La difícil tarea de elegir y sostener una carrera universitaria

Una psicóloga especialista en orientación vocacional brindó detalles de los hábitos de los jóvenes que deciden seguir estudiando. Muchos evitan salir de Pilar para formarse después del secundario.
sábado, 26 de enero de 2013 · 00:00

En tiempos en los que la elección de la carrera universitaria ha escapado del grupo de elite de los lugares comunes y tradicionales y en los que la sobreoferta termina confundiendo, en ocasiones, a los adolescentes en su elección, la orientación vocacional termina siendo la rueda de auxilio a la que cada vez más jóvenes acuden para aprender a sortear frustraciones que aparecen en la nueva etapa que va a marcar el ritmo de sus vidas.

El Diario dialogó con Florencia Elías, licenciada en Psicología y especialista en Orientación Vocacional, quien brindó detalles de los cambios en el proceso para la selección de una carrera y por ende de un estilo de vida en los últimos diez años.

“En el mercado hubo muchos cambios, porque hay muchas carreras nuevas. Demasiadas”, enfatiza la mujer, que además de trabajar en dos colegios privados de la zona, atiende a jóvenes en particular y a grupos que sienten que necesitan de su ayuda para enfrentar el cambio entre el secundario y la vida universitaria. Esta etapa “tiene que ver con poder elegir con quiénes quiere trabajar, dónde quiere hacerlo y de qué. Eso habla de una elección un poco más amplia, no solo una carrera” sostiene la licenciada, quien subraya que “elegir una carrera implica otro tipo de elecciones”.

Los tiempos han cambiado y aunque los jóvenes apuestan a nuevas carreras, muchos temen a incursionar en lo desconocido, y terminan estudiando en función al rédito que ellos creen conseguir con carreras tradicionales. “La generación de nuestros padres tenían Arquitectura, Medicina, Abogacía como referentes básicos, y de ahí no había que salir”, remarca la mujer que cursó primaria y secundaria en Pilar y que desde su vida universitaria hasta este año, vivió en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, sugiere que a pesar de la gran oferta, los chicos no reciben una clara información detallada de lo que les espera en la facultad.

 

Miedo a lo nuevo

Trabajar con grupos de jóvenes pilarenses y de otras zonas le ha dado otra mirada acerca de las conductas que persiguen ellos a la hora de elegir una carrera. El joven estudiante pilarense que está a punto de culminar su escolaridad, evita viajar hacia otros partidos o a Capital Federal para continuar con los estudios.

“Lo que veo en Pilar es mucho miedo a viajar. Mucho miedo a salir de la burbuja, de no saber tomarse un colectivo o llenar un formulario del CBC”, sostiene la especialista que trabaja en gran medida con jóvenes estudiantes de colegios privados.

“Hay mucho miedo a lo desconocido, pero precisamente por no haberse largado a la vida. No son chicos acostumbrados a moverse solos, a tener cierta independencia. Entonces de golpe, anotarse en una carrera implica una revolución a nivel familiar”, aclara.

Claro que este miedo se diferencia del de años anteriores, cuando en Pilar no había alternativas. Con la llegada del CBC de la UBA y las carreras de Económicas al colegio Pellegrini y la opción de las universidades privadas en el distrito y otros terciarios y cursos cortos, el proyecto de continuar estudiando no requiere, obligatoriamente, tener que dejar el distrito.

 

El síndrome de la frustración

El papel de los padres para la elección

Para la especialista en Orientación Vocacional Florencia Elías, una clave de su trabajo es la participación activa de los padres. Así, en su consultorio, los invita junto al joven, en la primera reunión y en la última para diferenciar las expectativas del joven de la de los padres. “Hay muchos padres que ha dejado la carrera de lado, consiguieron trabajo y dejaron de estudiar, y quieren que el hijo estudie lo que ellos no pudieron estudiar. Transforman la elección del hijo en una elección propia”, detalla Elías. Aunque en el distrito trabaje actualmente en dos colegios privados en la orientación vocacional de los estudiantes, junto a otros profesionales se embarcó en la movida del pedido de un taller obligatorio de orientación vocacional, que deberá tratarse en el Congreso.

“Así, el estudiante no tiene otra que repensar algunas cuestiones aunque haya decidido la carrera. La puede reafirmar, confirmar, sentir que está en el buen camino, y eso le va a brindar otra seguridad, otra confianza”, sostiene la especialista, que recomendó que ante la duda, un estudiante puede optar por cursos cortos o materias troncales del CBC de la UBA para no perder la constancia.

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