Hace 75 años moría Víctor Vergani en un accidente de avión

Falleció el 9 de enero cuando la aeronave en la que viajaba como copiloto se estrelló contra las costas del arroyo Itacumbú, en Uruguay. Fue un piloto destacado y un recordado vecino de Pilar.

9 de enero de 2013 - 00:00

Su vida, su talento y sus proezas dieron lugar a mitos, historias y leyendas que siguen reproduciéndose. Su nombre está impreso en una de las calles principales del centro de la ciudad. Hace 75 años la vida de Víctor Vergani se iba con su gran pasión: el vuelo.

En un accidente aeronáutico en costas uruguayas, a los 37 años perdía la vida el 9 de enero de 1938 el piloto militar nacido en Pilar.

Víctor Vergani había nacido el 1º de abril de 1901. A los 18 años, después de finalizar sus estudios en el Instituto Carlos Pellegrini, ingresó al Colegio Militar y cuatro años más tarde se incorporó a la Escuela Militar de Aviación, donde llegó a ser instructor de vuelo. En 1936 llegó al máximo escalón de su intachable carrera, cuando lo ascendieron a Mayor.

Un tiempo antes había contraído matrimonio con la joven Angélica Teresa Marzano, cuyos testimonios compartidos con familiares y amigos hasta el día de su muerte -a los 98 años- la convirtieron en una biógrafa de excepción de su marido.

 

Su muerte

El episodio tuvo lugar apenas minutos después del despegue en Paso de Los Libres (Corrientes). El incalculable temporal que azotó a la ciudad fue demasiado para el Lokheed B12 en el que Vergani ejercía de copiloto.

El avión, que acompañaba a la comitiva presidencial del entonces primer mandatario argentino Agustín Pedro Justo, se estrelló contra las costas del arroyo Itacumbú, en Uruguay.

Con él viajaba el hijo del presidente, que falleció al igual que el resto de los tripulantes. Varios son los relatos que se dispararon luego del accidente, desde el remordimiento del mandatario por haber cambiado a último momento el lugar con su hijo, hasta el reproche de los que señalaban que se trató de una “tragedia evitable” dado que hubo un retraso incomprensible por parte de algunos de los miembros de la comitiva que obligaron al avión a despegar más tarde y atravesar de lleno el corazón de la tormenta.

No faltaron quienes echaron a rodar la teoría del atentado, versión con la que ante la ausencia de datos precisos se sigue especulando hasta la actualidad.

La pompa no estuvo ausente en los funerales de Vergani. Los diarios de la época hablan de un cortejo fúnebre que “desfiló lentamente por la calle Ituzaingó y después tomó por Tomás Márquez hasta la casa del extinto y del público apostado en las aceras que rindió un homenaje silencioso al paso de los restos, mientras doblaban las campanas de la iglesia parroquial”.

 

El mito

Su osadía a la hora de sobrevolar el suelo pilarense le valió la fama de aviador audaz. Historias espectaculares sobre las piruetas que realizaba en el cielo de la plaza 12 de Octubre lo colocan en un papel de héroe temerario que difícilmente haya encajado con la personalidad de un militar.

Pero si de fomentar la leyenda se trata, la anécdota que más color aporta a la causa es aquella que asegura que Vergani, poniendo a prueba sus propios límites, llegó a pasar con su avión entre las dos torres de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar.

Entre quienes aseguraban haber sido testigos de esta hazaña se encuentra el ya desaparecido Adonis Cormery, que con lujo de detalles recordaba cómo la madre del piloto se agarraba el pecho ante las inquietantes maniobras de su hijo.

Según expertos, la hazaña resulta técnicamente imposible y podría ser una deformación de lo que sí está acreditado por testigos: cuando pasaba por Pilar solía mover el avión a modo de saludo.

 

El dato 

Vergani se destacó, además, por el gusto por la pintura, la guitarra y el polo que profesaba su tío. Hasta su muerte, el Mayor vivió en una casa céntrica ubicada sobre la Avenida Tomás Márquez.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar