por Celeste Lafourcade [email protected]
“Qué tragedia” repetía con China Zorrilla en el velorio más memorable del cine nacional, rodeada de parientes, vecinas vestidas de luto de pies a cabeza y las clásicas lloronas. Sin embargo, poco queda de aquellos condimentos y lugares comunes de la recordada escena de “Esperando la carroza” frente al avance lento pero constante de las nuevas costumbres para despedir a los seres queridos.
Y en este contexto, la tecnología que todo lo alcanza también ha llegado para modificar la forma de homenajear a los fallecidos. Prueba de ello es la aparición de un cementerio virtual donde los deudos pueden recordar a sus difuntos con anécdotas, frases, imágenes o videos.
Promocionado como “El sitio para nuestros seres queridos fallecidos”, El Adiós cuyo sitio en Internet es www.eladios.com.ar concentra información sobre fallecidos de distintos puntos del país, agrupados por fecha de deceso.
“Hoy recordamos a…” anticipa la primera pestaña de la página que reúne a todos los finados del día con nombre, apellido y fecha de nacimiento. Al clickear en alguno de ellos, el sitio ofrece una ampliación de los datos como lugar de residencia, de fallecimiento, morada final y en muchos casos, siempre que los allegados se hayan tomado el trabajo de enriquecerlo, frases para recordar al protagonista.
Mi pésame
Entendiendo que el acortamiento de distancias es una de las mayores potencialidades que brinda la tecnología, el cementerio virtual ofrece a quienes no hayan podido acercarse personalmente a saludar a los deudos, o a quienes quieran reforzar sus recordaciones, la posibilidad de enviar condolencias.
La gama en este caso es amplia y abarca desde las salutaciones simples hasta las más sofisticadas, en las que el mensaje puede ir acompañado de flores –también virtuales, desde ya- que el usuario puede elegir por catálogo.
Las anécdotas, siempre presentes al momento de recordar a los que ya no están, también tienen un lugar en El Adiós. Reflexiones sobre la vida, la muerte, un compilado de costumbres y la evolución del rito para despedir a los muertos a través de la historia, entre otra información sobre el mundo de la tanatología, terminan de componer el sitio.
Como curiosidad, el cementerio virtual reúne un listado de panteones de todo el país que incluye, insólitamente, el de la tragedia de Once (el choque de trenes ocurrido en febrero pasado que dejó un saldo de 51 muertos) con el listado de los fallecidos en ella.
Recuerdo on-line
La idea del cementerio virtual retoma lo que ya viene dándose en la red social Facebook, donde es frecuente que ante un deceso, quienes compartieron amistad con la víctima expresen su dolor en el muro del difunto.
Al respecto, desde la funeraria Murziez del centro de Pilar que ofrece el servicio de cementerio virtual, destacaron que “la familia tiene una opción para recordar a sus seres queridos con fotos, videos o palabras y puede acceder a los recordatorios que deja la gente”, y aseguraron que de a poco cada vez son más los que se interesan por este servicio gratuito que se ofrece al momento de contratar los servicios de la cochería.
Para quienes pretendan ir más allá con el homenaje virtual, también está disponible –ya con un costo- la creación de una página de Internet del fallecido.
Al explicar el incipiente fenómeno, desde Murziez aseguraron que “la gente se pone contenta al tener un lugar en Internet para recordar al ser querido porque les da la posibilidad de homenajearlo continuamente”.
A su vez, la interacción (a través del intercambio de anécdotas y recordatorios) con todos aquellos que estimaron al fallecido también puede ser reconfortante para sus allegados.
Tiempos modernos
Como cualquier ceremonia arraigada en la cultura popular, la de despedir a los muertos es resistente a los cambios aunque no impermeable a las modificaciones del ritmo de vida de la sociedad que tarde o temprano terminan por influenciarlas.
Entre los cambios más visibles se ubica el acortamiento de los velorios. Lejos de aquellos sepelios por 24 horas ya no resulta raro que muchos allegados se decanten por el entierro directo, no sin antes una austera ceremonia en el cementerio.
La inclusión de música en los velatorios, aunque de forma aislada, también llegó para “americanizar” algunas de las despedidas finales.
No obstante, la introducción de canciones en la Argentina está enraizada en las religiones. “Los evangelistas suelen cantar en los velorios pero fuera de ellos no es frecuente”, advirtieron desde Murziez.
Lo que sí ha comenzado a hacer mella en las costumbres de los argentinos a la hora de las despedidas son los aplausos, reservados hasta no hace mucho a figuras del mundo del espectáculo. Asimismo, entre otros usos que van dejándose de lado está el de tapar con tierra el ataud en el momento de la sepultura. “Era bastante chocante –reconocieron desde la cochería- para los familiares, así que ahora simplemente se lo baja y se le arrojan flores”.
De todas formas y con sus nuevos matices, los oficios fúnebres siguen conservando el mismo valor para nuestra sociedad, prueba de ello es el dinero que todavía sigue invirtiéndose en los servicios. “No es cierto que a la gente le de lo mismo, si puede, en esto siguen gastando”, concluyeron.
Beto Ponce de León
De la pompa fúnebre al aplauso
Portadores de un apellido ligado a los servicios exequiales, los Ponce de León son sinónimo de historia y tradición en Pilar en lo que a despedidas finales se refiere.
Daniel Alberto “Beto” Ponce de León, es el encargado de la casa velatoria fundada por sus ancestros cuando los coches eran arrastrados a caballo.
Con la autoridad que le da la experiencia, reconoció que las ceremonias fúnebres han sufrido modificaciones producto de los cambios en los modos de vida. “La pompa de la ceremonia se ha ido reduciendo”, señaló el empresario, y en este sentido, recordó las antiguas procesiones de a pie por el centro de Pilar acompañadas de la baja de las persianas de comerciantes como señal de respeto al difunto que hoy nos abandonó por completo.
“Hoy en día el tránsito no lo permite y tampoco la dinámica de vida, las circunstancias que rodean a la situación son otras”, precisó y agregó que “antes en el momento de la despedida generalmente hablaba alguien y hoy el aplauso expresa las palabras que no se dicen”.
El aumento de las cremaciones también es una expresión de los últimos años, ligada a cuestiones religiosas. “Antes había cremaciones si la persona lo solicitaba en vida porque se tenía la idea de que la Iglesia se oponía a esa disposición final”. Con el aval que ya otorga la Iglesia “se está optando con más frecuencia”.
Ataúdes de colores, impresos con diferentes motivos o con escudos de fútbol, algo que según Ponce “desvirtúan el sentimiento de la muerte”, fueron cosas que le tocaron ver en los últimos años aunque, aseguró, de forma muy aislada.
Ahora bien, la modificación de las costumbres –aclaró - no va en desmedro del respeto que ameritan estas situaciones. “Son distintas expresiones de sentimientos pero no hay actitudes que no correspondan”, enfatizó.
Escéptico con la aparición de iniciativas como la de los cementerios virtuales a las que definió como “propuestas de empresas que las han lanzado al mercado pero no son sentimientos genuinos expresados por la gente”.
