Boliche polémico firma un pacto con la comunidad para reabrir

Es Horus, en Del Viso. Había sido clausurado y luego le negaron el permiso para funcionar. Refrendó un acta para que lo dejen volver a trabajar a cambio de garantizar la seguridad y limpieza de la zona.

15 de agosto de 2012 - 00:00

Presencia de menores, desmanes dentro y fuera del local y hasta una pelea que terminó en la muerte de un adolescente. Esos y otros motivos son los que habían llevado al cierre, hace casi dos años, del boliche bailable Horus, que hasta entonces funcionó –entre clausura y clausura- en pleno centro de Del Viso.

Tras un intento fallido en el 2011, ahora los dueños del local consiguieron el impulso para reabrirlo. Aunque esta vez tendrá una vigilancia adicional a la del Municipio: la de las propias instituciones de la localidad.

Es que los titulares del comercio debieron firmar un acta en la que se comprometen controlar una serie de variables –con la seguridad y la higiene públicas como valores principales- para que la convivencia con sus vecinos no vuelva a empezar con el pie izquierdo.

El acta se firmó el sábado último durante una reunión que los empresarios de la noche mantuvieron con representantes de una media docena de entidades de la comunidad delvisense. Fue una suerte de audiencia pública que terminó en el compromiso de los comerciantes.

Aunque, al igual que la mayor parte de las audiencias públicas –incluso de las establecidas por ley- ésta fue no vinculante, es decir que sus efectos no generan más obligación que la que surja de la voluntad empresaria tutelada por la presión social.

 

Inédito

La concejal  Liliana Alfaya, presidenta del bloque del Frente para la Victoria, calificó de inédita la reunión del sábado.

La edil fue una de las promotoras del encuentro junto a su par Liliana Monje. En diálogo con El Diario aseguró que, desde ahora, se tomará como mecanismo habitual para la habilitación de emprendimientos comerciales “que tengan impacto en la comunidad”.

A su vez, Alfaya aseguró que, a diferencia del año pasado, cuando el Concejo Deliberante le denegó a Horus el permiso para funcionar, esta vez el boliche “tenía todos los papeles en regla”.

En el 2011, el expediente que solicitaba la reapertura del boliche estaba acompañado por una larga lista de firmas vecinales en oposición a su funcionamiento. Además, los ediles habían explicado entonces que la zona donde está radicado –la avenida Madero (ex ruta 26), en el centro de la localidad- no estaba autorizada para la actividad de la diversión nocturna.

El acta de compromiso fue firmada el sábado durante una reunión mantenida en la sede de la Cámara de Comercio de la localidad. Además de las dos ediles y de los dueños del boliche, participaron representantes de los Foros Vecinales de Seguridad, el Club Unión, Sociedad de Fomento Los Cachorros, Asociación Vecinos de Pilar, Juventud Del Viso, Asociación Barrio Los Jazmines, Asociación Barrio El Pinar y la Sociedad de Fomento del barrio Pinazo.

En el acta, los empresarios se comprometen a:

• Favorecer la designación de un conductor responsable de cada grupo con incentivos para que no consuma alcohol.

• Articular acciones con la policía para garantizar la tranquilidad de los alrededores del lugar y de quienes estén en el interior.

• Que el personal a cargo de la seguridad privada mantenga comunicación con emergencias médicas y policiales en caso de ser necesario.

• Mantener limpia la vereda correspondiente al local bailable luego del cierre del mismo.

 

En el 2010

Una muerte, marchas y cierre

La muerte del adolescente Luciano Ramírez, de 17 años, y las posteriores manifestaciones en reclamo de justicia fueron los últimos empujones para el cierre de Horus, en el 2010.

El joven murió atropellado por un tren del Belgrano Norte mientras participaba de una pelea que, como tantas otras veces, había empezado dentro del boliche y siguió en las calles del centro de Del Viso. Esa vez, terminó de la peor manera.

Fuentes de la policía, testigos y familiares de la víctima informaron que todo comenzó minutos después de las 5.30 de la mañana en el paso a nivel de Avenida Madero -ex ruta 26- cuando un grupo de jóvenes que salió del boliche se tomaron a golpes y a pedradas.

Luciano, que unas semanas antes había cumplido 17 años y vivía en Manuel Alberti, quedó en medio de la vía por donde se desplazaba una locomotora que maniobraba en la estación y que lo impactó de lleno.

La familia y los testigos no lograron demostrar que, en realidad, Luciano fue empujado a las vías, como sostenían en las marchas. Pero la mirada de Del Viso se posó sobre el boliche que ahora, dos años después, volverá a abrir sus puertas.

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