Las diligencias podían viajar a una velocidad de 13 a 16 kilómetros con un recorrido de 60 a 100 kilómetros por día y con capacidad de hasta 12 pasajeros.
por Daniel Castro
En la búsqueda de noticias sobre nuestra ciudad, que era considerado pueblo a comienzos del siglo XIX, el comercio en la campaña bonaerense necesitaba un medio de transporte para trasladar la mercadería como así también pasajeros y el correo. Existían dos caminos que salían de Buenos Aires, uno conocido como el camino viejo y otro como el camino nuevo.
Al primer camino de Buenos Aires al interior que pasaba por Pilar se lo denominara como “camino viejo”. Su recorrido en general coincide con lo que actualmente conocemos como la ex ruta 8. El camino nuevo es el que actualmente se conoce como la ruta 7, o como “camino de Gaona”. Se llamaba así en recuerdo a los terrenos que tenían los señores Gaona, dado que estaba trazado un camino que comenzaba en Buenos Aires, pasaba por lo que hoy es el barrio de Flores. También tenían tierras por los pagos de Morón, desde el año 1770.
Con el crecimiento poblacional, el movimiento comercial era más frecuente y la comunicación necesaria. Si bien en años anteriores se trabajó en la organización como nación, luego de la Batalla de Caseros en 1852, se inicia un rápido crecimiento del transporte por caballos.
La caída de Rosas en 1852, a la par que se daban los primeros pasos de organización nacional, los hombres sintieron anhelos de superación y progreso proponiéndose dar urgentes soluciones a los problemas como sería el aislamiento de los pueblos en la inmensa geografía argentina, como pintara Sarmiento en su obra “Civilización y barbarie”. Además se dio libertad a los extranjeros y a los unitarios.
La primera diligencia que prestó servicios fue a través de Fillol (dueño) y Rusiñol (mayoral) con el nombre de Mensajerías Argentinas. Hasta esa fecha no había horario determinado ni recorrido fijo. Fue un gran avance en la época y se multiplicó rápidamente su recorrido a los pueblos de la campaña.
Existe variada documentación sobre el transporte de pasajeros. En primer lugar cuando Pilar era de paso para las diligencias que tenían como destino San Nicolás y años después se transformó en lugar de destino como cabecera.
En el primer caso, citamos el libro “Historia de Zárate”. En la página 168, “en 1853 se estableció el servicio de la empresa ‘Mensajerías Argentinas’, que salía de Buenos Aires los días 9, 19 y 29 de cada mes, pasando por Pilar, Capilla del Señor, Zárate, Baradero, San Pedro y San Nicolás”.
Y para el segundo caso, en el libro “Historia del Partido de General Sarmiento”, de Eduardo Munzon, en página 215 dice: “La única ruta que permitió el paso de carretas y caballos era el camino real de Paso Morales, que viniendo de Buenos Aires, seguía por Morón, por el centro de la zona, Pilar y continuaba hacia el Norte”.
El Paso Morales (altura de Hurlingham) en aquella época se cobraba peaje de 10 a 50 centavos por vehículo.
El historiador Munzon dice que se establece la primera línea de diligencias en 1855, desde Buenos Aires a Pilar. Y agrega: “El Nacional, en su número correspondiente al 6 de junio de 1855, publica en su página 4 el aviso correspondiente, en que expresa que “los empresarios de ésta tienen el honor de avisar al respetable público, que va a establecerse una línea de diligencias para el Pilar, el 2 de junio de 1855, las cuales saldrán el 3, 13 y 23 de cada mes. Los señores que gusten honrar a dicha empresa con sus servicios, serán perfectamente servidos.”
Sobre los medios de transporte de la época hay que decir que la galera era tirada por entre 6 u 8 caballos, la velocidad promedio era de 20 kilómetros, recorría hasta 150 kms., viajando un máximo de 17 pasajeros.
Éstas, de a poco, fueron reemplazadas por las diligencias que eran más cómodas, podían viajar a una velocidad de 13 a 16 kilómetros con un recorrido de 60 a 100 kilómetros por día, con capacidad de hasta 12 pasajeros.
Joaquín Fillol y Juan Rusiñol fundaron la empresa de transporte de pasajeros Mensajerías Nacionales (las del interior del país) y Timoteo Gordillo a partir de 1854, un hombre que su ideario era construir caminos, puentes y postas, fundó Mensajerías Argentinas empresa compuesta de carretas y diligencias. Logró imponer un monopolio de las comunicaciones, transporte de pasajeros y correos, hasta fines de 1870. Otro importante empresario de mensajerías de la época era Luis Sauze.
Viajeros de la época describieron que el trayecto fuera de la ciudad era muy malo, lleno de pantanos, generalmente cegados, parte con la osamenta de algún animal muerto y parte con otros huesos que se encuentran por todo y se arrojan para dar un poco de solidez al camino.
En el libro de “Historia de General Rodríguez”, página 27: “Es importante mencionar el valor que tenían las postas para el descanso tanto de los pasajeros como de los caballos. El tránsito de carretas y diligencias en la Posta de Cañada de Escobar (altura de la localidad Gral. Rodríguez) al que concurrían caminos desde siete rumbos: Buenos Aires, Luján, Cañada de Rocha, Pilar, Guardia de Luján (Mercedes), Navarro y Las Conchas (San Fernando), esta posta funcionó hasta 1864”.
En el diario “El Monitor de la Campaña”, por el año 1871, publicaba que la Mensajería Estrella del Pilar de Juan Carcagno, donde salía dos veces por día, el recorrido era Pilar a General Rodríguez. Otro aviso decía que a partir de septiembre de 1871, en la calle Rivadavia 98, estaba la Galera de Francisco Roca.
Hasta 1888 no había otro medio de transporte que el caballo o la diligencia en la región. Se inaugura el paso del ferrocarril el 25 de marzo 1888 en la estación Pilar del ex ferrocarril San Martín. Este “caballo de hierro” comienza a competir con otros costos y tarifas diferenciales. De a poco termina la suerte de los antiguos medios de transporte, condenados a sobrevivir en trayectos no cubiertos por el tren, como los caminos transversales, pero eso ya es otra historia.
