La leyenda estuvo en Pilar

Guillermo Vilas brindó una clínica en la cancha de Pilar del Lago en la que dejó su talento inoxidable, experiencia y con frases que dejaron huella. “No sé que es ser número 2, yo fui Nº 1”, sentenció.

18 de noviembre de 2012 - 00:00


El mejor jugador de tenis de Argentina de todos los tiempos estuvo en Pilar dando una clínica donde demostró su talento inoxidable y un muy buen estado de ánimo.

Con intervenciones graciosas y mucho tenis, Guillermo Vilas develó secretos del juego a las más de 150 personas que se acercaron a la cancha del country Pilar del Lago.

El evento, que también tuvo su costado a beneficio (se juntaron alimentos no perecederos para un asilo de ancianos), reunió a todas las generaciones de los amantes del deporte blanco.

Vilas estuvo durante más de 2 horas dentro de la cancha de polvo de ladrillo mostrando su técnica, explicando la diferencia entre ciertos golpes y hasta se dio el gusto de mostrar la habilidad de su hija mayor.

Andanin y Willy pelotearon un buen rato para ver a la heredera del trono nacional en acción. La pequeña de 9 años “no tiene muchas opciones, va a jugar al tenis”, dijo irónicamente Vilas.

El tono humorístico fue una constante de la clínica. Entre peloteo y peloteo, con un micrófono permanente que tenía Guille, contaba acéndotas y respondía las preguntas de los asistentes.

 

Consejos

Entre los conceptos básicos que resaltó Vilas estuvieron la entrada en calor, a la que le dedicó un buen rato personalmente (para estar bien él) a sus impecables 60 años.

Explicó cuándo y cómo usar las diferentes opciones de top spin, slice, drop schot e incluso su marca registrada: La Gran Willy.

“Como muchos lo hacen para reírse o para que aplauda la tribuna, la dejé de hacer”, contestó a las preguntas.

Igual, contó cuál fue el origen. Fue un periodista que estaba viendo un partido suyo en Obras Sanitarias el que bautizó así a su jugada de devolver la pelota de espaldas y entre las piernas.

Ocurrió en un globo que iba sobre la jirafa de un aro de básquet que estaba al final de la cancha. Como no tenía ángulo porque lo molestaba la estructura, repentizó ese golpe, que además fue para ganar el punto.

 

Las frases

Más allá de todo el bagaje tenístico que desplegó y del que fueron parte muchos chicos que tuvieron la oportunidad de pelotear contra Vilas o bajo sus consejos, lo más destacado de la clínica estuvo en la verborragia de la leyenda.

Entre las ironías y anécdotas entre las que destacó a Oscar Furlong como uno de los que lo ayudó en sus comienzos, Willy salió con la raqueta de punta y le dio con un smash al cuerpo cuando le preguntaron cómo se siente ser el número dos del mundo.

“No sé que es ser número 2 del mundo. Yo fui número 1”, respondió sin lugar para las dudas.

Y ese concepto le quedó dando vueltas, porque cada tanto volvía e insistía con darle poco crédito al ránking de la ATP. “Hubo muchos número 1 que no ganaron nada”, sentenció.

Para Vilas, lo importante y lo que perdura son los títulos. “El que ganó 4 o 5 títulos de Grand Slam obtiene un reconocimiento y respeto inigualable”, subrayó.

En cuanto al tenis de hoy en día, el mejor de todos los tiempos evitó las típicas declaraciones de que antes se jugaba mejor. “El tenis hoy es más cerrado, más complicado. Se usan ángulos muy distintos y muchos no lo entienden”, sentenció.

Y en cuanto a quién le gustaría enfrentar de los actuales jugadores, fue tajante. “No hay uno al que quisiera cortarle una racha o amargarle el torneo. Me gustaría ganar yo”, sintetizó su visión del deporte.

 

 

El Gran Willy
Guillermo Vilas vivió durante toda su niñez y adolescencia en la ciudad de Mar del Plata y fue número dos del mundo en el ránking ATP en 1977, aunque para él fue lejos el mejor de la temporada en la que ganó dos Grand Slam. En su carrera se impuso en 62 torneos de ATP hecho que lo ubica 7º a nivel mundial.

El gran año de su carrera fue 1977. Jugó 31 torneos y ganó 16, récord absoluto en la era abierta con 130 victorias y 14 derrotas. También, estableció el récord de mayor cantidad de victorias consecutivas, todavía vigente, con 46.

Se impuso en Roland Garros y en el Abierto de Estados Unidos, siendo finalista en el Abierto de Australia, ubicándose como número 2 del mundo de la ATP, debajo de Jimmy Connors.

En 1978 y 1979 se adjudicó el Abierto de Australia. El único torneo de Grand Slam que no pudo ganar fue el tradicional y legendario Wimbledon.

En la actualidad, se dedica a dar clases de tenis, y pasa gran tiempo en su propio club, el Vilas Tenis Club, situado en la localidad de Palmanova, en Calviá (Islas Baleares).

 

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