El peligro de las bocas de tormenta abiertas en la calle

Muchas de ellas permanecen tapadas con ramas o cartones. Son una amenaza para los peatones y conductores. El Municipio dice que se arreglan.
miércoles, 30 de octubre de 2013 · 00:00

No abundan en el distrito, sin embargo, hay varias bocas de tormenta en las intersecciones de calles de Pilar que, aunque necesarias durante los días de intensas lluvias, significan un gran peligro para peatones, automovilistas y ciclistas por su falta de mantenimiento. Desde el área de Obras Públicas aseguran que las tapas que se rompen son repuestas continuamente. Pero algunas pasan meses con sus fauces abiertas, esperando al distraído que se tragarán.

Una de las cuadras del centro de Pilar donde más se concentran las bocas de tormenta es la que encuentra su intersección entre Ituzaingó y ruta 8, a metros del corredor nocturno. Es también, históricamente, la zona céntrica más afectada durante por las lluvias. En la esquina se encuentra una boca de tormenta que ha sido dañada por el paso de vehículos de gran peso, y que espera ser reparada.

Hecha de material y de hierro, en la actualidad se encuentra abierta y con parte de su tapa de concreto dañada.

“Sufrimos de todo tipo de daños y robospero se reponen”, explicó Mariano Grimaldi, secretario de Obras Públicas local, sobre este caso en particular. El funcionario además explicó que se trata de un trabajo correctivo ya que se reponen a diario debido a las roturas y también a los robos de aquellas que están hechas de hierro.

 

Camufladas

Algunas se esconden con lo que más tienen a su mano, como una rama o con los pastizales que han crecido alrededor suyo, como aquella ubicada en 11 de Septiembre y ruta 8, cuya tapa brilla por su ausencia.

“Debe hacer como dos años que está así”, confesó a El Diario, Carlos, un hombre que lava los vidrios de los autos en el semáforo.

“Hace un año, una tarde se cayó una señora y la tuve que sacar”, continuó. Se trata de un pozo de al menos un metro y medio de profundidad, por donde circula el agua de las alcantarillas.

Algo similar también sucede con otra que ha pasado inadvertida en la esquina de Belgrano y ruta 8. “Un día de lluvia vas caminando y no ves que está abierta”, confesó una mujer que advirtió que un periodista de este medio estaba retratando el deplorable estado de la boca de tormenta.

“Lamentablemente la dirección del Obrador tiene que estar todo el tiempo, pero está con otros temas, haciendo obras, asfaltos, y tiene que continuar reponiéndolas. Es un trabajo constante”, aclaró el titular de Obras Públicas, que detalló que en la actualidad se está trabajando fuera de agenda en la reparación de una de ellas en San Matín y colectora de Panamericana.

Además, explicó que en ocasiones se deben realizar reparaciones constantemente debido a camiones que las rompen con su paso, como en la calle Guido y Ruta 8, que lleva dos reparaciones en lo que va del año.

 

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