La vida cotidiana de los zurdos: con el mundo a contramano

En Pilar, los productos para zurdos no abundan. Apenas se consiguen algunos útiles escolares. Qué pasa con los músicos y deportistas con la habilidad "al revés", según los expertos.
domingo, 11 de diciembre de 2011 · 00:00

 

¿Más habilidosos, más talentosos? Guillermo Vilas, el mejor tenista argentino; Diego Maradona el más grande de todos los tiempos, al igual que Jimi Héndrix, indiscutido con las seis cuerdas. 

 

 

 

 

Toda una vida a contramano, haciendo esfuerzos por adaptarse a un mundo que viene –precisamente- con la “mano cambiada”: son los zurdos, de quienes se calcula cubren apenas el 10% de la población pero que se las ingenian para arreglárselas de todos modos.

¿Hay manera de “sobrevivir”? Por supuesto, salvo que los elementos, utensilios o herramientas para zurdos existen pero no abundan. “Tenemos lapiceras y tijeras para zurdos, que tienen el filo al revés –comentan en la librería Papeluchos, del centro de Pilar-. Las tijeras están hace más tiempo, unos cinco años, pero las lapiceras no tanto”. Y reconocen: “¿Cuál será la diferencia con las lapiceras? Ni idea…”.

En particular, los portaminas tienen una mina más gruesa, por la tendencia del zurdo a apretar más el lápiz contra el papel, rompiendo la mina indefectiblemente. Además, en Papeluchos afirman con una sonrisa que en cuanto a estos útiles “los precios son los mismos, no los discriminamos”.

Por su parte, en la librería Mercantil indican que “en este momento no tenemos nada para zurdos, pero hemos tenido tijeras y plumas. Vienen de vez en cuando a preguntar por útiles para zurdos, pero como no es muy común hay faltante”. Allí explicaron que “la lapicera con pluma es diferente, para cuando los chicos escriben en la escuela, antes de usar bolígrafo. No se manchan tanto los dedos”.

 

Como Hendrix

Virtuoso de la guitarra, Héctor Bacci recuerda el caso de Santiago Feliú, “un cubano que toca con la izquierda pero con las cuerdas al revés –es decir, con la ubicación para un diestro-, porque su padre trabajaba en la noche cubana, y él se levantaba a la mañana, agarraba la guitarra y tenía que tocar al revés. Es muy bueno lo que hace”.

Como profesor, Bacci explica que “lo que normalmente se hace es confirmar que el alumno sea completamente zurdo. Si es así, lo más apropiado es dar vuelta las cuerdas. Una vez superado ese primer acercamiento, lo que hacemos es dar vuelta todo el material, como los diagramas de guitarra”. El guitarrista reconoce que “al principio me significa un ‘despiole’, pero enseguida me acostumbro”. Una tercera variante es que “puede pasar que toque como un diestro, si tiene la capacidad”.

El adaptar a un zurdo para que haga tareas con la derecha no es nuevo: de hecho, hasta hace unos años era común que a los chicos fueran literalmente obligados a ser diestros. Además, en la Edad Media ser zurdo estaba asociado a prácticas oscuras: “a diestra y siniestra”, o con derecha e izquierda, es una expresión popular, aunque lo “siniestro” no es precisamente bueno.

 

Gran Willy

En el deporte también suelen marcarse diferencias. Maradona, Vilas o Manu Ginóbili pueden dar fe de que se puede triunfar…

“Cuando tenés un zurdo enfrente es distinto –dice el profesor de tenis Luis Aguirre-, porque hay que mostrarle todo con la mano derecha. Se complica, porque si querés que practique el mismo golpe que los demás hay que ubicarlo del lado contrario”.

No obstante, afirma que “siempre ha habido zurdos en nuestra escuela de tenis, he llegado a tener cuatro zurdos jugando en la misma cancha, algo que es difícil de ver. Hay algunos que hacen todo con la izquierda pero agarran la raqueta con la derecha, Rafael Nadal hace al revés, por eso no es normal…”.

A su vez, Aguirre opina que “es muy bueno tener zurdos en las clases de tenis, o en un equipo o centro de alto rendimiento, porque al diestro se lo puede entrenar mejor”. Y los elogia indicando que “los zurdos son más habilidosos para todo, en el aprendizaje son más despiertos, tuve alumnos zurdos muy buenos. Son todos muy tenaces y cumplidores, son de faltar poco, distinto a los diestros. Para el que le gusta el deporte, el zurdo en general es tremendamente habilidoso”.

Por otra parte, confiesa que en el tenis “nadie quiere jugar contra los zurdos, pero el zurdo sí quiere jugar contra un diestro. Se te cambia la cancha. Pregúntenle a Roger Federer, contra todos los zurdos le ha costado”. Y agrega que “no es casualidad que Guillermo Vilas, el mejor argentino, sea zurdo. Tuve la suerte de poder verlo entrenar bastante, y cuando entra a una cancha en un club, busca zurdos”.

Cuesta conseguir útiles, el mundo está organizado para los diestros, han sido difamados a través de la historia… Desde el momento en que llegan al mundo, para los zurdos la mano viene cambiada.

 

 

Enfoque
Mi reino por un abrelatas

 

por Alejandro Lafourcade* a.lafourcade@pilaradiario.com

 

Cuando aprendemos a escribir, el uso de la lapicera transforma las letras en un gran manchón azul, al borronear cada renglón. En la facultad hay que deambular por los salones, esperando que se produzca el milagro y aparezca algún banco con el apoyabrazos a la izquierda. Tenemos a la derecha la palanca de cambios, el teclado numérico en computadoras y cajeros automáticos y muchas cosas más.

No sabemos usar tijeras ni abrelatas, y siempre hay un comentario por lo mal que agarramos la birome. “Ah, ¿sos zurdo?”, preguntan, como si hubiesen visto a alguien con antenas. ¿Más talentosos? ¿Más inteligentes? ¿Más creativos? Cumplidos que no vienen al caso (aunque no sean desacertados). En un mundo completamente girado a la derecha, para un zurdo no hay nada mejor que otro zurdo.

 

*Más zurdo que Altamira

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