Juguetes encastrables, didácticos y sillas móviles adaptadas a niños con discapacidad, una población muy poco tenida en cuenta por la industria del sector, son una buena manera de homenajear a los chicos para que todos encuentren su regalo de Reyes, porque como afirman los especialistas “se puede enseñar a jugar, y a jugar se aprende jugando”.
Sillas posturales que parecen juguetes, destinadas a niños con discapacidad motriz, adaptaciones realizadas por la empresa Dimare, fundadora de los juguetes encastrables Rasti, y didácticos producidos en Córdoba, son algunas de las opciones para dejar junto a los zapatos, tradición con la que se espera el regalo de Melchor, Gaspar y Baltasar.
La guía «Juguetes pensados para todos” es una iniciativa de la empresa de «Ladrillitos», escrita por un equipo interdisciplinario que integró la psicopedagoga especialista en autismo, Paula Ratto.
En diálogo con Télam, Ratto aseguró que «cada chico es único. Un diagnóstico no puede ni debe ser limitante, y es lo que tienen que tener en cuenta los fabricantes cuando diseñan sus juguetes».
Sugerencias
Una de las sugerencias del equipo es que la necesidad de «modificar la presentación de los bloques encastrables, adaptando y facilitando los manuales de uso».
Esto es lo que hizo la empresa, ya que «generamos modelos más simples, construcciones con diferentes opciones, de tal manera que los chicos puedan jugar en familia. Tal el caso de la línea «Mi primer Rasti», donde hay variedad de opciones para armar», contó a Télam, Daniel Dimare, director de comunicación y marketing.
Ratto explicó que «los chicos con discapacidad necesitan una secuencia más fina en las construcciones con encastrables, juguetes que son ideales para interactuar con los adultos, porque los juguetes son el medio para el encuentro».
Al contar con modelos más sencillos para armar «los chicos son más autónomos, felices con el éxito de crear su propio juguete».
Por su parte, Alfredo Fernández, asesor técnico del área de discapacidad del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), fabrica sillas posturales con características lúdicas, a través de la firma Max Jungla.
«Son sillas para niños con distintas discapacidades físicas, que tienen diversas formas -animales, autos, carritos-, que son divertidas y nada estáticas», compartió el especialista, quien es usuario de silla de ruedas desde hace 15 años.
«Aprendí de mi propia experiencia, entre otras cosas, la importancia de que los niños puedan ser mirados a los ojos, que no estén en el piso», reflexionó.
