Por la falta de importaciones ¿Un invierno sin abrigos?

Escasean camperas, tapados y sweaters. Los comerciantes afirman que los productos nacionales remarcan los precios y no alcanzan para satisfacer la demanda. El invierno recién empieza y no hay reposición.
 
domingo, 24 de junio de 2012 · 00:00

  

por Celeste Lafourcade c.lafourcade@pilaradiario.com

 

La ola de frío que afectó a la ciudad por una semana con temperaturas por debajo de los cinco grados todavía daba sus últimos coletazos. En el negocio de indumentaria femenina más concurrido de la peatonal de la calle Rivadavia las vendedoras ensayaban respuestas ante la demanda de abrigo.

Falta de importaciones, containers, dólar, palabras que en definitiva intentaban dar una explicación ante la ausencia de sweaters, camperas y tapados. “A los proveedores no les dejaron entrar los containers y ahora ya ni lo intentan porque a esta altura del año si traen ropa de invierno pierden plata”, comentaba la vendedora y aseguraba que “la dueña va toda la semana a comprar y no hay nada de abrigo”.

La situación se evidencia en las perchas de ése y tantos otros negocios donde predominan las prendas de modal, las calzas o los mini-vestidos sin mucho rastro de indumentaria invernal.

“Me di cuenta con las camperas, el año pasado trajimos un montón y este año no hay nada”, afirmó Elizabeth Argüello, dueña del negocio “Hope”, ubicado en Pedro Lagrave al 400. Si bien aclara que los proveedores “no nos dicen de dónde traen la mercadería porque no les conviene, nos damos cuenta por el embalaje que viene de afuera, de Oriente”.

La paleta de colores es otra “delatora” de la falta de importaciones. Según la comerciante, productos de industria nacional como tapados llegaron sólo en una gama monocromática. “Las telas con las que trabajan son importadas, este año sólo hubo colores lisos y clásicos a diferencia del año pasado que teníamos a cuadros, mucho más coloridos”.

Situación similar describió Cecilia, de “Mil veces no debo”, en Ituzaingó al 600 al explicar que en diciembre efectuaron la primera compra de invierno y a partir de allí, la reposición se hizo muy dificultosa.

Tal como explicó la propietaria, en los últimos años los grandes productores de indumentaria comenzaron a implementar la modalidad de confección importada pero con la escala de talles occidental. “Envían los bocetos desde acá pero la ropa se hace en China”, señaló.

Este año, con las trabas a las importaciones gran parte de dicha producción no llegó a destino y esto es lo que se evidencia en las vidrieras.

 

Precios calientes

La falta de mercadería se refleja, también, en los precios de los productos que sí lograron llegar a los percheros.

“Hay poco y caro”, expresó, contundente, Katia, propietaria del local “Rudha” ubicado en la esquina de Ituzaingó y Lorenzo López. Las explicaciones se las atribuyó al incremento del dólar paralelo: “el proveedor quizás lo compra a principios de temporada pero lo va pagando financiado y hoy lo paga al precio del dólar negro”. Y la situación, desde ya, no tarda en trasladarse a los precios finales.

En este sentido, aseguró que por las mismas prendas, los precios están un 20% más caros que el año pasado.

Desde “Hope” agregaron que “lo poco que hay se encareció, los productos de industria nacional ya aumentaron tres veces, cuando vas a reponer vienen con aumento”.

Así, advirtieron que “un saco de paño que a principio de temporada estaba 300 hoy está 350”. En tanto que otra prenda similar pasó de 220 a 260 en menos de dos meses.

“Nosotros no queremos aumentar pero cuando vamos a reponer sale más caro así que no nos queda otra que trasladarlo a los precios”, indicó Elizabeth. Y agregó que respecto al año pasado en algunos artículos los importes crecieron el 100%. “Pilotos que el año pasado los teníamos a 150 ahora salen 300”.

Respecto a los efectos positivos que tiene para la industria nacional la eliminación de buena parte de la competencia, en todos los casos los comerciantes coincidieron en que la infraestructura local aún no está preparada para soportar tanta demanda.

“Los efectos positivos para la industria nacional recién se van a ver en dos o tres temporadas”, opinaron desde “Rudha”.

 


 

Sensación térmica
La lana, un material que se va extinguiendo

Cuando el invierno lleva transitado menos de una semana, pensar en afrontar la demanda de una nueva ola polar significa para los comerciantes un verdadero desafío.

“Hay productos como las camperas de cuero ecológico que no tenemos más reposición y abrigo hay poco”, aseguró Cecilia.

No obstante, los comerciantes coinciden en que “el frío todavía no llegó” y que recién cuando el termómetro baja de los 10 grados la demanda se dispara. “En la ola de frío se llevaron todo”, indicó la propietaria de “Mil veces no debo” para agregar que “si no hace frío la gente no sale a comprar abrigos”.

El mismo panorama ofrecieron desde “Rudha” donde explicaron que “ahora se cobran los aguinaldos pero si no viene el frío la gente prefiere zafar con lo que tiene”. “Los que no tienen tarjeta –continuó- esperan que venga el frío para comprar”.

En tanto que desde “Hope” agregaron que “la gente ´acovacha´ la plata. Esto me está haciendo acordar a la crisis del campo, hay mucha incertidumbre y la gente no sale a consumir”.

A su vez, agregaron que la incorporación de géneros más económicos fue destronando de a poco a la reina del invierno: la lana. “La gente no busca abrigos tan pesados, prefiere una campera y un sweater de lanilla liviano”, indicó Katia, mientras que Cecilia aseguró que “la lana es cara y por un poco más de plata prefieren comprarse un tapado que viste más que un sweater”.

Anticipándose a la temporada estival, los interrogantes se multiplican con fuerza entre los comerciantes. El aluvión de prendas de colores estridentes provenientes de países como Tailandia o la India que fueron furor el año pasado deberán encontrar rápido reemplazo.

 

 

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