Pionera. Nélida Domenech, una de las fundadoras. Sergio Bivort, el continuador.
Cuando Jorge Alberto Bivort y Nélida “Coca” Domenech se conocieron en la facultad estudiando abogacía no imaginaron que el estudio jurídico que fundarían años después se transformaría en pionero de Pilar, que cumplió sus primeros 50 años de vida.
Lo cierto es que el estudio Bivort-Domenech nacido en 1961 se convirtió en el primero que residentes locales montaron en la ciudad de manera permanente.
“Arrancaron mis padres en 1961. Mi viejo se especializó de entrada en el derecho laboral, de hecho fue uno de los precursores de esa especialidad acá en Pilar. Mi papá se recibió, vino para Pilar por mi mamá que fue siempre de acá y ahí comenzó su aventura. Son estudios que no nacen pensando que van a durar tanta cantidad de años; pero nació, siguió y los avatares del destino hicieron que los hijos continuaran; veremos cómo sigue hacia el futuro”, expresó el Sergio Bivort, el ex intendente de Pilar que se transformó también en uno de los herederos y continuadores de esta tradición familiar junto a su hermana Marcela.
Además, el abogado explicó que “cuando nació el estudio había otros abogados que venían de otras zonas 2 o 3 veces por semana a atender asuntos a Pilar, pero no había un estudio de alguien que fuera del lugar y que atendiera acá. Así se fue haciendo la trayectoria como un estudio familiar y, como yo siempre digo, artesanal”.
Desafíos
Bivort agregó que el desafío del bufete fue siempre imprimirle nuevos bríos a la actividad, en busca de una constante renovación. “Al margen de heredar la forma de trabajar que nos legaron nuestros viejos, siempre buscamos darles nuevos bríos y nuevos desafíos. De alguna manera, papá fue precursor en el derecho laboral en la zona y 50 años después estamos siendo también precursores con el derecho del consumidor que es un derecho de nueva generación así como en los 60 era un derecho de nueva generación el laboral”.
Por último, resaltó: “Tratamos de buscar una renovación permanente, de visualizar campos de acción, nuevas ramas del derecho que nos generen además el desafío de estudiar, de generar caminos. Cuando mi padre empezó, no existían los tribunales de trabajo, se litigaba en los juzgados civiles y comerciales, tal como ahora se litiga el derecho del consumidor en los juzgados civiles; pero no me extrañaría que de acá a algunos años el derecho del consumidor tenga juzgados especializados en eso. Se hace camino al andar y eso siempre es interesante porque te renueva el espíritu”.