“Es como si mi hija nunca hubiera existido”, dice la madre de Yanina

La joven fue asesinada en mayo del 2011. No hay detenidos ni novedades en la investigación. Organiza una segunda marcha junto a los familiares de Carla Milens, también víctima de un crimen.

viernes, 6 de enero de 2012 · 00:00

 

En diciembre, los padres de Carla y Yanina hicieron la primera marcha.

Al igual que lo ocurrido en diciembre, el próximo jueves se llevará a cabo una nueva marcha en conjunto, organizada por familiares de Carla Milens y Yanina Lovera, dos adolescentes asesinadas en 2011, hechos por los que aún no hay detenidos.
La movilización se llevaría a cabo a partir de las 18 (el horario aún no está confirmado), frente al monumento de Bomberos Voluntarios, en la esquina de Chacabuco y Tucumán. Allí, ambas familias volverán a pedir justicia, ante la amarga sensación de impunidad que rodea a ambos casos.
El 17 de mayo, luego de tres días de búsqueda, la policía halló el cuerpo sin vida de Yanina Lovera, en un descampado de la zona de Parque Almirante Irízar: la joven, de 19 años, murió al sufrir fuertes golpes en la cabeza.
Apenas ocurrido el hallazgo se hizo una serie de allanamientos, que incluyeron autos secuestrados y hasta la demora del primer sospechoso –un joven remisero con el que Yanina habría arreglado una cita la misma noche de la desaparición-. En julio, por su parte, se detuvo a dos personas, un joven de 21 años y un hombre de 36, pero fueron liberados a las pocas horas. En la actualidad, el hecho sigue impune.
Consultada por El Diario, Cristina de los Santos, mamá de Yanina, reiteró que “la causa no avanzó nada de nada, es como si mi hija nunca hubiera existido, no hay culpables”. La mujer indicó que “desde que liberaron a los primeros sospechosos no se avanzó más nada, ya van como seis meses sin novedades”.
Además, la mujer expresó que “no hay justicia en la Argentina, la única justicia que hay es la divina, de Dios. Yo rezo todas las noches para que ellos caigan por su propia boca, porque tienen que pagar”.
Por otra parte, volvió a cargar sobre el remisero que pautó reunirse con su hija esa noche: “Yo, sinceramente, no puedo decir quién fue, pero quisiera saberlo. El que hizo salir a mi hija de la casa fue Martín Etchart, nadie más, y después como coartada pasó enfrente de casa a tocar bocina, como diciendo que esa noche no la vio. Pero el corazón de una madre sabe –añadió-, y mi corazón lo sabe muy bien. Él la hizo salir, y se ve que había alguien esperándola, la agarraron y la llevaron”.
No obstante, Cristina está convencida de que “la justicia divina es mejor que la de los hombres, tengo mucha fe, por eso rezo y le pido a Dios, y perdono a esa persona, porque si una no sabe perdonar, Dios tampoco puede hacer nada. Si una tiene rencor y furia, Dios no puede hacer nada”. Y afirma: “Tengo esperanza y fe en que la van a pagar”.

Impune
Menos de un mes después del crimen de Yanina -12 de junio-, un nuevo caso conmovió a la sociedad: Carla Milens, también de 19 años, fue encontrada muerta en una obra abandonada, cerca de su casa del barrio El Manantial.
Insólitamente, horas más tarde del hallazgo, desde el Municipio se ordenó demoler el sitio donde se encontró el cuerpo, situación que para los familiares de Carla, resulta “sospechosa”.
Así, quedó borrada para siempre la escena del crimen, algo fundamental para la investigación.
Días después del crimen fueron demorados tres adolescentes vecinos de la víctima, pero fueron liberados casi de inmediato por falta de mérito. El jueves se cumplirán siete meses del brutal asesinato sin que se haya avanzado en la causa.
Por este motivo, el 12 de diciembre último la familia de Carla organizó una manifestación similar a la que tendrá lugar la próxima semana. En ese entonces, y también con la presencia de familiares de Yanina, se reunió a un centenar de personas que marcharon hacia el Palacio Municipal.

Con apoyo
Quien en diciembre se sumó al pedido de justicia de ambas familias fue Susana Aguiar, mamá de Gisela Vallejos, asesinada la noche del 26 de noviembre de 2000 en un baldío del centro, cuando tenía 18 años. El cuerpo de Gisela fue hallado en un descampado sobre la calle Rivadavia, a pocos metros de colectora. El asesino fue detenido recién en 2004 y condenado a 14 años de prisión, aunque hoy la sentencia no está firme. En la marcha, la mujer había expresado que “duele la mirada de una sociedad indiferente, dormida, y una justicia casi inexistente”.

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