Bajo la fachada de un bar, los fines de semana funciona un lugar bailable.
Luego de la lucha por el cierre de la bailanta Bonita, ubicada sobre el camino de acceso a Presidente Derqui, los vecinos de la localidad han tenido que encarar un nuevo conflicto, esta vez con un supuesto bar, que en realidad funciona como local bailable.
El local en cuestión se llama Milalunga y está ubicado en México y Chacabuco, uno de los accesos al barrio Monterrey. Casualmente, funciona a unos 100 metros de su polémico antecesor. En la mañana de ayer, en comunicación con el programa Materia Prima (FM Plaza 92.1), Emilio -uno de los vecinos que presentó quejas- explicó lo que para los frentistas está sucediendo en la zona: “Funciona un boliche bailable donde no se puede permitir”, aseguró el hombre, recordando que “antes cerca del lugar había una bailanta (Bonita), y éste es un local de 50 o 60 metros de superficie, que en realidad es una bailanta disfrazada de bar”.
Emilio afirmó que Milalunga “abre los viernes y sábados temprano, pero la gente comienza a concurrir a la 1 o 2 de la mañana. Al otro día, la cuadra amanece con la vereda orinada y toda sucia, y la vereda de enfrente también. Yo estoy a una cuadra, en la misma manzana, y con el ruido es imposible dormir”. A su vez, el vecino señaló que “ahora sumaron un locutor que anima el evento. Ya de por sí la música retumba, y ahora se sumó esta persona. Estamos muy complicados...”.
Con respecto a las protestas de los vecinos, el hombre comentó que “al principio estábamos todos atemorizados, nadie decía nada, hasta que se produjo un primer conflicto en el local, que terminó con una persona accidentada, y sangre en la vereda. Se la llevaron en un auto y no supimos más nada de esta persona. Ahí sí tomamos la determinación de quejarnos”.
Luego de un primer reclamo, “estuvo cerrado durante un fin de semana, pero al siguiente estaban otra vez a fondo. La policía no concurre”. Y relató el último hecho: “un señor empezó a pegarle con una silla a la cortina, por lo que una vecina llamó al 911, pero no pasó nada. Recién a la quinta o sexta vez que llamó y pidió por favor que hicieran algo, apareció un patrullero, y la patrulla de Prevención Ciudadana tampoco está”.
Durante la jornada de ayer, El Diario intentó comunicarse con los responsables del área de Inspección General, Roberto Airoldi, para conocer la situación actual de Milalunga, aunque la búsqueda no tuvo éxito. Por su parte, el vecino agregó: “No sé si está habilitado, pero no debe tener una habilitación acorde a lo que están haciendo. Incluso se juntan motitos corriendo picadas, y se drogan en la esquina. Cada fin de semana, al otro día son todos comentarios entre los vecinos”.
Por último, Emilio señaló que “uno se toma el fin de semana para descansar, después de trabajar toda la semana, y no puede hacerlo. Y cuando la gente se queja parece a propósito, al otro día la música está más fuerte”.
