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Dramático rescate de un chico sobre un puente de la Panamericana

Tiene 12 años y amenazaba con saltar a la autopista. Bomberos, policías y especialistas trataron de convencerlo durante una hora. Finalmente, un equipo de salvamento lo bajó por la fuerza.
12 de diciembre de 2012 - 00:00

Un chico de 12 años debió ser rescatado por un equipo especial de bomberos luego de subirse al techo de un puente peatonal de la Panamericana, donde permaneció durante una hora amenazando arrojarse a la autopista.

El hecho ocurrió ayer  poco después de las 14, a la altura del barrio La Lomita, y provocó una fuerte conmoción en la zona, donde el tránsito debió permanecer cortado hasta pasadas las 15.

Durante ese lapso se vivieron momentos de dramatismo. Es que pese a la intervención de asistentes expertos en este tipo de casos, el menor se negaba a bajar. Y varias veces estuvo a punto de caer de la precaria pasarela que lo sostenía y por la que se desplazaba tratando de evitar a los rescatistas.

Los primeros en llegar fueron policías de la Comisaría 1ª, que cortaron el tránsito en la mano a Capital mientras otros subían al puente para dialogar con el chico.

La tarea no rindió frutos. El menor se había trepado por el tejido que rodea al puente, colocado para evitar que se arrojen piedras a los automovilistas. Allí se había sentado, sobre el techo. Desde ese lugar, miraba fijamente la ruta y no respondía a quienes instistían en que se bajase.

Poco después llegaron miembros del equipo de Rescate con Cuerdas de los Bomberos, a cargo de Gastón Monsalvo. Miembros de ese cuerpo tuvieron que treparse también al techo del puente, atados con arneses, para finalmente asirlo con fuerza y bajarlo mientras luchaba por zafarse.

 

Tensión

Matías Zugasti, miembro del equipo de rescatistas de los Bomberos, relató su experiencia a El Diario: “No hablaba mucho, cuando le preguntábamos llegó a contestar que se llama A. (su nombre completo se mantiene en reserva), que tiene 12 años, vive en San Alejo y que no tiene familia. La verdad, fue muy duro: de a ratos, se le nublaba la vista y no sabíamos qué podía pasar”.

Es que a medida que llegaban más rescatistas, A. se paraba sobre el techo del puente y caminaba de un lado a otro, con un equilibrio precario, hasta volver a sentarse.

Debajo del puente se formó una fila de camiones con la intención de acortar la distancia de una eventual caída. Unos metros más atrás, desde la fila de autos que aguardaban que se liberara el tránsito, llegaron a escucharse gritos instando al chico a saltar.

Para ese momento, unas 20 personas trabajaban para tratar de evitar un final trágico. Uno quiso alcanzarle una gaseosa, y otro una soga para que él mismo se atase y facilitara el rescate. Los dos elementos fueron rechazados.

El momento de mayor nerviosismo se vivió cuando dos bomberos subieron al techo del puente. Uno, el que estaba más cerca, fue el primero en sujetarlo. De inmediato, el otro gateó a toda velocidad sobre el alambrado que hace de techo del puente y llegó para ayudar a su compañero.

“Trataba de liberarse, por suerte era chico y flaquito, porque si era un adulto no hubiéramos podido”, sostuvo Zugasti.

El forcejeo en la altura del puente se prolongó durante más de 5 minutos. Y debieron sumarse más rescatistas. “Esta gente está arriesgando su vida para salvarte”, le decía al chico una de las especialistas, pero A. sólo gritaba que no lo agarraran.

Desde el puente, otros bomberos cortaron el alambrado, lo que permitió descender hasta la plataforma interior y luego por la escalera hasta la colectora. Muchos automovilistas respondieron con aplausos y bocinazos para los rescatistas.

A. fue subido a la ambulancia por la fuerza, mientras trataba de zafarase. Lloraba casi ininterrumpidamente.

Una vez en el hospital Sanguinetti, adonde fue trasladado, estuvo atendido por un equipo de médicos y psicólogos. Poco después, llegó su padre.

De ahora en más se hará un seguimiento multidisciplinario de la situación para ayudar a A. y evitar que la situación se repita.

 

Un mal de estos tiempos

Especialistas dicen que la depresión infantil es cada vez más frecuente

Aunque los intentos de suicidio son poco frecuentes entre chicos de corta edad, sí lo son los casos de depresión infantil. Así lo explicó a El Diario la licenciada Adriana López, especialista en vincularidad temprana y en psicología infanto-juvenil del centro Momento Cero.

Según la profesional, los síntomas de la depresión en chicos pueden ser variados. Desde la retracción –más similar a los casos registrados en adultos-, desconcentración, bajo rendimiento escolar o hiperactividad.

Aunque aclaró que no se puede generalizar, la profesional estimó que en un caso extremo como el registrado ayer en Pilar, lo que el chico buscaba “era una solución drástica, poner fin a un sufrimiento o tal vez manifestar un último grito para pedir ayuda, un pedido que a lo mejor antes no pudo expresar o que no fue escuchado”.

Por eso, indicó que “es importante estar atentos para poder detectar la alteraciones o comportamientos que den muestra de la posibilidad de sufrimiento psíquico del niño para realizar la consulta adecuada y eficaz. No dejar pasar tiempo pensando que va a pasar rápido, que es un estado transitorio. Puede ser, pero es necesaria una respuesta profesional a los síntomas que presenta, y evitar que se agudicen”.

 

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salvatajes son los que realizó este año el equipo de Rescates con Cuerdas de los Bomberos de Pilar. El año pasado, había intervenido en 4 oportunidades.

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