Murió José Ramón De la Villa, ex cura párroco de Pilar

Falleció en su España natal, a los 82 años. Estuvo durante tres décadas al frente de la parroquia Nuestra Señora del Pilar. Tenía una personalidad frontal y cultivó fuertes lazos con la comunidad religiosa.

miércoles, 29 de febrero de 2012 · 00:00

 

Mañana se recordará a De La Villa con una misa en la parroquia de Pilar.

 

A los 82 años, producto de una grave afección cerebral que lo mantenía internado, falleció en su España natal José Ramón De la Villa, quien fuera cura párroco de Pilar durante 30 años.

De la Villa llegó a la ciudad a fines de 1979, sin imaginar que se quedaría durante tanto tiempo: de hecho, es el sacerdote que más años ha pasado al frente de la Parroquia “Nuestra Señora del Pilar”.

Nacido el 3 de febrero de 1929, el Padre nació en la provincia de Asturias, al norte de España, siendo el mayor de siete hermanos. Su padre manejaba un aserradero, y durante su infancia todos debían refugiarse para salvar sus vidas de los terribles bombardeos alemanes en la Guerra Civil.

Como provenía de una familia religiosa, José Ramón ingresó al seminario luego de terminar el bachiller. Luego de una carrera como sacerdote en su país natal, su primer contacto con la Argentina llegó en 1960, en la llamada Gran Misión de Buenos Aires, para afincarse en suelo argentino un par de años más tarde.

Tras pasar por Tigre, San Isidro, Resistencia y Florida, arribó a Pilar a través de la por entonces flamante Diócesis Zárate-Campana, para reemplazar a otro recordado padre, José María.

En una entrevista que le concedió a El Diario en 2009, el sacerdote recordaba su primer día en Pilar: “Me fueron a buscar en un Peugeot 404 que era de Luis Beltramo. Los primeros días pedí una audiencia y fui a saludar al intendente, (Daniel Alberto) ‘Beto’ Ponce de León, quien me dijo que el Partido tenía 82 mil habitantes”.

Enseguida, Pilar supo que no llegaba un cura más, sino una persona de fuertes convicciones y un carácter muy especial.

“Me han hecho fama de que tengo carácter fuerte –reconocía-, que contesto, y puede ser, sí. No tengo un carácter muy pacífico, a veces me enojo. Eso sí, la mayor parte del día estoy tranquilo, a todos nos pasa. Pero es más fama que realidad”.

Sin embargo, mantuvo fuertes vínculos con la comunidad, de la que expresaba: “Este es un pueblo muy arraigado en la devoción a la Virgen del Pilar. Hay más y menos practicantes, pero en el fondo existe un sentimiento religioso muy profundo”.

 

Recorrido

Lejos de conformarse con la actividad en el templo, José Ramón De la Villa encaró una importante tarea educativa, siendo una figura clave en la llegada del Instituto Parroquial “Nuestra Señora del Pilar” en 1984; así como del Colegio San José, en el barrio La Pilarica; el Colegio Santa Rosa de Lima en Villa Rosa; y el Colegio Nuestra Señora de la Paz en San Alejo.

A su vez, insistió –con éxito dispar, según las diversas administraciones- en la restauración de la parroquia pilarense, nombrada Monumento Histórico Nacional en 1992, por gestión del por entonces diputado Jorge Telmo Pérez. A pesar de las promesas estatales, las obras se llevan adelante con el aporte de los fieles.

No exento de polémicas, defendió la colocación de rejas en el atrio de la iglesia pilarense debido a los numerosos hechos de inseguridad que sufría el lugar; además, una mancha opacó su estadía en Pilar: debió declarar por encubrimiento durante el proceso al cura Napoleón Sasso -condenado por abuso de menores-, y se le aplicó una probation.

Luego de tres décadas por demás activas, a poco de cumplir 80 años De la Villa dejó su lugar al padre Jorge Ritacco. Luego de su retiro como cura párroco alternó su estadía entre Pilar y su tierra natal, en la que finalmente falleció este domingo. 


Misa

Mañana, a partir de las 19, en la Parroquia Nuestra Señora del Pilar se llevará a cabo una misa por el padre José Ramón De la Villa.

 

“Agradecer a los pilarenses”

En una entrevista con El Diario, José Ramón De la Villa expresó cómo querría que lo recordasen los pilarenses: “Sinceramente, no lo pienso. No hago las cosas para que digan ‘qué bien lo hizo’. Cumplo las funciones en las que me comprometí. Sí tengo que agradecerles a los pilarenses porque me dieron la posibilidad de desarrollar mi actividad acá, y hoy tenemos tres colegios parroquiales y muchas capillas”.

Comentarios