El Registro Civil de la Provincia de Buenos Aires, fue creado en 1888 a través de la ley 2.114, durante la gobernación de Máximo Paz. Toda la documentación anterior en cuanto a nacimientos, matrimonios y defunciones se encuentra en la iglesia más antigua de la localidad correspondiente.
Por ello, recopilamos a través de la historia, la evolución en Pilar de la registración en parroquias hasta llegar a la obligación del Estado de llevar los registros.
Bautismo
En el libro de las Primeras Jornadas de Historia del Partido del Pilar (1990, Edición 1991), el autor Aldo Abel Beliera, en el capítulo “Basamento histórico de la capilla Nuestra Señora del Pilar y del Pueblo del mismo nombre”, página 30, dice: “Las funciones eclesiásticas anteriores a 1750, fueron ejercidas por sacerdotes de la Catedral de Buenos Aires y después por los de Lujan, según las constancias archivadas en la basílica de La Merced. En cuanto a los libros de la capilla del Pilar, el correspondiente a bautismos donde se apuntaban a todos los adultos españoles, indios y mulatos, fue habilitado el 13 de junio de 1750 por el Padre Illescas.
El primer bautismo realizado por este párraco, se asentó al día siguiente y quien recibió el óleo y la crisma de la bendición fue María Gertrudis de los Ángeles Ponze, de 8 meses de edad, hija legítima de Norberto Ponze y María Antonia Carabajal”.
Defunciones
De las mismas jornadas de historia dice que “El 15 de junio de 1750, se anotó en el libro de muertos, el deceso de un indio santiagueño llamado Agustín, que fue enterrado en el cementerio de la iglesia con cruz baja, y recién el 1 de agosto de ese año, se dio apertura al tomo de casamientos con el enlace de Sebastián y María, indios de las Misiones de los Padres de la Compañía de Jesús, ambos viudos en el Partido de la Costa.”
Según la web genar gentina.com.ar/provincias/buenos-aires.html, la historiadora María Elena Barral, del libro “Las Parroquias Rurales de Buenos Aires entre 1730 y 1820” dice: “Pero el mayor despliegue de las estructuras eclesiásticas se verifica hacia 1780 cuando se creaban nueve parroquias, tres de las cuales eran viceparroquias en 1750 (Pilar, Cañada de la Cruz o Capilla del Señor y San Nicolás) completándose el cuadro para toda la campaña de quince parroquias.
Su distribución entre las distintas regiones se encontraba bastante equilibrada. En el norte existían cinco parroquias –Arrecifes, Baradero, San Pedro, San Nicolás y Pergamino– y hacia el oeste continuaban las parroquias de Luján y San Antonio de Areco, a las que se sumaron Pilar y Cañada de la Cruz. En la zona de la campaña cercana permanecía San Isidro, se agregaba Las Conchas, mientras que la sede de la parroquia de Matanza o Conchas se trasladaba a Morón bajo la advocación de Ntra. Señora del Buen Viaje y, en el sur, de Magdalena se desprendían las nuevas parroquias de Quilmes –más cercana a la ciudad- y San Vicente”.
A su vez señala que hacia 1730 existían al menos 4 centros poblados importantes en la campaña bonaerense: Morón, San Isidro, Quilmes y Luján. Hasta esa fecha, estos pueblos -cuya existencia se remonta hacia 1670- dependían eclesiásticamente de la Catedral de Buenos Aires.
Los curatos
El Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires creó, el 23 de octubre de 1730, seis parroquias con sus respectivos curatos o distritos eclesiásticos. Estos eran los curatos de: la Magdalena, la Matanza, Monte Grande, Luján, Areco y Arrecifes.
El resto de las parroquias -Luján, San Isidro, Matanza y Conchas y San Antonio de Areco– fijaron su sede parroquial en oratorios de algunas de las familias “principales” de cada poblado en formación.
De modo análogo, aunque unos años más tarde, otras capillas situadas en tierras de particulares dieron origen a parroquias y viceparroquias como sucedió en San Nicolás de los Arroyos Cañada de la Cruz, Nuestra Señora del Pilar, Magdalena y, varias décadas después, San Andrés de Giles.
La dilatada extensión del curato de Areco, determinó la erección de algunas viceparroquias en los parajes más alejados de la iglesia parroquial: a las parroquias de Luján y San Antonio de Areco se agregaban las viceparroquias de Pilar dependiente de la primera y de Cañada de la Cruz bajo la jurisdicción de la segunda.
Hacia 1780
El mayor despliegue de las estructuras eclesiásticas se verifica hacia 1780 cuando se crean nueve parroquias, tres de las cuales eran viceparroquias en 1750 (Pilar, Cañada de la Cruz o Capilla del Señor y San Nicolás) completándose el cuadro para toda la campaña de 15 parroquias.
Esta situación se mantuvo con pocas modificaciones hasta 1810. Los cambios en 1806/1808 se concentraron en la campaña cercana (con la creación de las parroquias de San Fernando y Flores) y en la línea de frontera (Lobos, Guardia de Luján, Navarro, Salto, Ensenada y Chascomús).
Algunos de estos fuertes ya contaban con capilla y capellán castrense y ahora ingresaban a la estructura diocesana como parroquias o viceparroquias. Este proceso se consolidó en 1825 cuando todos los fuertes de la antigua frontera se transformaron en parroquias o viceparroquias.
Inauguración
La apertura oficial del registro civil en Pilar fue el 15 de febrero de 1889.
Hacia finales de 1800
Roca y la separación de la Iglesia y el Estado
El presidente Julio Argentino Roca (1880-1886) separó efectivamente la Iglesia del Estado, sancionando la ley de Registro Civil, lo que llevó a romper relaciones diplomáticas con el Vaticano.
Con estos elementos se produce el avance del Estado Nacional que además comienza a dictar leyes que le permiten ocupar espacios que tradicionalmente ocupaba la Iglesia como la educación y el control de la población. Para ello se dictaron leyes como la 1420 (año 1884) de educación elemental, pública, obligatoria, gratuita y laica (las clases de religión sólo podían dictarse antes o después del horario de clases) y la ley 1565 la sanciona el presidente Roca el 2 de noviembre de 1884 de Registro Civil de las personas, por lo cual se abrieron en Capital Federal y los territorios nacionales oficinas para asentar los nacimientos, casamientos y defunciones de las personas que hasta ese momento estaba a cargo de la Iglesia.
Una curiosidad para destacar del Ministro del Interior, Dr. Antonio Del Viso, lo recuerda el historiador Néstor Auza en el libro “Católicos y Liberales en la generación del ochenta”, edición 1981, página 54. Allí dice: “Al terminar su periodo de gobernador (de Córdoba) fue elegido senador nacional, a cuya banca renunció a poco de ejercerla, para aceptar el Ministerio en el Gabinete de Roca. Cárcano cuenta en sus memorias que al gobierno de Del Viso “…se le ataca por liberal, quiere decir, irreligioso y profano. Sostenía la escuela normal, la enseñanza laica, el registro civil, la secularización de los cementerios, la reducción de capellanías, la supresión de comunidades indígenas, el vice patronato real, el reajuste de la constitución.” Hoy su apellido lleva el nombre de una de las ciudades de nuestro distrito.
Hasta aquí vemos la intervención del Estado con la creación del Registro Civil en nuestra provincia. Su apertura oficial en Pilar fue el 15 de febrero de 1889, también por aquella época se había definido la fundación de cementerios estatales. Pero esa ya es otra historia.
