Modelos marca Pilar: una industria que crece a la caza de ilusiones

  Consagradas, en ascenso y mediáticas, varias son las modelos que ha dado el semillero pilarense. Crece la cantidad de escuelas para formarlas y las chicas llegan antes de la adolescencia.

domingo, 10 de julio de 2011 · 00:00

 

por Celeste Lafourcade

 

Desde la década del 90 con sus súper-modelos dueñas de una vida de elite, musas de grandes diseñadores y asiduas concurrentes a fiestas exclusivas del jet set mundial, hasta la actualidad con las mediáticas que revolotean por sets televisivos en busca de billeteras generosas y tapas de revista donde hablar de sus éxitos y fracasos matrimoniales. Convertirse en modelo es para muchas chicas el objetivo soñado incluso antes de llegar a la adolescencia.

En Pilar, están las que lo lograron, las que dan sus primeros pasos y también quienes aprovechan la tendencia para fundar su propio negocio en torno al sueño.

“Antes los padres querían que sus hijos fueran abogados, ahora los ven como estrellas”, afirmó a El Diario Loreley, la más mediática de las pilarenses, que con el objetivo de consolidar su carrera de modelo –o al menos eso dice- y su propia escuela, no dudó en encerrarse en la casa de Gran Hermano.

Del otro lado del Atlántico, otra pilarense, cumplió con todos los requisitos del manual no escrito para transformarse en estrella y lo consiguió nada menos que en Italia. Belén Rodríguez, de 26 años y con una belleza prodigiosa, tuvo algún intento fallido en Argentina, cruzó el charco, vivió como ilegal, se enamoró de un futbolista, hizo fotos, salió en la tele, firmó autógrafos y tuvo su consagración en el último festival de San Remo.

“Nació sabiendo lo que quería hacer”, afirmó a principios de este año a este medio su padre, Gustavo Rodríguez, vecino del barrio Pellegrini III y cómodo portador del rótulo de “papá de famosas”. Su segunda hija, Cecilia, también se mudó a Milán con la meta de capitalizar la fama de su hermana y consagrarse como modelo.

A Rocío Nuñez, en cambio, la noticia le llegó sin buscarla. Como tantas historias similares que arrancan con un “me pararon por la calle y me ofrecieron ser modelo”, la suya resultó mucho más prometedora de lo pensado. A la pilarense de 22 años que terminó sus estudios en el Verbo Divino y hoy vive en Boedo se la puede ver por estos días protagonizando la publicidad televisiva de Okebón, aunque en su carrera hay pasarela, gráfica y hasta un corto hablado en francés que recorrerá festivales.

“Siempre fui alta y flaca, por la familia de mi viejo, y todo el tiempo me decían que tenía que ser modelo, pero yo decía que ni loca, eso de comer yogurcito todo el día no es para mi”, contó Rocío para agregar que terminó por aceptar la propuesta porque “no me gustaban los horarios de trabajo normal”.

Sin embargo, lejos del estrés que imponen las exigencias de la profesión, ella aseguró que “no quiero ser conocida, mi objetivo es viajar y lo bueno es divertirse con esto”.

 

Escuela de famosas

En tiempos donde la profesionalización alcanza a todas las disciplinas, donde la competencia feroz no da lugar a baches, la formación para ser modelo poco se parece a la que brindaban las viejas escuelas dirigidas por manequéns donde las chicas sólo debían caminar y apenas sonreír.

La tendencia ya empezó a reflejarse en el centro de Pilar. Además de la agencia Loreley Top Models en la peatonal de la calle Rivadavia, en el último mes otra escuela llegó a la calle Ituzaingó.

En el Km. 38, el espacio S.O.S. Moda desembarcó con una promesa de peso: la escuela de modelos de Ricardo Piñeiro. Y la modelo Marina Marré también se sumó a la movida con su propia escuela con su nombre.

Dueña desde hace cuatro años de la escuela de modelos que lleva su nombre, Loreley, de 24 años aseguró que, justamente, su decisión de ingresar al reality radicó en que “es muy difícil si una no es conocida poder lanzar chicos y conseguir espacio en los medios para la agencia”. Y la decisión parece haber dado sus frutos al menos desde la facturación: “se duplicaron los inscriptos y ahora abro otra en San Martín”.

En su espacio, se enseñan las nociones básicas para el mediático: actuación, canto, fotos, pasarela, automaquillaje. Llegan chicas de 9 años con ansias de ser famosas.

“A veces vienen padres queriendo que los hijos hagan lo que ellos no pudieron, pero nosotros primero le preguntamos a los chicos si quieren, y si no quieren no seguimos”, explicó Loreley y agregó que “muchas adolescentes no tienen condiciones para ser modelos, pero quizás pueden actuar o cantar, las vamos guiando de acuerdo a su talento”.

Según Pitu, de S.O.S. Moda donde además de la escuela de modelos se ofrecen clases de make-up, actuación con Alejandro Fiore y asesoramiento de imagen, “nunca me tocó una chica que me dijera que quiere ser modelo y eso me hace no ser responsable de un montón de cosas”, aunque reconoció que “en algún lugar la ilusión del estrellato está”.

En cuanto a la importancia de profesionalizar la actividad, consideró que “sacando las chicas que ya lo tienen innato, es bueno tener una base porque si no llegás con cero experiencia, hay chicas que al cuarto desfile se creen Dolores Barreiro y ahí te das cuenta que no tienen buena formación”.

 

Superficial

Para Candelaria Marchesotti el año 2010 comenzó más que prometedor con una gráfica compartida con Nicole Neumann y la posibilidad de ingresar a la agencia Chekka. Sin embargo, hoy, con algunas campañas en su haber y pocas ganas de seguir, asegura que “no me llamó tanto la atención ese mundo, es muy superficial y si no das con la persona y la tecla correcta es muy difícil”. “¿Si hay propuestas indecentes? Si, también, hay de todo y hoy para ser famosa alcanza con inventar que un jugador de fútbol te llamó”, sintetizó.

En este sentido, Pitu –de acuerdo a su gran experiencia en la producción de desfiles consideró que “es importante la claridad del mensaje porque estamos hablándole a chicas adolescentes que toman al pie de la letra lo que les decimos, nunca hay que desvalorizarlas y no prometer cosas que no van a pasar”.

Más simple es, en este caso, la respuesta de Rocío Nuñez. Ajena a las presiones, afirmó que no todo es un nido de víboras en el mundo de las pasarelas. “Hay chicas buena onda que no están pensando en pisarle la cabeza a otras”, y aunque reconoció que “hoy en día tiene mucho peso lo mediático, si aparecés pertenecés y si pertenecés sos, pero para no frustrarse no hay que tomárselo tan en serio, la idea es jugar”.

 

 

En manos de una Miss Argentina
Una escuela para señoritas

“Es algo similar a lo que sucede en la película Miss Simpatía cuando entrenan a Sandra Bullock”, explica Nadia Cerri, quien fuera Miss Argentina en 1997 y que desde hace casi una década tiene la franquicia del concurso Miss Mundo. Radicada en Pilar desde hace tiempo, Cerri acaba de fundar su propia e inédita “escuela de misses”.

En cuanto a los contenidos de la capacitación, explica que “muchas veces las chicas no se imaginan el potencial que tienen no solamente estéticamente, por eso se les enseña oratoria, liderazgo, manejo de la prensa, autoestima y valorización personal”.

La iniciativa partió tras comprobar que “al viajar por el interior del país encontramos chicas bellísimas pero que hay que prepararlas”.

En su haber, además de varias misses, su concurso dejó dos modelos y una mediática. Emilia Ianetta, Agustina Quinteros, alistadas ahora en las agencias de Pancho Dotto y Ricardo Piñeiro, y la pulposa ex novia de Ricardo Fort, Virginia Gallardo, que participó del certamen en 2006.

No obstante, aclara que “la mayoría de las chicas que se anota no tienen intenciones de ser modelos, todas siguen sus estudios y lo toman como un año en el que viajan por todo el país como embajadoras de la belleza”.

 

 

 

Loreley, después de GH, a full con su escuela.

 

 

 

Belén Rodríguez, una celebridad en Italia.

 

 

Textuales

• “Antes los padres querían que sus hijos fueran abogados, ahora los ven como estrellas”. Loreley Donate.

• “No quiero ser conocida, mi objetivo es viajar y lo bueno es divertirse con esto”. Rocío Núñez.

“No me llamó tanto la atención ese mundo, es muy superficial y si no das con la persona y la tecla correcta es muy difícil”. Candelaria Marchesoti.

“Muchas veces las chicas no se imaginan el potencial que tienen no solamente estéticamente, por eso se les enseña oratoria, liderazgo, manejo de la prensa, autoestima y valorización personal”. Nadia Cerri.

 

 

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