Abandonaron a un bebé: lo salvó un chico que pasó por el lugar

Un adolescente de 14 años observó el momento en que la supuesta madre se desprendía de él. Lo recogió y lo llevó hasta la comisaría, donde los policías se encargaron de asistirlo.
 
domingo, 14 de octubre de 2012 · 00:00

 

por Juan Carlos Rodríguez jcrodriguez@pilaradiario.com

 

Un bebé de apenas dos meses fue abandonado por su propia madre en un santuario del gauchito Gil. Antes de arrojarlo al piso exclamó “éste pendejo me tiene podrida”. Un adolescente alcanzó a ver el momento del abandono, luego tomó la criatura en sus brazos y lo llevó a la comisaría.

Allí, una mujer policía se hizo cargo del pequeño y lo llevó hasta el centro de salud local. Según los médicos, el bebé estaba en buenas condiciones físicas. La oficial que lo cuidaba, junto a todos sus compañeros de ese turno, se ocuparon de conseguirle todo lo necesario para protegerlo y alimentarlo. Luego, ya en el hospital, lo bañaron y controlaron más detalladamente. Hubo alegría y lágrimas en la dependencia policial.

El hecho ocurrió en la medianoche del viernes en la localidad de Manuel Alberti. En tanto que hasta el cierre de la presente edición, la madre aún no había podido ser localizada.

Fuentes policiales afirmaron que un adolescente de 14 años llegó corriendo y con un bebé en los brazos hasta la Comisaría 4ª de Manuel Alberti. El jovencito aseguró que en el momento que él pasaba por la esquina de Independencia y Catáneo, observó que una mujer que no tenía más de 20 años iba con un bebé en sus brazos y con otro más de casi un año, que apenas caminaba junto a ella. Cuando llegó y entró al santuario del Gauchito Gil erigido en ese lugar, exclamó en alta voz: “éste pendejo ya me tiene podrida” para luego arrojarlo al piso, con total desprecio hacia la criatura.

El bebé cayó boca abajo, la mujer alzó rápidamente al otro chico que la acompañaba y comenzó a alejarse del lugar por la calle Independencia. El adolescente volvió nuevamente y alzó a la criatura que ya lloraba intensamente y corrió por más de 10 cuadras hasta la comisaría a la cual llegó y contó todo lo sucedido.

Una mujer policía, la oficial Celeste Izaguirre de 32 años, se encontraba de servicio en la dependencia. Se hizo cargo del bebé, mientras que los demás compañeros policías se abocaron a conseguir lo necesario para la criatura, mamadera, chupete, leche, pañales y hasta algunas ropitas.

El pequeño, de unos dos meses de vida, estaba vestido con un buzo rayadito celeste y blanco, un pantalón azul, su pañal no había sido cambiado en horas, y se encontraba envuelto con dos mantitas. Sus condiciones de higiene eran extremadamente precarias.

Con el nene en sus brazos la mujer policía corrió hasta el centro de salud que está a apenas 50 metros de la comisaría, en donde los médicos lo revisaron detalladamente y constataron que el niño se encontraba en perfecto estado de salud, aunque con importantes paspaduras en su zona inguinal y además con mucho hambre.

La oficial regresó nuevamente con el bebé a la dependencia policial en donde lo cambió y lo alimentó. Luego el pequeño se quedó dormido en sus brazos, sin saber siquiera por lo que estaba pasando y con las miradas atentas y en algunos casos con lágrimas silenciosas de todos los uniformados que se encontraban de guardia en ese momento, ante tan desgarradora escena.

Rato después, la oficial Izaguirre, ahora acompañada por la sargento Lorena Navarrete, trasladaron al bebé hasta el Hospital Pediátrico Federico Falcón de Del Viso, donde todo el personal de ese nosocomio se puso a disposición de “Ramoncito”, según lo bautizaron los efectivos policiales. El niño abandonado quedó internado en ese lugar, hasta que la Justicia decida sobre su situación legal. 

 

 

El testimonio de la policía que lo cuidó
“Todos lloramos acá en la comisaría”

  Horas después del hallazgo del bebé, la oficial Celeste Izaguirre dialogó con El Diario sobre la particular situación que le tocó vivir.

“Todavía estoy templando. Fue algo inesperado, ese chico llegó casi agotado y trajo esta criatura, nos contó cómo pasó todo. Enseguida varios patrulleros salieron en busca de la mujer que lo abandonó, pero no pudieron dar con ella. Todos los compañeros ayudamos a conseguirle lo indispensable para el bebé. Luego lo hicimos controlar, nos dijeron que estaba bien de salud, aunque tenía conjuntivitis, pero le cambié los pañales, que parecía días que no lo cambiaban”.

A su vez continuó su relato diciendo que “tomó un poco de leche rebajada con agua mineral y se durmió plácidamente en mis brazos. Es un angelito. Todos lloramos aquí. Era tan conmovedor verlo así, descansando lleno de paz y saber que había sido tirado despreciado y abandonado por esa mujer, que lo trajo al mundo”.

Más adelante la policía dijo: “si llegara a aparecer la madre, como mujer y madre -la oficial tiene una hija de 10 años- no me gustaría que se le de la tenencia, que se la entreguen de nuevo. No merece tener esa oportunidad. Hay que ser muy desalmada y tener un total desprecio hacia la vida humana para abandonar así a un hijo. Ni siquiera un animal abandona así a sus hijos, al contrario, los cuida, los protege y da la vida por ellos, si es necesario”.

A su vez reflexionó: “Habiendo tantas mujeres o matrimonios que necesitan tener o adoptar una criatura y las circunstancias se los impide, y existen estas madres que tiran o abandonan a sus hijos, sin importarles las consecuencias que les tocarán a los pequeños”.

 

 

Nadie lo reclamó
Hasta el momento la policía no ha podido dar con el paradero de la madre ni con sus familiares. Tampoco se ha presentado nadie a reclamar a “Ramoncito”.

 

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