Junto a los tableros el profesor Fernández Agüero siempre tiene revistas. Se enseña de todo un poco.
Sin estar interiorizado en el tema, se podría percibir que una clase de ajedrez está integrada por un grupo de cerebritos que usan corbatín con camisas de manga corta. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Parte de ese estereotipo es derrumbado por Marcelo Fernández Agüero, y las clases que da en el shopping Pilar Point, cursada que ayer comenzó un nuevo ciclo.
En diálogo con El Diario, el profesor explica que “nuestro lema es ‘aprender a aprender’. No queremos sacar genios del ajedrez, pero ellos –sin darse cuenta- están aprendiendo métodos y diferentes cosas”. Así, cada sábado lleva diversos libros que van desde las matemáticas hasta Julio Verne, o bien revistas deportivas (como de tenis, ya que compara a un tenista que tiene el saque con quien juega con piezas blancas).
Fernández Agüero busca que los chicos “conozcan de historia, como dónde estaba Persia –uno de los posibles sitios de origen del juego-. También aspectos de la Edad Media, y les digo que la única pieza ‘profesional’ del ajedrez es el caballo, lo demás es un rejuntado de la población. Hablo de la importancia social de los peones, que estaban alrededor del castillo y fueron reclutados para intervenir en una guerra, pero que pueden tener importancia. También los hago conocer a Karpov, Najdorf, Fischer, Korchnoi, Kasparov”.
Las clases se dictan todos los sábados a partir de las 10:30. “Vienen chicos de escuelas públicas y privadas –comenta el profesor-. Se cobra un bono contribución voluntario de 10 pesos, pero si no puede pagarlo no importa, Pilar Point lo beca. No tienen que traer nada, todo se le provee acá, tenemos todos los elementos. Sólo tienen que venir con ganas y entusiasmo de aprender”.
En 2010 se inscribieron más de 50 chicos -incluso de Capital, que llegaban a Pilar por el fin de semana- de varias localidades del distrito y aledañas, como Garín e Ingeniero Maschwitz. Los interesados pueden anotarse vía mail, a [email protected], o acercarse directamente los días de las clases. “El año pasado empezamos en abril –recuerda Fernández Agüero- y estuvimos todos los sábados ininterrumpidamente. Incluso hubo dos sábados en los que a la misma hora jugó Argentina por el Mundial, y nosotros vinimos igual, porque cuando uno se compromete, de arriba hacia abajo hay que dar el ejemplo. Igual se colocó una pantalla gigante”.
Para que quede en claro que no se trata sólo de tableros y piezas, el docente comenta que “el año pasado (los chicos) hicieron toneladas de dibujos y collages relacionados con el ajedrez. En 2011, la consigna va a ser los chistes relacionados con el ajedrez, que existan o inventen ellos. Con eso estimularán la memoria y la creatividad”. Además, ellos mismos van a confeccionar relojes, y ya hicieron un mural igual a los profesionales, con la colaboración de los padres.
Compromiso
Jugador de 1º Categoría, Fernández Agüero se dedica al comercio exterior. Es árbitro de la Asociación Argentina de Ajedrez e integrante de la Federación de Río Luján, con sede en Escobar. Últimamente fue convocado para dar clases a maestros de escuela y está cerca de ser distinguido por el Ministerio de Educación. “Siempre me tentó más la docencia que la competencia –afirma-, es una retribución a la sociedad por las cosas que me ha dado”.
En 2010, en Pilar Point se organizó un torneo con más de 100 jugadores, algunos de ellos grandes maestros, totalmente gratuito, algo que este año se espera repetir. A su vez, entre los alumnos de la cursada se llevó a cabo un Grand Prix ganado por Astrid (ver recuadro), en los que suman puntos ayudando en clase, resolviendo problemas, ganado partidas y siendo solidarios con los compañeros.
“El ajedrez tiene reglas claras, te ordena –dice el profesor-. Si los chicos van por la calle y ven un semáforo, sabrán que hay reglas claras y las van a respetar, en la escuela también. Por eso el lema es ‘aprender a aprender’, yo les voy a dar técnicas sin que ellos se den cuenta, para que después cuando tengan problemas matemáticos, de lengua, biología o lo que sea, los planteen no como una barrera inquebrantable, sino que usen la estructura que el ajedrez les va a dar”.
Y agrega: “Busco no cansarlos, porque ya vienen de la semana escolar, y les pido que en las vacaciones prácticamente no vean nada de ajedrez, así llegan descansados. Son chicos respetuosos, con muy buena conducta. Los estimulo a hacer deportes, porque la actividad física es fundamental. Son años en los que tienen que disfrutar, vienen a divertirse, pero también aprenden y asumen un compromiso”.
Sin barreras
Marcelo Fernández Agüero es también director institucional de Ajedrecistas Ciegos Unidos de Argentina (ACUA), y adelanta que “este año haré varios torneos para otros tipos de discapacidades. En el curso de los sábados hay personas con ACV, con retraso madurativo, hipoacúsicos, y responden de maravilla. Como Astrid, quien estuvo en la Liga Nacional de Ajedrez y hasta se sacó una foto con Anatoli Karpov. Para nosotros es un orgullo, es una chica amorosa que no falta nunca”.
