Preocupación por el estado de los patrulleros en dos comisarías

En la seccional 2ª de Presidente Derqui, hay tres unidades pero se encuentran en muy mal estado. Del Viso llegó a estar cuatro días sin móviles al igual que Manuel Alberti.  

16 de marzo de 2011 - 00:00

 

Flojitos de mecánica. Ese es el estado de los patrulleros en Derqui.

 

Los reclamos comenzaron hace más de un año. Primero el intendente municipal Humberto Zúccaro, luego los foros de seguridad con un renovado documento que se limita a pedir exactamente lo mismo, y luego le llegó el turno a la cámara de comercio de Pilar (SCIPA).

Lo concreto es que hace diez días el subsecretario de Seguridad bonaerense, Guido Lorenzino, anunció en Del Viso la llegada de varios patrulleros al distrito de Pilar “antes de fin de año”. Es decir que si está promediando marzo, la policía del Partido deberá arrastrar sus falencias por otros nueve meses. Luego hay otra previa promesa de Zúccaro: 19 unidades cuya compra ya gestiona el Municipio con fondos de la Provincia.

Un número similar al de vehículos que, según Lorenzino, deberían llegar a fines de este año y enviados desde la cartera de Seguridad que dirige Ricardo Casal. Pero lo concreto es que nada se plasma en realidad y las comisarías o destacamentos “ponen pulmón” para intentar mantener cierta prevención.

La semana pasada surgió algo clave sobre el tema en la Comisaría 3ª de Del Viso: los uniformados debieron patrullar durante varios días la localidad en motos y scooters por la salida de servicio de todos los patrulleros. Y la fuente de información no fue otra que la de los vecinos que veían a los policías en las motitos, mientras que los patrulleros, literalmente, estaban fuera de función por numerosos desperfectos mecánicos.

Finalmente, fuentes oficiales, confirmaron todo lo que había a simple vista. El caso de la Comisaría 2ª de Presidente Derqui no es muy distinto. Este medio pudo saber -y ver-  el paupérrimo estado de esa seccional a la hora de constatar cuántos móviles tiene y cuáles funcionan.   
Se sabe que sus automotores son apenas tres. Sin embargo, en la realidad, rondan las calles “uno y medio”. La jerga emana de los mismos policías porque un Chevrolet Corsa se fundió hace cuatro meses y su reparación implica unos 7 mil pesos. El dinero no llega desde el Ministerio de Seguridad ni del Municipio, por lo tanto está abandonado. Un segundo Corsa tiene problemas de recalentamiento y automáticamente se detiene. La única alternativa es “andarlo despacito y ponerle mucho aceite y agua todo el tiempo”.

Finalmente está la camioneta Ford Ranger 4X4. Hasta la semana pasada había que empujarla para que arranque y recién en ésta pudieron, con recursos propios, comprarle una batería nueva. Pero sus problemas no terminan allí ya que el peor se nota al querer doblar a la izquierda porque entonces se bloquea la dirección.

“En un momento fue tal la cosa que terminaron arriba del cordón de la vereda, menos mal que en ese momento no pasaba ningún peatón”, comentó un empleado municipal que vio el patético caso en la céntrica plaza Antonio Toro. Como corolario del mismo rodado, su tren delantero está algo torcido y las ruedas se inclinan hacia adentro.

“Con ésto no podemos perseguir ni a una tortuga”, dijo irónicamente un efectivo de la principal seccional policial de Presidente Derqui. Es cierto que, al menos en su jurisdicción, de un año y medio a esta parte las estadísticas delictivas registraron un descenso. Pero el interrogante consiste en saber qué ocurriría a la hora de un asalto seguido de un enfrentamiento armado, entre policías y delincuentes, y la necesaria persecución con el objetivo de ponerlos tras las rejas.

Luego de la apertura de los destacamentos policiales de barrio Monterrey, el de la Triple Frontera (ruta 234: Pilar, José C. Paz y Moreno) y la Comisaría 5ª, en ruta 8 y acceso a Derqui, a la comisaría de la Avenida de Mayo sólo le quedó la mitad de jurisdicción bajo su control en comparación a la que abarcaba previamente.

Es decir que entre la ciudad de Derqui y los populosos barrios Toro, El Triángulo, La Esperanza, Las Lilas y La Alborada, sus escasos uniformados (ocho por turno en total, y sólo cuatro para los patrulleros) intentan dar prevención a unos 40 mil habitantes. Una tarea que a simple vista es casi imposible de realizar y que, pese a eso, el capitán Jorge Aguilar busca llevar adelante desde su completo perfil bajo.

 

Los Roldán

El concejal de Pilar por el Frente para la Victoria, Walter Roldán, se mostró preocupado en los últimos días por el incremento de los hechos delictivos violentos que se produjeron en el centro de Pilar y para avanzar en una solución e interiorizarse de la situación mantuvo una reunión con el titular de la Comisaría 1ª, el comisario Félix Roldán.

Ambos analizaron la situación actual del delito en la localidad y pusieron el ojo en la necesidad de incrementar las tareas de prevención. Tras la reunión, el concejal manifestó que se acercó a la dependencia “sumamente preocupado por los hechos delictivos violentos que se registraron en los últimos días” donde delincuentes atacaron a balazos a comerciantes del centro de Pilar.

“Me presenté para hacerle saber al comisario mi preocupación por los últimos hechos de inseguridad que hemos tenido y pedí que me comentara qué es lo que se está haciendo para prevenir y lograr que la policía esté más cerca”, contó Roldán.


300

Son los efectivos policiales que necesitaría Pilar, según señaló ayer la concejal Liliana Alfaya. Actualmente cuenta con 500.

 

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