Levantaban una antena de telefonía sin ningún permiso

Pertenece a la compañía Claro. La estaban colocando en un terreno cercano al cementerio. Hubo quejas de los vecinos de la zona ante el temor de que sean perjudiciales.  

sábado, 10 de diciembre de 2011 · 00:00

 

Por ahora la obra quedó paralizada. Necesita la correspondiente autorización.

 

El Municipio paralizó la instalación de una antena de telefonía digital en Presidente Derqui. El director de Inspección de Obras Particulares, Ricardo Giménez, llegó hasta el encuentro de la calle Ameghino y las vías del San Martín, y luego de darle los fundamentos al ingeniero responsable de los trabajos hizo colocar los carteles de “Obra Paralizada”.

La antena pertenece a la empresa Claro, y esa firma aún no contaba con la autorización del legislativo pilarense. “El ingeniero dijo desconocer los reglamentos que se aplican en todo el país, así que por ahora se paralizó todo y hasta que no cumpla con los requisitos no podrá continuar el trabajo”, sostuvo Giménez.

Se sabe que la misma empresa ya instaló dos repetidoras en el distrito de Pilar. Una en Manuel Alberti y la otra en el barrio Monterrey de Derqui. Pero dos horas después del operativo municipal vecinos de la zona se comunicaron con este medio por temor a potenciales enfermedades que ocasionaría esa antena, pese a que se trata de una zona mayormente descampada y sólo con algunas casaquintas inmediatas al cementerio municipal derquino.

“Hay estudios que aseguran que estar expuestos a esas antenas produce cáncer, y que los chicos son los más afectados”, argumentó una de las cinco personas, y luego agregó: “nunca fuimos consultados por la Municipalidad y una ordenanza dice que si los vecinos no quieren no se puede instalar”.

Se estima que en la zona hay unas 60 familias y no se descarta que se reúnan firmas solicitando que la Municipalidad no autorice esa antena.

 

¿Es o no perjudicial?

Hay informes sobre las antenas de telefonía móvil que señalan una posible contaminación electromagnética que perjudican gravemente la salud. En varias localidades se prohíbe la instalación con ese argumento. Y si se autorizan, sólo será a determinadas alturas porque, presuntamente, no afectaría a la población. Pero las contradicciones son muchas sobre potenciales efectos negativos. Por eso valen algunas definiciones de la Organización Mundial de la Salud para evitar tanto el pánico como la indiferencia.

Según lo declarado por el profesor en biología Richard Holms -de la Universidad de Colorado- a la revista de la OMS, “aún no hay estudios que afirmen que las antenas de telefonía móvil produzcan perjuicios graves para la salud. Sus ondas electromagnéticas no tienen energía suficiente para romper enlaces moleculares, y por tanto, no producirían cáncer. Es muy poco probable que estar cerca de una antena produzca cáncer; pero exponerse al sol sí produce cáncer: el sol emite rayos ultravioletas, ondas electromagnéticas con energía suficiente que rompen enlaces moleculares. De ahí al cáncer de piel, un paso.

En cuanto a la precaución, si el problema está en las antenas de telefonía y las ondas que emiten, alejarlas significa aumentar su potencia de emisión y la de los móviles. Pero aún así creemos que, como tomar sol, estar expuestos mucho tiempo a rayos electromagnéticos sí produciría alguna deficiencia en la salud”.

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