Máquinas provinciales trabajan en campos privados para ensanchar el canal.
Comienza el período de lluvias y algunos barrios de residente Derqui temen lo habitual: inundaciones de calles, viviendas, pérdidas de electrodomésticos, mobiliario y todo lo que pueda afectar el agua acumulada. Si por un lado es cierto que el barrio Monterrey sufre el eterno desborde del canal homónimo, tampoco deja de serlo que barrio El Bajo es la zona donde las inundaciones se
cobran el mayor número de víctimas.
Por consiguiente, y a falta de un profundo trabajo de infraestructura hidráulica del Municipio pilarense, la delegación derquina busca paliar el serio problema. Y este año, por primera vez en muchos, llegó desde La Plata una cuadrilla de 15 hombres y dos máquinas pesadas para trabajar en el canal de los campos de Gómez.
El equipo fue enviado por la Dirección de Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires, y la gestión estuvo a cargo del titular de Medio Ambiente bonaerense, José Molina.
En la mañana del último lunes comenzaron los trabajos: se sacaron caños de desagüe de poco diámetro para colocar otros bastante más grandes, se limpió un paso clave para el agua como ser la “S” que está debajo de las vías del San Martín, se retiraron numerosos residuos domiciliarios que eran parte de la obstrucción y finalmente se ingresó al predio que separa a barrio El Bajo con la ruta 234, de acceso a la ciudad de Derqui.
Limpieza
El objetivo es limpiar, desmalezar y profundizar el cauce que contiene el agua proveniente de El Bajo hasta el paso ubicado debajo de la Avenida Presidente Perón para luego continuar por calle Gutiérrez hasta el canal Monterrey.
Se sabe que los Campos de Gómez son propiedad privada y que sus dueños generalmente quedan disconformes con otros trabajos similares concretados casi todos los años para esta época.
“Esta vez la obra es responsabilidad de un técnico especializado de La Plata, el canal está siendo bien trabajado y se ganó en profundidad y ensanche”, sostuvo el delegado municipal Eduardo Mancini mientras le daba indicaciones al chofer de una máquina pala-oruga.
Para evitar cualquier conflicto se determinó instalar en la mitad del recorrido del canal seis caños de un metro de diámetro que sirvan como puente para que sus propietarios puedan cruzar el cauce sin problemas.
“Se van a poner tres y tres de frente, y arriba se le colocarán maderos o algo que sirva como plataforma, es lo menos que podemos hacer por el buen gesto de los dueños de estas hectáreas”, agregó Mancini.
Son aproximadamente 300 metros los del cauce, y tanto los pastizales como las ramas o basura que recibe, indefectiblemente, todos los años impiden un buen escurrimiento de las lluvias.
Ese trabajo debía terminar en la tarde del miércoles o mañana del jueves, pero la lluvia lo impidió. Y ahora el barro será otro factor de conspiración para terminarlo en tiempo y forma.
Incertidumbre
Es innegable la importancia que tiene la obra sobre el cauce de los Campos de Gómez; sin embargo, el mismo Eduardo Mancini reconoce que esa es una cuestión de forma y no una solución de fondo. Es que mientras la Secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad no encare los verdaderos temas de infraestructura tanto barrio El Bajo, como la calle Gutiérrez y el barrio Monterrey serán presa de las eternas inundaciones.
Obras que faltan
Los cuellos de botella
El delegado Eduardo Mancini, como el resto de vecinos, concejales derquinos y hasta técnicos de Obras Públicas, primero reconocen que el paso en “S” debajo de las vías del ferrocarril es una suerte de cuello de botella que evita una rápida circulación del agua acumulada en El Bajo, hacia los Campos de
Gómez.
Y extrañamente se desconoce que la Secretaría de Obras Públicas haya gestionado, o esté gestionando, que el San Martín amplíe ese estrecho paso para terminar con uno de los problemas de fondo.
Pero a ese serio inconveniente se le suma otro porque el delegado hizo un hallazgo que suma decididamente para que esa amplia zona sea avasallada por las aguas.
“Resulta que con (José) Kastelic hace muy poco descubrimos que el único desagüe que hay debajo de la ruta 234, para tanto caudal, es apenas un sólo caño de un metro de diámetro, y ahora no se puede hacer nada porque habría que cortar la ruta”, dijo el funcionario en referencia a los trabajos de cuatro años atrás sobre el encuentro de Presidente Perón y Meisner para el divisor con semáforos y “un buen paso para el agua de lluvias por debajo de la ruta”.
A resultas, ahora se constata que los cuellos de botella son dos, primero el del San Martín y en segundo lugar el único caño de desagüe debajo de la arteria provincial. Efectivamente, con las lluvias intensas se transforma en una suerte de catarata o dique que descarga sobre calle Gutiérrez para, literalmente, hacerla desaparecer bajo el agua en pocos minutos.
“Vamos a ver qué pasa ahora con las próximas lluvias, espero que algo mejore con estos trabajos”, se esperanzó finalmente Eduardo Mancini.
