El cuarto de los artículos deportivos fue violentado. Los vecinos, en alerta.
Vecinos del barrio privado La Pradera denunciaron que dentro de la urbanización, tres familias “se han apoderado de la urbanización y se manejan con total impunidad provocando destrozos y no respetando el código de convivencia”.
Con temor, los frentistas de la urbanización que pertenece al complejo Haras del Pilar, denunciaron bajo reserva de identidad por temor a represalias y piden que intervenga la policía y la Justicia.
Según los propietarios que se acercaron a El Diario, se trata de una familia que fue expulsada de otro barrio cerrado y que alquila una propiedad en La Pradera.
Pero a su vez esta familia le habría adquirido y vendido viviendas a otras dos familias, que se comportan de la misma manera.
Los vecinos remarcaron que entre las más de 400 casas que tiene la urbanización, estas tres familias están “haciendo estragos” y señalaron que el sábado último alquilaron el Salón de Usos Múltiples (SUM), uno de los sectores comunes del barrio: “rompieron todo e incluso los matafuegos y con ellos sacaron corriendo a los hombres de vigilancia que intentaron frenarlos”, señaló uno de los vecinos.
“Es imposible convivir de esa manera, la vigilancia no puede hacer nada y el comportamiento no cambia a pesar de que se hable con ellos”, lanzó el mismo frentista.
Robos
En tanto, los propios vecinos aseguran que en los últimos meses hubo varios robos internos e incluso acusan a los menores de esta familia de ser quienes rompieron el cuarto donde se guardan los elementos deportivos y robarse dos pelotas nuevas.
“Sobre los robos misteriosos que ocurren dentro del barrio y de los cuales la guardia no ve nada, no podemos acusar a nadie, pero tampoco podemos investigar nosotros, por eso necesitamos que intervenga la Justicia e investigue la policía”, aseguraron los vecinos.
Por otra parte, señalaron que los polémicos vecinos rompen el código de convivencia reuniéndose por las noches en las puertas de sus casas como si fuese en cualquier esquina de un barrio abierto, hasta altas horas de la madrugada.
“No es una cuestión de dinero, porque se les aplican multas que ellos pagan sin problemas, pero queremos evitar una tragedia, porque en el barrio hay chicos y ellos ni siquiera respetan las normas de tránsito dentro de la urbanización”, aseguraron los frentistas.
Cuestión de educación
Los vecinos de La Pradera descartaron que sus denuncias se enmarquen en un caso “discriminatorio y mucho menos de clase social”. Aseguran que las familias cuestionadas son de las más pudientes del barrio y señalaron: “tienen los autos más caros del barrio, los cambian a menudo y adquieren propiedades con facilidad económica, pero les importa muy poco el respeto por los demás”, dispararon los vecinos.
