La plaga de ardillas ya afecta a varios barrios del distrito

A Carabassa, San Jorge y El Manantial llegaron hace dos años. Comen cables, caños y los huevos de las aves. También están apareciendo en Villa Rosa. Muerden y transmiten enfermedades.
miércoles, 28 de diciembre de 2011 · 00:00

 

Al trepar a lo más alto de los árboles no son alcanzadas por depredadores.

 

Los vecinos del barrio Carabassa de Pilar, han alertado la presencia de simpáticos animalitos que hasta ahora, a la mirada del ser humano, sólo despertaban ternura. Pero lo cierto es que en los últimos días, una plaga de ardillas no ha hecho más que traerles grandes dolores de cabeza.

Es que este roedor que deambula por las copas de los altos árboles, en ocasiones se ha entrometido en la vida de aquellos que habitan en esa zona cercana al río Luján, destruyendo caños y cortando cables de luz, de teléfono y del servicio de televisión, pero también comiendo sus comidas y los huevos de las aves que habitan en el barrio.

“Lo que la gente tiene que saber es que no son como los amistosos Chip y Dale de los dibujitos. Estas muerden y vienen haciendo estragos”, contó Graciela Capodoglio, de la Asociación Patrimonio Natural de Pilar.

“El mayor problema es que se multiplican rápido porque no tienen un depredador que pueda reducir su población”, contó una de las responsables de la asociación civil. “Al ser rápidas, y al deambular por ramas altas, las comadrejas no pueden llegar”, continuó.

Debido a los problemas que estas ardillas vienen ocasionando desde hace al menos dos años, los vecinos están preocupados por el desequilibrio que vienen provocando en el hábitat natural de la región. “Lo más preocupante es que se comen los huevos de las aves porque de alguna manera tienen que vivir”, contó Jonathan Villazuela, un vecino del barrio El Manantial que por la mañana las ve merodear entre las ramas de los eucaliptos y los cables. “Suelen estar de a 5 o 6”, detalló el hombre, quien en varias ocasiones ha intentado fotografiarlas pero que encontró truncados sus intentos debido a la rapidez del animal.

“Hay varias que se confundieron de cable y quedaron duritas”, describió una vecina de la localidad de Carabassa sobre algunas ardillas que quedaron electrocutadas en su intento por cortar los cables, siendo ésta, una de las pocas acciones que escapan a la voluntad del hombre para controlar su población.

Por su parte, desde la Reserva buscan que la gente se informe de los peligros que se desconocen de estos pequeños animales. “La gente no debe llevárselas a sus casas, ni trasladarlas. Si están en Carabassa, mantengámoslas ahí para resolver qué se puede hacer con ellas, porque son un peligro”, alentó Capodoglio.

Además de encontrar en los domicilios particulares de la arbolada región un lugar donde habitar, también los productores de los campos son continuamente perjudicados por el apetito del que padecía un amistoso roedor, debido a que también atacan a la producción de frutos.

Otro de los peligros que nacen de la presencia de la ardilla de vientre rojo es que también es transmisora de enfermedades como la leptospirosis.

Desde la Dirección de Zoonosis se está concienciando para aplicar métodos de control, sin embargo en Luján, una confusa ordenanza habilita la caza de ardillas. “Es peligrosísimo, porque al ser rápidas, les van a dar a cualquier cosa. Hay otros métodos menos cruentos, como poner una jaula con una naranja”, explicó Graciela Capodoglio sobre otras formas de regular y controlar la población del problemático animal.

Desde el Concejo Deliberante se está trabajando sobre un proyecto de ordenanza para regular la introducción, la exposición, la tenencia, el traslado y la comercialización de la ardilla de vientre rojo.

Promovido por la Universidad de Luján, se está informando sobre su presencia en los domicilios, por lo que recomiendan no trasladarlas para no expandir su zona de influencia. Esa región fue de las primeras en ser afectadas por los problemas que acarrea la presencia de la ardilla de vientre rojo.

 

Otras regiones

Esta plaga de ardillas de vientre rojo no solo fue vista en la zona de los barrios San Jorge, Carabassa y El Manantial, también hubo vecinos que declararon la presencia de ejemplares en Villa Rosa, provenientes del partido vecino de Escobar. Es que de ser así, corren peligro muchas de las especies que habitan en el lugar, especialmente la Reserva Ecológica de Pilar, debido a que estas ardillas se mueven por zonas arboladas y se alimentan de frutos y de huevos de aves.

“Por suerte aún no han pasado la Panamericana y el río las está frenando para que no lleguen a la Reserva”, mencionó Capodoglio respecto al riesgo que corre el pulmón más grande que tiene Pilar, ubicado a metros de la ex fábrica militar.

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