Los jardines de infantes de Derqui se unieron para festejar su día

Celebraron juntos con una jornada de juegos didácticos en la plaza Antonio Toro. Más de allá de la actividad integradora, todos padecen la misma realidad: la falta de vacantes.

miércoles, 1 de junio de 2011 · 00:00

 

Alumnos, docentes y también los padres participaron de las actividades.

 

Este año el Día del Jardín de Infantes, o el de la Maestra Jardinera, fue distinto a los anteriores en Presidente Derqui. Es que cuatro establecimientos públicos llevaron a sus chiquitos a la céntrica plaza Antonio Toro para que con sus respectivas docentes y varios padres realizaran diversos juegos didácticos.

La jornada se dividió en dos: desde las 10 hasta las 12 y desde las 13 hasta las 15. Todo comenzó a la hora pautada con los Jardines 916 del barrio El Triángulo, el 924 de Monterrey, el 920 de Las Lilas y el 928 de Toro.

Cada uno eligió una muestra y tomó posición en el paseo público para que los nenes se divirtieran y, al mismo tiempo, incorporaran conocimientos básicos.

El de Monterrey optó por una pequeña dramatización que incluyó la escenografía de una carpita india apostada contra un árbol. “La idea es que los chiquitos sumen experiencias y que algunos padres compartan las actividades”, explicó la docente Gladis Hernández sobre el jardín que cuenta con una matrícula de 231 pequeños y que, como los tres restantes, tiene un excedente comprendido entre 40 y 50 chicos de 3 a 4 años por cada ciclo lectivo ante la necesidad de ampliación o la creación de otros jardines en la localidad.

Por su parte el 916 armó diversos juegos en el suelo como el ta te ti, el juego de la oca, el memotex y el juego de la pesca. Su preceptora, Cecilia López, coincidió con el resto de maestras en la importancia de nuevos establecimientos del género: “tenemos 305 chiquitos y hay unos 50 que no se pueden incorporar, hacemos el esfuerzo de tener más de lo recomendado en cada aula, pero ya no hay lugar suficiente”.

En tanto la directora del Jardín de Las Lilas, Andrea Zapata, organizó juegos con mesas de construcción con plásticos, y recorridas de saltos sobre grandes números. En este caso su matrícula es de 240 chicos y otro tanto como sus pares de excedentes.

Finalmente, el 928 de Toro que educa y contiene a 179 chiquitos, propuso juegos de bolos y de emboque con el respectivo conteo. “Nuestro caso es más difícil porque recibimos a los del barrio y hay que agregar también a los de La Escondida y, lamentablemente, una gran parte de ellos no tienen lugar”, subrayó la docente.

Al respecto se sabe que en La Escondida se comenzó a levantar un jardín de infantes merced a un plan de Nación. Pero el trabajo está paralizado desde hace meses y ahora el área de Educación de la Comuna intentará destrabar el conflicto que se originó con una suerte de empresa fantasma que no cumplió con el contrato.

Los fondos provienen del Bando Interamericano de Desarrollo (BID) y, en consecuencia, se sabe que los recursos siempre existieron, pero se estima que en Nación se hizo una errónea adjudicación de obra. No obstante eso no empañó la alegría de los nenes del barrio Toro ni de sus docentes y padres porque, como el resto de jardines, disfrutaron de un día muy especial en el que se recordó a Rosario Vera Peñaloza, considerada la primera y gran Maestra Jardinera.

 

Fue por Rosario

Rosario Vera Peñaloza (La Rioja, 1873 –1950) fue educadora y pedagoga. Huérfana, criada por su tía materna quien le enseñó las primeras letras. Terminó sus estudios primarios en la Provincia de San Juan y regresó a su provincia natal en 1884, ingresando en la Escuela Normal de La Rioja. En la ciudad de Paraná obtuvo el Título Superior de Enseñanza en 1894. En 1900 fundó el jardín de infantes anexo a la Escuela Normal de La Rioja, el primero de una larga serie de jardines fundados en las ciudades de Buenos Aires, Córdoba y Paraná. Recorrió la Argentina impulsando la enseñanza popular, dictando cursos y conferencias y transmitiendo las nuevas técnicas en la creación de bibliotecas.

Participó del Primer Congreso Patriótico de Señoras en América del Sud, en mayo de 1910 en Buenos Aires. En 1931 creó el Museo Argentino en el Instituto Félix F. Bernasconi, basado en la teoría pedagógica de Joaquín V. González: la Geografía como base de toda enseñanza, que, si bien fue resistida por sus pares, fue el motor que impulsó la creación del museo. En su memoria, la fecha de su fallecimiento (28 de mayo) se declaró “Día Nacional de los Jardines de Infantes” y “Día de la Maestra Jardinera”.

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