflojaba, cuando el cuerpo me decía basta. Tengo la certeza de que no me equivoqué al elegirlo para juntos gestar arte.
Gracias Pilar, por recibir hace 40 años a esta porteña y permitirle sentir que ésta es su casa y ésta es su familia.

María Cecilia Cataldo.
 

 

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