“El paraguayo es muy machista, la mujer es para la casa y la cocina, por eso ellas prefieren a los argentinos y eso los obligó a empezar a cambiar, fue muy buena la fusión”, afirma Sandra Ayala con algo de humor pero sin faltar a la verdad.
Como hija de paraguayos y responsable a nivel local de la Federación de Comunidades Paraguayas habla con propiedad. La misma con la que asegura que “son gente extremadamente trabajadora, solidaria, comprometida y familiera”.
En Pilar, la comunidad paraguaya tiene una fuerte presencia en localidades como Villa Astolfi, Presidente Derqui y en barrios como Agustoni de Pilar, como así también en la localidad de Luis Lagomarsino. Y como consecuencia ya hay tres instituciones fuertes con el sello paraguayo en Pilar.
Rebatiendo los datos del Censo, Ayala se anima a más y asegura que de acuerdo con los relevamientos que manejan en la Federación la comunidad afincada en Pilar triplica las cifras oficiales. “30 mil paraguayos hay, lo puedo asegurar”, desafía.
En cuanto a las actividades desarrolladas por la comunidad, la mujer apunta que en la mayoría de los casos, la dinámica se da más o menos así: “ni bien llegan, de inmediato se dedican a la construcción pero una vez que se instalan tienen ganas de tener su propio emprendimiento y muchos se dedican al comercio”.
En el caso de las mujeres “la mayoría son empleadas domésticas, también hay empleadas de comercio y amas de casa”.
El piki voley –una variedad de este deporte que se juega con todo el cuerpo-, los bailes típicos y la música autóctona no faltan en las fiestas en las que conmemoran fechas como el Día de la Independencia paraguaya, el Día de la Madre y el Día del Niño del país guaraní.
Creadores del chipá que conquistó el estómago de los materos locales, también tienen entre sus platos fuertes el pastel mandi’o (una suerte de empanada de mandioca), la sopa paraguaya y el mandio chyryry (a base de mandioca frita).
“El objetivo de las asociaciones es no perder la identidad y no olvidar las raíces”, explica Ayala y asegura que por definición el paraguayo “siempre está dispuesto a colaborar a hacer actividades a beneficio si alguna familia lo necesita”. Incluso, garantiza que su compromiso se extiende a la comunidad toda siempre y cuando no se involucre a la política.
“Son muy estafados entonces si se trata de temas vinculados a la política no participan –aclara- pero si es a través de la iglesia o si necesita ayuda un colegio, siempre están al pie del cañón para cooperar”.
La integración con los pilarenses fue definida como “bárbara” por la mujer, aunque reconoce que “al principio por las diferencias de costumbres se crean algunos conflictos”.
“Hay discriminación pero a los chicos en el colegio tratamos de hacerles entender que no tienen que tener vergüenza de ser paraguayos”, señala y agrega que de todas maneras “el paraguayo está muy agradecido por la posibilidad de trabajo y por la atención médica que en Paraguay es muy pobre. La discriminación que pueda haber son casos aislados”. n
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