La entrada y salida de los colegios sigue siendo un problema en el centro.
Sandra Crespo, una de las madres integrantes de la Asociación Pilar Seguro que impulsó el año pasado la creación de los corredores destinados a prevenir hechos delictivos en la entrada y salidas de los alumnos de los colegios de la ciudad, aseguró que en la actualidad la metodología perdió intensidad y que no cumple la función para la que fueron creados.
“Vivimos el presente de los corredores seguros con mucha tristeza. El año pasado los dejamos funcionando y estábamos muy involucrados. Era una suma de buenas voluntades: Losada (Juan Carlos, secretario de Seguridad de la Comuna), la policía distrital, la patrulla, los docentes y los padres”, manifestó la mujer en diálogo con El Diario.
Además, Crespo agregó que lo que se necesita para garantizar la continuidad en el tiempo de la iniciativa es que finalmente se oficialice y reglamente a través de una ordenanza municipal, cuestión que hasta el momento no se concretó a pesar de las reiteradas promesas.
“Lo que nos faltó fue la ordenanza, necesitamos que esto perdure en el tiempo más allá de un intendente. Hoy lo que queda del corredor son sólo carteles y pintadas. En febrero fue la última reunión que mantuvimos con Losada en el centro de monitoreo. Alfaya (Liliana, la presidenta del bloque de concejales oficialistas) se comunicó con nosotros y nos dijo que nos iban a llamar para que opinemos antes de hacer la ordenanza y nunca sucedió. No hay lugares donde se controle el funcionamiento, donde acercarse por algún problema. Necesitamos un lugar donde se centralice y se coordine”, sostuvo.
En el mismo sentido, destacó: “Este año nosotras no estamos supervisando ni reuniéndonos con la policía. También es una crítica hacia los papás porque en la reunión de fin de año terminamos siendo cinco papás. El año pasado hubo robos bastante graves y no nos quedó otra que salir a supervisar. Como este año no hubo tantos casos quedó como que funcionaban, pero evidentemente no están funcionando los corredores. Éstas son las consecuencias de no haber seguido con lo que se estaba haciendo, que estaba bien porque el año pasado se cerró sin grandes problemas”.
La integrante de Pilar Seguro resaltó que hoy por hoy los corredores se limitan a unas pocas e insuficientes acciones. “Ahora hay un patrullero a la mañana en la puerta del parroquial y el patrullaje no es tan riguroso. Hoy no hay un solo cartel del corredor en los comercios, no está funcionando como el año pasado. Nuestra idea es volver a reunirnos para que vuelva a funcionar, quedan tres o cuatro meses de colegio por delante”, explicó.
Inseguridad
En simultáneo con estos reclamos, se siguen suscitando hechos de inseguridad en la entrada y salida de los colegios pilarenses, de los que son víctimas los alumnos. Crespo recordó que “la semana pasada un grupo de chicos del Parroquial fue asaltado por otros más grandes a las 3 de la tarde”. Aunque no tenían armas, les robaron mochilas y celulares.
En tanto, el jueves último por la mañana tres alumnas de un colegio céntrico vivieron una difícil situación cuando un individuo intentó abusar de ellas frente a la plaza 12 de Octubre. El hombre fue golpeado por el padre de una de las jóvenes, quien advirtió la situación, aunque logró escapar.
El hecho fue relatado a El Diario por David Martínez, padre de una de las chicas, que cursan en distintos años en el Instituto Nuestra Señora de Fátima. “A las 6.45, un degenerado la manoseó a ella y a dos alumnas de ese colegio”. El hombre explicó que su hija, de 12 años, “viaja siempre en colectivo desde el barrio Carabassa con dos vecinas más grandes (de 14 y 15 años), que también van al Fátima.
Las tres se bajaron en la parada del club Peñarol y caminaron en dirección contraria al colegio -ubicado en Yrigoyen y Alsina-, con rumbo a la terminal de ómnibus, donde el padre de una de ellas atiende un kiosco”.
Sin embargo, al llegar a la intersección con Belgrano –justo frente a la plaza 12 de Octubre- fueron sorprendidas por un hombre que comenzó a tocarlas de manera indecente, manoseándolas. “Les quería levantar la pollera”, afirmó Martínez.