A un año de la Ley, se celebraron en Pilar 25 bodas igualitarias

Fue el primer distrito bonaerense en realizar un matrimonio gay. Desde entonces, 13 parejas de hombres y 12 de mujeres dieron el sí. Los prejuicios derribados y una industria que crece con el nuevo mercado.
domingo, 24 de julio de 2011 · 00:00

 

Pioneros. José Cerole y Daniel Novillo fueron los primeros de la Provincia. Preparan su fiesta de aniversario. 

 

 

por Celeste Lafourcade

 

Con mucho menos revuelo que el que presagiaban sus detractores, la Ley de Matrimonio Igualitario se aplicó en Pilar unas 25 veces desde que fuera reglamentada, a principios de agosto del año pasado.

Detrás de estos números, otros, menos fríos, reflejan que en los diferentes registros civiles del distrito, 13 parejas de hombres y 12 de mujeres celebraron con arroz el paso hacia la formalidad por el que, en muchos casos, habían peleado durante años.

Mucho más significativa de lo que marcan las estadísticas –la cantidad de bodas igualitarias alcanzó apenas el 2,7% de los matrimonios (alrededor de 922) que anualmente se celebran en Pilar- la iniciativa marcó la puerta de entrada a una nueva condición civil para quienes hasta entonces debían conformarse con acomodar su relación al margen de la ley.

Y si el distrito que supo convertirse en el primero en casar una pareja del mismo sexo de toda la Provincia de Buenos Aires cerró el 2010 con poco más de diez matrimonios homosexuales, en el primer semestre de 2011 el número aumentó de forma escalonada. Tanto es así, que unos 10 casamientos entre personas del mismo sexo se sumaron desde mayo último.

 

El pionero

Con otra fiesta, para los que se quedaron afuera, el ex concejal José Cerole y Daniel Novillo planean celebrar el próximo 5 de agosto su primer aniversario de casados. El apuro por convertirse en los primeros de todo el territorio bonaerense obligó a acortar los tiempos de los preparativos y a improvisar un asado en Manzanares, la tierra donde empezaron a construir su relación hace 14 años.

Hoy, cuando todo ya es una anécdota, Cerole recuerda entre risas que “ahora viéndolo a la distancia pasamos muchos nervios, se adelantó mucho y no lo teníamos previsto”.

Junto a Novillo pasar por el Registro Civil siempre fue un objetivo, incluso cuando la posibilidad sólo podía imaginarse en el terreno de la ciencia ficción. Tanto fue así que “si no salía la ley ya teníamos pensado presentar un recurso de amparo”, jura el ex edil, que ya había formalizado parcialmente la relación pasando por la unión civil en 2003.

Más práctico que romántico, Cerole asegura que “en la pareja no cambió nada el casamiento, pero necesitábamos algo que nos resguardara jurídicamente todo lo que construimos juntos, porque si alguno le pasaba algo, la familia podía pedir un 50% y no era justo”.

En cuanto a la mirada de la sociedad, Cerole –al igual que tantas otras personas en su misma condición- sabe que el tiempo le dio la razón.

“Mucha gente pensó que esto iba a ser un desquicio y no fue así, lo mismo pensaban con el divorcio y tampoco fue así”, explica, y aunque destaca que “constantemente la sociedad tiene que aprender”, reconoce que “eso se logra cuando la gente empieza a demostrar y nosotros demostramos que no se vino el mundo abajo con la ley y que no somos pervertidos”.

“Lo que yo hago –continuó- lo hago entre cuatro paredes, en la vida me comporto tal como soy, por eso nadie me señaló con el dedo, al contrario, me reprochan que no los invité al casamiento”.

Paso posterior a cada discusión sobre la viabilidad del matrimonio igualitario, la adopción es posiblemente uno de los próximos debates que deba afrontar la sociedad en este sentido. Frente a ésto, Cerole se autodefine “incapacitado para opinar” y considera que la decisión “depende de la capacidad de la pareja, nosotros no nos sentimos capacitados”.

Con la misma mesura, asegura que nadie de la comunidad gay le pidió consejos en torno al matrimonio “porque soy muy cerrado, sólo me doy con mi familia”. Sin embargo, afirma que llegado el caso “le diría que si lo sienten de verdad, que lo hagan, pero lo importante es no hacer un circo de todo esto”.

 

 

Igualdad en números

• Pilar fue el 1º distrito bonaerense en celebrar un matrimonio gay.
• 25 matrimonios igualitarios se celebraron desde agosto.
• 13 parejas de hombres.
• 12 parejas de mujeres.
• Representa el 2,7% de las bodas que se celebran en el distrito.
• 2 matrimonios gay se concretaron por mes desde la sanción de Ley
• 15 matrimonios se celebraron en lo que va del 2011.
• 10 se sumaron desde el mes de abril.

 

 

Los negocios en torno a la ley
Una verdadera industria gay friendly

Hecha la ley, hecha la industria. Empresas especializadas, wedding planners e incluso los propios organizadores de eventos gay vieron con la sanción del matrimonio igualitario la posibilidad de diversificar sus negocios. Sin tiempo que perder, mientras el debate de la ley avanzaba en el Legislativo, merchandising especializado e ideas se preparaban para salir a competir a un mercado tan nuevo como exigente.

Puesto a analizar el fenómeno, Vanesa Marini, propietaria de Gay Planners, empresa dedicada a la organización de eventos de la comunidad gay que ya organizó alguna boda en Pilar, afirma que, lejos de la euforia del principio: “el mercado recién se está abriendo y hay que esperar que se arme la rueda. Empezó con todo y después se paró, es todo muy lento”.

Similar visión aportó Sebastián Cura del salón Espacio Pilar, donde ya hay dos reservas para el festejo de dos bodas masculinas en la próxima primavera. “Tenemos consultas pero es un mercado muy chico, creímos que iba a ser mayor el impacto pero no nos llovieron pedidos de presupuestos”.

No obstante, Cura le adjudica esta situación también al poco tiempo que lleva en vigencia la ley contra la gran demora que existe para reservar el salón. “Tenemos reservas con un año o año y medio de anticipación, es probable que ahora empiece a haber más casamientos igualitarios”.

En cuanto a las características de las bodas homosexuales, atentas a no hacer del festejo una parodia y sabiendo el fino límite que puede haber en estos casos, desde Gay Planners opinan que “el cotillón y la bandera gay no es algo que se deba magnificar”. Meses atrás la empresa fue contratada para organizar en Pilar la fiesta de casamiento de dos chicas en una quinta y al respecto señalaron que “la bandera estuvo en mínimos detalles pero fue una fiesta como cualquier otra, sólo que no tuvo vals”.

En el mismo sentido, desde Pilar Wedding, Nancy Nunes da Fonseca, que ya recibió varias consultas al respecto, agrega que “son bodas comunes con algunas características distintas, con más brillo y más lujo, y esto tiene que ver con que son generalmente dos personas de edad adulta, sin hijos, con estabilidad laboral que les permite destinar más dinero a los festejos”.

 

 

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