La nube de humo del depósito municipal provocó molestias y preocupación.
Una vez más, un incendio en el depósito de residuos municipales que se encuentra en el kilómetro 61 de la ruta 8 provocó preocupación al generar una espesa nube de humo negro.
El humo llegó al Parque Industrial y a los barrios río Luján y Carabassa y a la localidad de Manzanares. Sin embargo desde el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS), a cargo de José Molina, aseguraron que no hubo riesgo tóxico.
El siniestro se manifestó dentro del predio que fue creado por el actual gobierno, mediante un convenio con la iglesia, en un predio perteneciente a La Montonera, sobre la calle Arturo Frondizi a metros de la intersección de la arteria Nº 9 del Parque Industrial.
El objetivo principal del predio era recibir exclusivamente restos de poda y de demoliciones. Pero allí también se reciben residuos que, ayer tras el incendio, desde la OPDS denominaron “residuos industriales no especiales”.
La directora Provincial de Controladores Ambientales, Verónica Gladario, explicó que se trata de “desechos no prohibidos”, pero que son altamente inflamables e incluso manifestó: “son materiales que las empresas utilizan y que no están obligados a tratar y como el CEAMSE no los toma por la cantidad, los arrojan en el depósito municipal”.
Entre los residuos de ese tipo, Gladario señaló que hay yeso, guata y otros objetos que ante la fricción toman temperatura y se incendian.
Por otra parte, la funcionaria bonaerense remarcó que la nube que provocó el incendio no era tóxica, aunque reconoció que “es molesta”.
Medidas
La directora provincial le dijo a El Diario que verán la reestructuración del depósito junto con las autoridades municipales, explicando que allí “no existen barreras anti incendios, ni tanques de agua cercanos, para poder combatir rápidamente este tipo de siniestros”.
Al mismo tiempo, Gladario aseguró que el próximo sábado recorrerán el lugar para comenzar de manera urgente con la reprogramación de su funcionamiento.
En tanto, la mujer señaló que sin barreras o estructuras, el incendio es muy difícil de controlar por la poca accesibilidad que tiene el lugar.
Incluso señaló que los siniestros se repiten porque “es imposible apagarlos al 100% y cada vez que sopla viento vuelven a arder”.
Extraoficialmente se sabe que en el lugar se produce al menos un incendio por semana. Aparentemente no existen demasiados controles sobre lo que se arroja y la zona se estaría convirtiendo en un basural.
El 28 de diciembre último un incendio se desató en el mismo depósito y los bomberos estuvieron más de una jornada para poder extinguirlo.
Molestias
Además de los problemas respiratorios de los cuales se quejaron los vecinos de las zonas hasta las que llegó la nube de humo, también disminuyó la visión en las calles y la autovía Pilar-Pergamino, agregándole peligro a los automovilistas.