Vespa: un modelo para armar pero nunca para desarmar

Gustavo y Diego son hermanos que comparten una misma pasión: restaurar y coleccionar las “scooter” italianas Vespa. Le abrieron las puertas a El Diario para compartir su exclusivo tesoro.

4 de noviembre de 2011 - 00:00

 

Algunos de los “ejemplares” exhibidos en “Pilar quiero caminarte”.

 

 

Dos hermanos del centro de Pilar se dedican a restaurar y a coleccionar motos. La particularidad es que no son cualquier moto. Se trata de las mundialmente conocidas y exclusivas motocicletas Vespa, de las que en Pilar poco se han visto circular.

Desde hace algunos años, los hermanos Gustavo y Diego Cordone se juntan cada día en una casa del centro de Pilar que esconde una colección de reliquias que cualquier amante de las motos quisiera tener: una colección de al menos 30 ejemplares de las “scooter” Vespa, que van desde las más antiguas, como por ejemplo, una que data de 1951.

“La más viejita que tenemos es una Vespa Faro Basso (con el faro bajo) del año 51. Las antiguas nos las quedamos. Son las más nuevas las que nos dedicamos a vender”, contó Cordone a El Diario sobre su colección que hasta incluye a una moto que perteneció a un miembro de Los Fabulosos Cadillacs.

Gustavo comenzó a relatar con entusiasmo parte de la historia de la moto que nació después de la Segunda Guerra Mundial. “La primera ‘scooter’ fue una Vespa”, contó orgulloso.

Su taller está completamente poblado de motos y partes de Vespa, que según él “son motos fieles”, y lo justificó con ejemplos: “hay dos chicos que fueron de acá hasta Río de Janeiro (Brasil) y volvieron en su Vespa. Incluso hubo una edición del París-Dakar donde participaron Vespa de 200 centímetros cúbicos”, fundamentó.

Como todo coleccionista, el amor por una nueva pieza adquirida se ve opacada por la que, a veces por el mismo negocio, otras por capacidad, debe desprenderse. “Muchas veces me pasó de vender alguna con profundo dolor”, contó. Es que una vez finalizada la restauración de una moto, o se la pone para la venta a través de internet o se la dejará junto a las otras de la colección.

“Me pasó muchas veces salir a la calle y encontrarme con motos que restauramos nosotros, aunque en Pilar sólo vendimos 3”, confió Gustavo Cordone, quien se encarga principalmente de la búsqueda de repuestos, partes y de la documentación de las motos. “Mi hermano es el que hace gran parte de la mecánica, yo consigo las partes, sino están, hay gente conocida que nos las hace”, explicó.


Estilo y buen gusto

A pesar que lo que hacen ellos es poco conocido en Pilar, han participado de varias exposiciones e incluso han sido contactados para que sus piezas figuren en la pantalla chica. Una de sus motos fue requerida para una serie televisiva italiana llamada “Tutti i padre di María”, del director Lucas Manfredi. Otra de ellas fue alquilada para una publicidad de desodorantes. “Se veía a nuestra moto y a las manos de un hombre en plano”, contó Gustavo sobre el comercial que hasta hace unos meses estaba en circulación en la televisión argentina.

“Una vez preparamos una para el casamiento de un amigo. Llegó junto a su novia en una Vespa de las nuestras”, contó Gustavo a El Diario.

 

Amor a primera vista

Como todo amor, hubo una primera vez, un primer contacto. Y en ese flechazo estuvo involucrado El Diario como intermediario. Gustavo Cordone relató cómo fue aquel encuentro con lo que hoy le provoca regodeo y satisfacción.

“La primera la compré en el 2003. En el 2002 un amigo, Ramiro, se compró la suya. Lo había visto en los clasificados de El Diario. Como no podía ir a verla al antiguo dueño, fui yo. Fui a verla para él, hablé con el dueño y le dije que mi amigo Ramiro estaba interesado y que la quería ver. Entonces fuimos con él y la compró aunque estaba algo deteriorada, le faltaban los dos chapones. De a poco la fue arreglando. Yo tenía una Honda XR 250 (centímetros cúbicos), que usaba todos los días. A los meses que Ramiro compró la suya me empezó a gustar. Vi una y me la compré. Estaba algo mejor que la de mi amigo. Y así empezó todo”, contó acompañado por un rostro que jugaba entre la melancolía y la alegría que le provocó volver al principio de la historia.

 

30 mil pesos

En internet se ofrecen motos Vespa que van de los 9 mil a los 30 mil pesos, según el modelo y el año de fabricación. 

 

La primera data de 1964

Una moto que hizo historia

La empresa Piaggo fue la encargada de fabricar no sólo un nuevo modelo de ciclomotor, sino también una tendencia que continuaría hasta nuestros tiempos. Nacida en 1884 para la fabricación de piezas destinadas a embarcaciones de lujo, luego se giró hacia la industria aeronáutica, lo que lo llevó a la fabricación de pequeños vehículos para que los operarios se dirigieran de un sector a otro de la fábrica. La Vespa (“avispa” en italiano) fue el resultado de la determinación de Enrico Piaggio de crear un producto de bajo coste para las masas.

Cuando la Segunda Guerra Mundial tornaba a su fin, Piaggio estudió cada posible solución para que sus fábricas recuperaran la producción. Se fabricó un scooter a motor, basado en las pequeñas motocicletas construidas para los paracaidistas. El prototipo, conocido como MP5, se denominó cariñosamente “Paperino” (el nombre italiano del Pato Donald) debido a su extraña forma. A Enrico Piaggio no le gustaba, y le pidió a Corradino D’Ascanio que la rediseñara. Cuando Piaggio la vio dijo “Bello, sembra una vespa” (en italiano: ”Linda, parece una avispa”) por su diseño. El producto final fue la primera Vespa que data de 1964, la primera “scooter” de la historia. Actualmente, las principales ciudades del mundo encuentran en la Vespa, una solución a la superpoblación de automóviles y los embotellamientos que de ella se generan. El estilo y la tradición, son sólo un detalle que hacen de esta moto exclusiva, la más famosa del planeta.

 

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