La obstrucción por basura también conspira contra la salud del río.
Si se tratara de una competencia olímpica, le correspondería una medalla de bronce. Pero lo cierto es que el Río Luján que atraviesa el distrito ocupa el tercer escalón del podio en un desgraciado ranking: el de los cursos de agua más contaminados del país. En esa tabla de la muerte, el Luján sólo es superado por el Riachuelo y el Río Reconquista.
Así lo revelan distintos informes que fueron difundidos por la Asociación Patrimonio Natural, la ONG que tiene a su cargo el gerenciamiento de la reserva ecológica local ubicada en el barrio Pellegrini.
Esos resultados preocupantes fueron corroborados por los integrantes de la organización durante una navegación que llevaron a cabo a fines de enero desde la desembocadura del río, en la localidad de Suipacha, hasta el tramo que cruza el Partido de Pilar.
De acuerdo a esa recorrida, la asociación pudo concluir en que el Río Luján se encuentra contaminado como en sus peores épocas, debido a que se registró en el último tiempo la mortandad de millares de peces en el área del curso de agua que surca Pilar y se hallaron sospechosas costras de celulosa que cubren las costas. Las miradas apuntan al Parque Industrial, donde existe una papelera que cuenta en su haber con varias infracciones por vuelcos no permitidos.
Aguas grises, gases que se desprenden del lecho en forma de burbujas, enormes cantidades de desperdicios flotando es el paisaje que se advierte –según los ecologistas- al navegar las aguas del tramo del río que le corresponde al distrito.
Este negro panorama pudo advertirse el último fin de semana de enero, en el marco del Día Internacional de los Humedales, cuando los voluntarios de la Reserva Natural de Pilar realizaron una travesía en kayak de relevamiento y concientización por el Río Luján.
En dos días de intenso trabajo, se recorrieron aproximadamente 60 kilómetros, desde Suipacha hasta el pueblo de Jáuregui -en el partido de Luján-, donde la travesía debió ser suspendida por la falta de caudal de agua en el curso del río, lo cual obligó a realizar muchos kilómetros del trayecto a pie y cargando las embarcaciones.
Tramo por tramo
Según le describió a El Diario Graciela Capodoglio, una de las autoridades de la Asociación Patrimonio Natural, el río presenta un nivel cada vez mayor de contaminación a la altura de Suipacha, debido a efluentes que vuelcan las industrias alimenticias instaladas en aquella zona. Lo mismo ocurre en Mercedes, donde se suma también el vuelco de líquidos cloacales.
En Jáuregui, el principal problema radica en la contaminación de las aguas ocasionada por una curtiembre. En tanto, Capodoglio aclaró que otra de las cuestiones que alteran el ecosistema del río son los diques que construyen algunos municipios con finalidades turísticas y que impiden la reproducción de los peces que normalmente se produce aguas arriba.
En el tramo de Pilar, el grado de contaminación es aún más pronunciado, debido a que a los efluentes que arrojan al río muchas empresas del Parque Industrial se les agrega el tema del relleno de los humedales que llevan adelante algunas urbanizaciones privadas y que altera el proceso natural de purificación del curso de agua.
No obstante, a pesar del oscuro panorama, Capodoglio aclaró que, si bien el Luján es uno de los tres ríos más contaminados del país, es el que tiene simultáneamente mayores posibilidades de recuperación. “El estado del Río Luján es fácilmente reversible porque, a diferencia del Riachuelo, el Luján todavía tiene vida. Sólo habría que lograr que se deje de contaminar, que las empresas dejen de volcar celulosa y otros contaminantes, y de esa forma en dos años el río se sanearía solo, de manera natural, sin hacer ninguna inversión exorbitante como la que sí haría falta para sanear el Riachuelo o el Reconquista”, sostuvo Capodoglio.
El Reconquista
Otro río de la región, segundo en el ranking
El Río Reconquista, el segundo más contaminado de la Argentina, forma parte de una cuenca que comprende unos 134 cursos de agua que recorren un total de 606 kilómetros.
Pese a que no se encuentran signos de contaminación en su nacimiento, el Reconquista va recogiendo a su paso por las populosas barriadas bonaerenses todo tipo de contaminantes que, por lo general, procede de las aguas cloacales domésticas, las descargas de efluentes industriales, o una combinación de ambos.
El deterioro del curso comienza a notarse desde Paso del Rey en adelante; la margen derecha recibe los desagües industriales de Morón, Hurlingham y otros municipios, mientras que la margen izquierda recibe los del área industrial de Bella Vista.
El principal aporte contaminante proviene del arroyo Morón, que corre en parte entubado y en parte a cielo abierto, y recibe las descargas industriales y también las cloacales de la zona, con el caso particular del área militar de Campo de Mayo, sumamente contaminadas.
Más cercano a la desembocadura, la margen derecha recibe la descarga de un conducto pluvial que también aporta desagües cloacales e industriales, a la altura de José León Suárez. En su costado izquierdo, otro afluente crítico es el arroyo Basualdo, en una región densamente poblada e industrializada.
Toda esta situación, que atenta para un manejo sustentable del río, se agrava al observarse el lamentable estado sanitario de la Cuenca -a lo que habría que sumar la falta de estudios, control y estadísticas periódicas-, en el que sólo tres partidos, San Martín, San Fernando y Morón, se encuentran incorporados al sistema de cloacas máximas que descargan en el Río de la Plata.
En otras municipalidades (Merlo y Moreno) existen pequeñas plantas de tratamiento de líquidos cloacales, que tratan en forma incompleta parte de las descargas.
