Una de las reuniones de la ONG que trabaja en distritos de la región.
La violencia familiar es un flagelo muy difícil de combatir, y por lo tanto, de disminuir. Desde hace tres años, a Pilar desembarcó la ONG Esperanza de Vida, con la intención de dar asistencia a las mujeres y niños golpeados en sus hogares. En diálogo con El Diario, integrantes de la asociación señalaron que en el distrito “la situación se está desbordando”.
Esperanza de Vida se creó en 2006 en Exaltación de la Cruz, y trabaja también en los distritos de Escobar, General Rodríguez y José C. Paz (“una zona muy grave”). Está asociada a la Red Trata de Personas y sus integrantes expresan que “somos un grupo de personas que tenemos la firme convicción de que hay que participar en la comunidad en ayuda de quien lo necesita. Primeramente, nuestro compromiso fue con las familias, con la gente que sufre violencia familiar, especialmente las mujeres, pero nuestra ayuda solidaria es para quien padezca violencia de cualquier tipo”.
María del Carmen Raggio Pol, una de las integrantes de la ONG, expresó que “estamos teniendo muchos casos de Pilar, sobre todo en zonas en las que no se puede ni entrar, como el barrio Las Margaritas, donde sólo se puede ingresar si se llega con una persona del lugar”.
La mujer agregó que en el distrito “nos está desbordando la situación, sobre todo en zonas como la ya mencionada, más el barrio Villa Verde, y ni hablar Presidente Derqui. En Villa Verde incluso hablamos con la gente de la salita, para trabajar en conjunto”.
En Esperanza de Vida trabaja una comisión directiva de 16 personas, y en Pilar ya son poco más de una docena de voluntarios. Asimismo, en la ONG se capacita a mujeres para que hagan de acompañantes de las víctimas y las ayuden a encontrar una salida.
Raggio Pol explica que “soy docente y trabajo en violencia familiar desde que un alumno era golpeado por su padre con un cinto, para que le fuera a comprar vino”.
A su vez, comentó que los casos “van en aumento, y hasta se hizo una tendencia en todo el país el hecho de prender fuego a la mujer, algo que en Pilar ya ha sucedido, ante la vista de su nena de 3 años”. Y aseguró que “en cuanto a edades no hay límites: hasta hemos tenido el caso de una mujer de 74 años que fue golpeada durante todo su matrimonio, y que se decidió a hacer la denuncia cuando su marido le pegó adelante del nieto”.
Por otra parte, Raggio Pol comentó que desde el arribo a Pilar “nos acompaña gente muy abierta, preocupada y comprometida, como la que trabaja en la sala de Villa Verde. Con el Municipio también tenemos un contacto fluido, estuvimos en Del Viso participando de un seminario, incluso vinieron a la iglesia que estamos usando como sede”.
