A pedal y con motor, obras de arte que van sobre ruedas

Una familia pilarense aficionada a las motos desarrolló las primeras bicis con motor de industria nacional y artesanal. Creaciones únicas, inspiradas en los años 40, como verdaderas obras de arte.
 
domingo, 8 de julio de 2012 · 00:00

Pintorescas por donde se las mire, las bicicletas a motor que desde hace menos de un mes desembarcaron en el K50 son mucho más de lo que la denominación, por sí misma, enuncia.

Únicos, artesanales y pensados hasta en el mínimo detalle, los rodados están más cerca de una obra de arte que de un mero vehículo para desplazarse. Desarrollados por los Ruffo, una familia pilarense de “entusiastas de las motos”, los vehículos llaman la atención de aficionados y curiosos de todas las edades que se detienen en la vidriera ante las verdaderas piezas de colección de Low Rider Cycles, la marca de su autoría.

“Yo las sueño y mi hermano, que es el que tiene el arte del hierro, las hace”, cuenta Marcelo, ante la mirada cómplice de su padre José, con quien comparte la pasión, el oficio y ahora el local ubicado sobre la calle Chubut, a 200 metros de Panamericana, donde conviven réplicas de antiguas motocicletas a pedal de los años 40 y 50.

Chopperas, rockeras, militares, de inspiración mexicana, norteamericana o inglesa, cada una es un reflejo de que no existen límites para la imaginación de los Ruffo, que tienen el orgullo de afirmar que son los únicos “desde Canadá a Tierra del Fuego” en desarrollar estos ciclomotores cuya fabricación se nutre de “un 80% de industria nacional”.

 

Historia

Echando mano a un libro de fotografías históricas que descansa en la mesa del living que armaron en el local para que los clientes –o los entusiastas, como ellos prefieren llamarlos- se sientan parte de esa comunidad de aficionados a las dos ruedas, Marcelo recuerda que “las motos provienen de las bicicletas, todo ciclomotor arranca a pedal”.

“Empezamos en 2009 a soldar caños y a copiar y a recuperar el espíritu de los años 40 cuando empezaron las grandes motocicletas”, explica.

En cuanto a su funcionamiento, están diseñadas para que el motor se encienda al alcanzar los 10 kilómetros por hora con el pedaleo. Alcanzan una velocidad de 30 kilómetros por hora y la autonomía del tanque llega a los 80 kilómetros.

Acorde con la tendencia mundial que incentiva la utilización de medios de locomoción de bajo nivel contaminante, su utilización resulta –además- económica: llenar un tanque cuesta alrededor de 14 pesos. Cabe destacar que por tratarse de vehículos de baja cilindrada no requieren de patentamiento.

Con excepción de los motores, importados de la India, el resto de las piezas de las bici-motos son de fabricación argentina, incluso los accesorios tales como canastas y valijas. La mecánica es exclusivamente obra de los Ruffo y su equipo, quienes dado su conocimiento acerca de las motocicletas consiguieron adaptar la mecánica de estos rodados a las bicis, dotándolas de mayor seguridad.

Con el objetivo de “hacer docencia” en materia de conciencia, a cada conductor le entregan dos cascos, bandas flouroescentes y una hora de clase antes de llevarse el rodado.

 

Diseño de autor

A gusto y piacere de los entusiastas, los interesados en sumergirse en el mundo de las bicis a motor pueden hacerlo diseñando sus propias piezas junto a los Ruffo.

Tal fue el caso de la “Betty Boop”, una coqueta bici negra –o más bien un Roll Royce hecho moto- inspirada en los años 50 producto de la imaginación de una maestra jardinera.

Entre otros modelos que sobresalen se encuentran la “Chopper”, inspirada en la cultura norteamericana (con dados en los picos de las válvulas de aire, por citar un ejemplo del ultradetallismo), la “rocking” con su pintura de fuego y sus detalles en tachas, la “Army” inspirada en la Harley de guerra de los años 40.

Blanca y radiante sobresale la “Nostalgia” con su parabrisas de bicipolicía y la “Bobber” una bici de pandilleros de época con los clásicos manubrios altos. Para los más serios, la bici inglesa con su canasta de pic-nic.

En cuanto a los precios, el modelo clásico, la “Sport”, arranca en los 5.930 pesos. A partir de allí, el cliente puede realizarle paulatinamente y a medida que su bolsillo se lo permita las modificaciones que quiera hasta llevarla a la bici de sus sueños: cambios de manubrio, de ruedas, de canastos, etc.

Muchas de las bicicletas diseñadas por los Ruffo cruzaron las fronteras: México, Uruguay y hasta Dubai, fueron algunos de los destinos. Sin embargo ellos no renuncian a un concepto: “por más que se la lleven siempre van a ser nuestras”.

 

 

Capacidades diferentes
En conjunto con el médico Alberto Crescenti, director del SAME, los Ruffo diseñaron a “Pegasus” una bicicleta para personas con capacidades diferentes. Cuenta con dos ruedas traseras y una delantera que permite el desplazamiento de quienes poseen dificultades motoras, pacientes en rehabilitación muscular o bien personas mayores. Incluso cuenta con lugar para transportar las muletas. Esta bicicleta no cuenta con motor y puede ser desplazada tanto por el conductor como por alguien que la empuje desde atrás.

 

 

Pasar a la historia
El gran sueño de la familia Ruffo podrá verse concluido en breve cuando terminen de darle las puntadas finales a la primera motocicleta de completa fabricación nacional a la que planean llamar “Eva”, como la primera mujer.

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