Convivir con la impunidad: crímenes por los que nadie paga

Decenas de asesinatos continúan sin resolución esperando la acción de la Justicia. Culpables sin condena y familiares que aprenden a vivir con el dolor de una deuda sin saldar. Resignación y bronca.
domingo, 28 de agosto de 2011 · 00:00

 

Momento en que Horacio Flores acaba de ser atropellado por un motochorro. Ayer se cumplió un año del hecho. El homicida jamás pudo ser identificado ni detenido.

 

 

por Celeste Lafourcade

 

Ni la repercusión mediática, ni la lucha de familiares y amigos, ni las promesas de los políticos, ni la efímera indignación de una sociedad con memoria a corto plazo consiguieron que estos casos encuentren justicia.

Inmersos en el anonimato, sus responsables gozan de una vida sin condena mientras los familiares de las víctimas aprenden a lidiar con las heridas abiertas, con la amenaza de la resignación y con una Justicia que por omisión, atenta contra sus propios postulados. Incluso el que afirma que no existen los crímenes perfectos.

En Pilar, decenas de asesinatos sin resolución que dan letra a interminables expedientes en comisarías y fiscalías siguen intactos a la espera de una resolución.

 

Deuda arrastrada

El caso de Horacio Flores, el nene de ocho años que murió atropellado por un motochorro cuando aguardaba en la banquina para cruzar la ruta 25 en dirección a la escuela Nº 5 a la que asistía, el mismo que conmovió al distrito, es a esta altura otra deuda pendiente de la Justicia.

Un día después de cumplirse un año del trágico episodio la causa sigue sin detenidos y el autor del crimen –cuya imagen está incluso grabada en una cinta a la que accedieron investigadores- sigue sin pagar por el hecho.

Pistas firmes, datos certeros acerca de la identidad del motochorro (hasta llegó a trascender que vivía en Moreno) terminaron cayendo en saco roto. Mientras la familia del niño y la comunidad educativa se las arregla para lidiar con la indignación de seguir con las manos vacías. “Nunca se encontró al asesino”, señala Mónica Altube, la directora de la institución, sin esconder su desazón. “Tristeza, decepción y sentir que las cosas cambian y que a nadie le importó”, afirma al momento de definir sus sentimientos. “El recuerdo de Horacio está muy presente, hay cosas que se lograron a partir del hecho como el colectivo para transportar a los chicos, pero se pagó un precio demasiado alto por eso”.

También el año pasado, también en agosto, más precisamente el 15, el policía Eduardo Nieva de 41 años que prestaba servicio en la comisaría 6ª de Villa Rosa fue asesinado en la puerta de un supermercado chino del barrio Pellegrini mientras realizaba sus compras por dos delincuentes que le dispararon con un arma calibre 32.

Versiones encontradas, en principio se pensó que el oficial intentó frustrar un robo mientras que más tarde se barajó la hipótesis de que los delincuentes simplemente reconocieron al agente y por eso efectuaron el disparo, no terminaron por arrojar resultados concluyentes y hoy el crimen continúa impune. 

 

Madre del dolor

“Como madre siento un inmenso dolor de por vida porque me la arrebataron de las manos de la peor manera y la Justicia no hace nada”. Así resume Cristina de los Santos la amarga sensación que la acompaña desde el 17 de mayo cuando recibió la noticia menos esperada: su hija Yanina Lovera apareció asesinada en un descampado del km. 61 de la ruta 8. Fue una piedra impactada varias veces sobre la cabeza lo que ultimó a la joven de 19 años que el sábado 14 había salido de su casa del barrio de La Lomita para encontrarse con una amiga y nunca regresó.

Allanamientos, autos secuestrados y la demora temprana del primer sospechoso –un joven remisero con el que Yanina habría arreglado una cita la misma noche de la desaparición- alimentó la esperanza de una familia urgida por la búsqueda de justicia. Sin embargo, las expectativas fueron decayendo con el correr de los días y la falta de novedades.

Las ilusiones volvieron a encenderse casi dos meses después, a mediados de julio, tras una serie de allanamientos y secuestros vehiculares que terminaron con dos detenidos, un joven de 21 años que un día antes de la aparición del cuerpo de Yanina había sido detenido en Rosario con una mochila con 25 kilos de cocaína y un hombre de 36 oriundo de Manzanares. Ambos fueron liberados horas después por falta de pruebas y hoy el caso no tiene detenidos.

Prudente, reconoce que “sospechas uno tiene, no por nada van a ir a allanar a un lugar y yo tengo la intuición que hasta que el día que la mataron estuvo secuestrada entre Agustoni y San Alejo”, sin embargo sigue confiando en la Justicia: “no voy a dejar de ir a la Fiscalía” incluso cuando critica que “se perdieron 24 horas desde que yo hice la denuncia, tendrían que haberla salido a buscar con perros en ese momento”.

En cuanto a la reacción de quienes la acompañaron en un primer momento, objeta que “la gente no se mete por si van en su contra, a mí el miedo se me fue con lo que pasó con mi hija y si tengo que hacer una marcha, la voy a hacer”. Y como tantos otros familiares de víctimas de crímenes impunes, deposita su esperanza en lo supremo: “Quisiera tenerlo adelante al asesino y preguntarle por qué lo hizo, ni a un animal se lo mata de esa manera, pero no hay justicia más grande que la de Dios”.

 

Femicidios

Tristemente curiosa, la estadística indica que en la primera mitad de 2011 se produjo una cantidad inédita de femicidios vinculados al Partido de Pilar. Cuatro de ellos en territorio local y uno que, aunque no se habría realizado en el distrito, involucró a una pilarense. Este último es el de Sandra Balbuena, una trabajadora sexual de 31 años radicada en Villa Astolfi, cuyo cadáver fue hallado en Zárate el 27 de junio. “No hay nada, sigue declarando mucha gente de Pilar, pero no hay sospechosos, ni detenidos y el celular no apareció”, afirma Mario Escalante, el novio de la mujer.

A la hora de compartir sospechas, apunta que “ella estaba acosada por un hombre, tenía miedo y hasta lo que yo supe estaba fugado por eso no se presentó a declarar pero allanaron su casa”. Y agrega que “ella no iba nunca a Zárate, estoy segura que la mataron acá y la tiraron allá”.

La situación familiar de la víctima lo obliga a no bajar los brazos y a pelear en soledad contra el olvido del caso: “viajo todas las semanas a Zárate, soy el único que se está encargando de esto”. 

 

 

 

Yanina Lovera, un caso tremendo, sin justicia.

 

 

 

El policía Nievas (41) asesinado en Pellegrini.

 

 

Carla Milens
El más sangriento, sin nuevas pistas

Otro de los crímenes resonantes que se produjeron en Pilar en los últimos tiempos tiene más interrogantes que certezas. El asesinato de Carla Milens, la joven de 19 años muerta a golpes e incinerada el 12 de junio en una construcción abandonada el barrio El Manantial en el kilómetro 57 de la ruta 8 sigue siendo un misterio.

En la actualidad no hay detenidos por el caso, luego de que los tres sospechosos -uno mayor de 20 años, su hermano de 17 y un amigo de la misma edad del menor, quienes fueron detenidos tres días después del crimen a raíz de una serie de pruebas que los comprometían- recuperaran su libertad a mediados de julio.

Lejos del furor de las primeras horas en las que parecía inminente la resolución del caso, el crimen de la joven que encontró la muerte cuando volvía a su casa después de trabajar en el bingo del Kilómetro 50, sigue pendiente y, al parecer, sin nuevas pistas.

 

 

 

 

 

 

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