Plan de desarme: se destruyeron 11 mil armas entregadas por la gente
El Registro Nacional de Armas y Explosivos (RENAR) destruyó ayer unas 11 mil armas obtenidas en el marco del Programa Nacional de Entrega de Armas de Fuego y el operativo fue encabezado por el ministro de Justicia, Julio Alak, quien señaló que “ya son 160.531 las armas sacadas de circulación.
La destrucción de las armas se realizó en una siderurgia de la localidad bonaerense de Campana y junto a Alak, estuvo el director nacional del RENAR, Matías Molle, quien supervisó el operativo.
Alak destacó que “Argentina es el país del mundo que más armas ha destruido y al rescatar la importancia del desarme de parte de la población civil, puntualizó que “una Nación más segura es la que tiene el manejo de las armas en manos de las fuerzas de seguridad”.
Alak opinó que “hay una tendencia equívoca de la autodefensa al tener armas en los hogares” y sostuvo que “la mejor arma para protegerse es llamar al 911, para que intervenga ante un hecho delictivo”.
Precisó que “la experiencia indica que el 90 por ciento de los fallecimientos por armas dentro de los hogares obedece a su mala manipulación o accidentes”.
En tanto, el funcionario insistió en que “lo ideal es no tener armas en los hogares” y subrayó que “son muchas las mujeres que se acercaron al plan para entregar armas y colaborar en el desarme en las casas”.
El plan nacional de Entrega de Armas de Fuego, que también pasó por Pilar, recolectó desde su implementación en julio de 2007 hasta hoy más de 160.000 armas y 986.250 municiones.
Del total de armas recibidas, ya fueron destruidas 117.565, lo que representa aproximadamente el 10 por ciento del total de armas registradas en manos de usuarios civiles en el país.
Según datos oficiales del RENAR, las armas más entregadas voluntariamente fueron revólveres calibre 22, 32 y 38, pistolas calibre 22 y 9 milímetros.
Molle destacó que esta iniciativa “forma parte de una política integral de control y prevención de la violencia armada” y explicó que la entrega del armamento para ser destruido de parte de la población “es voluntaria y anónima”.
Precisó que “se destruyeron 10.745 armas que fueron recolectadas en puestos fijos de delegaciones del RENAR y puestos móviles ubicados especialmente, para poder obtener armas que estaban en los hogares”.
Señaló que “el material que resulta de la destrucción de las armas es donado a la Fundación Garrahan” para juntar fondos y señaló que a las personas que entregaron voluntariamente sus armas en los puestos del RENAR, “se les pagó entre 100 y 600 pesos con un cheque al portador para mantener el anonimato”.