Algunas piezas que atesora el MUSAL.
A metros del lugar donde cientos de alumnos desfilan a diario, en contraste con el moderno edificio que lo contiene y con cerca de 6 mil piezas de extraordinario valor histórico –muchas de ellas, testimonio de miles de años de civilización- funciona en el campus de Pilar del Salvador el Museo Histórico Antropológico de la Universidad del Salvador (MUSAL).
Entre su patrimonio, cuenta con una valiosa colección de objetos de civilizaciones aborígenes precolombinas, así como instrumentos de los primeros pobladores de distintas zonas del territorio que datan aproximadamente del año 3000 antes de Cristo, así como el fósil de un gliptodonte hallado en Pilar.
También forman parte de la colección objetos folclóricos de otros países obtenidos por medio de intercambio, como cerámicas incas, instrumentos del período paleolítico de 2 millones de años de antigüedad encontrados en África y otros hallados en la Isla de Pascua, que fueron donados por el antropólogo, arqueólogo y profesor de la USAL, Alberto Susco.
Precisamente, que el museo se encuentre en pie tiene que ver en buena parte con el trabajo de Susco, que años atrás se puso al hombro la ardua tarea de clasificar e inventariar la gran cantidad de piezas heredadas del Instituto de Arqueología de la Universidad del Salvador, que funcionó entre 1968 y 1976 a cargo de prestigiosos profesionales y del que él participó cuando aún era alumno.
Precisamente, el museo de Pilar lleva el nombre de Juan Manuel Suetta, uno de los pioneros de la arqueología argentina, quien fuera miembro del instituto y ex rector de la universidad.
“Mientras funcionó el instituto se hicieron trabajos de investigación muy importantes con viajes al norte donde se hallaron muchos objetos de la cultura precolombina”, explicó Susco, que pasa buena parte de sus horas trabajando en la restauración y análisis de piezas que permanentemente llegan a sus manos.
Es que si bien está abierto al público externo y a los alumnos, el museo está más orientado a la investigación y a la enseñanza que a la exhibición. En la actualidad hay expuestas unas 400 piezas. Por su parte, Susco se encuentra trabajando en la restauración del gliptodonte, así como en la investigación y clasificación de fósiles y piezas del antiguo edificio de la Sociedad de Comerciantes de Pilar.
Valor
“La palabra museo viene de musa. Es un lugar que tiene que servir de inspiración, de meditación, es un lugar de solemnidad, de reflexión que te permite entrar en un plano metafísico”, aclara Susco para realizar un diagnóstico sobre el valor que en general los argentinos le dan al patrimonio cultural.
“No se le da el valor que debería, pero es entendible que en un país donde se mueren chicos por desnutrición todos los días que la gente esté preocupada por otras cosas”, opinó.
En cuanto al valor otorgado por aquellos que tienen acceso a la educación, el panorama no fue mejor: “los chicos tienen un aprendizaje muy mimético, de memoria, y eso no genera un verdadero significado de lo aprendido”. “Los instrumentos sin significado no tienen valor”, resumió.
Así, con la convicción de que es el significado que se le da a un objeto lo que hace que él se vuelva relevante y hasta conmovedor en ciertos casos, Susco se dedica a explicar con devoción las características de muchos de los objetos del MUSAL.
Para recorrer
Algunos de los objetos que atesora
• Armazón fosilizado de un gliptodonte: una especie extinta de mamífero cingulado herbívoro que habitó el continente americano hasta el año 10 mil a.C. Sus restos fueron hallados en el barrio Agustoni y se encuentran en restauración en el MUSAL.
• Lascas: desprendimiento intencional por parte del ser humano de una roca o de madera petrificada, en forma de esquirla, que se utiliza como elemento cortante o punzante. Son piezas halladas en las inmediaciones del Río Chubut, utilizadas por civilizaciones cazadoras que habitaron alrededor del 3000 a.C.
• Cerámica precolombina: originarias de civilizaciones que habitaron el norte argentino entre los siglos XIX y XV, con influencia incaica. En su mayoría corresponden a la cultura de Santa María, en Catamarca (años 1200 a 1350).
• Lo más antiguo: instrumentos de piedra y fósiles petrificados del paleolítico inferior (hace 2 millones de años) hallados por Susco en Oldoway, África, en una expedición arqueológica.
• Lo más valioso: Las urnas funerarias precolombinas. En una de ellas se observa una decoración en relieve con la forma de un búho con un instrumento de viento y la anfisbena. La otra es curiosa por su forma achatada y el detalle de sus pinturas.
• Curiosidad: en el lugar conservan los baúles, palas y valijas utilizadas en sus expediciones desde principios del siglo XX por los arqueólogos argentinos miembros del instituto de la USAL donde se gestó el museo.
