El espinillo, nuestro árbol patrono

domingo, 11 de septiembre de 2011 · 00:00

 

El ejemplar de espinillo en la plaza 12 de Octubre, nuestro árbol patrono desde 1942.

 

 

por Fernando D’Auría

 

Perteneciente a la familia de las leguminosas y de nombre científico Acacia Caven, porta por ser criollo nativo, otros nombres vulgares como aromito y churqui. Y es justamente el espinillo que fue honrado “árbol patrono” de mi pueblo aquel 11 de septiembre de 1942.  Se trata del ejemplar ubicado en el centro de nuestra plaza 12 de Octubre, frente al mástil para la Bandera Nacional, entre el monumento a los héroes de Malvinas y los bustos del General Perón y de Evita, viéndose de fondo, el Palacio Municipal.

Estimado lector, qué espléndido se deja observar nuestro espinillo en cada primavera, resurgiendo del otoño y del invierno, que los pasó sin perder sus pequeñas hojuelas compuestas de color verde oscuro y sus disimuladas espinas. Brinda así, entre mediados de septiembre y de octubre, una incomparable y perfumada floración que regocija al transeúnte de la plaza central permitiéndole disfrutar del colorido de sus flores en cabezuelas amarillas, y de una fragancia especial que devuelve a los pies de Nuestra Señora del Pilar el don de la vida recibido, justito nomás en tiempos de su festividad local.

Es un ejemplar de bajo porte, típico del pastizal pampeano al que pertenece nuestro Pilar. Es hermano-compinche del tala, en sus bosquecillos logrados por las aves al sembrarlos sin querer, por alimentarse de sus esféricas semillas picoteadas en el interior de sus frutos legumbres. Pero a pesar de su baja estatura sabe darse su lugar, coronando con su presencia la plaza central, como también su riqueza botánica presente en otros ejemplares, que aparecen en los alrededores de la ciudad que en otras épocas eran campos productivos y hoy se han convertido en poblados barrios con salida a las rutas 28 y 25.

Para concluir, permítanme considerar una esperanza: la de creer que bajo la sombra y la fragancia primaveral del ejemplar patrono ya descripto, descansa el espíritu noble y pilarense de aquel forjador incansable de nuestra cultura local, que en su gestión como secretario de Cultura, supimos trabajar juntos en la investigación para reponer la desaparecida placa de bronce que declaraba originalmente al espinillo con sus honores, por otra de mármol con igual función. Me refiero en el recuerdo a nuestro amigo pilarense José Sánchez. n

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