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Con Lola Frexas se fue parte de la historia del Pellegrini

En el colegio de Pilar fue profesora de Historia del Arte y Francés durante la década del 40. Y además pintaba imágenes del instituto. Se la considera “la gran acuarelista argentina”.

21 de octubre de 2011 - 00:00

 

Lola Frexas guardaba grandes recuerdos del Pellegrini.

 

 

El pasado 27 de septiembre, una de las personalidades históricas del Instituto Carlos Pellegrini, protagonista de los años dorados de la entidad, dijo adiós: la artista plástica Lola Frexas, considerada “la gran acuarelista argentina”, murió a los 86 años de edad.

Frexas nació en Buenos Aires, el 23 de diciembre de 1924. Egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes, fue alumna de Spilimbergo, Daneri, Massa y Larco. En 1944 obtuvo el primer premio con un croquis de ballet en el Teatro Presidente Alvear, y a partir de 1948 expuso regularmente en el Salón Nacional de Bellas Artes.

En 1954 viajó a España con una beca del Instituto de Cultura Hispánica y se radicó en Toledo, donde en 1956 realizó su primera muestra individual. Participó en numerosos muestras colectivas, y sus obras fueron presentadas en Asunción, Madrid, Londres y Roma.

Lola Frexas llegó al Pellegrini en la década de 1940 y vivió durante algún tiempo en el edificio. Durante cinco años fue profesora de Historia del Arte y de Francés, al tiempo que despuntaba su pasión por la pintura, aprovechando el imponente marco que el lugar le ofrecía.

Algunos años atrás, en conversación con la revista La Local, editada en su momento por El Diario Regional de Pilar, la artista recordó esos momentos de su vida en el Instituto Carlos Pellegrini: “Me acuerdo de su paisaje, de las lagunas, los patos, el tambo. Había muchas cosas para pintar, figuras campesinas. Allí aprendí a nadar”.

Y agregaba que su estadía en Pilar “fue una época muy especial para mí. Enseñar Historia del Arte me sirvió para encaminar mi carrera. La vocación es lo que se siente, lo que nos resultó imposible no hacerlo”.

Después de su experiencia en Pilar Frexas viajó a España con una beca del Instituto de Cultura Hispánica y se radicó en Toledo donde, en 1956, realizó su primera muestra individual. Participó en numerosas exposiciones colectivas. Sus obras fueron presentadas a si mismo en Asunción, Madrid, Londres y Roma. Además del premio mencionado recibió recompensas, entre ellas algunos primeros premios, en el Salón Anual Marinista del Centro Naval en 1974 y 1976, del Fondo Nacional de las Artes sobre barrios de la ciudad en 1976, en el Salón Marinas de Cabotaje y el Salón Nacional de Tandil, del Fondo Nacional de las Artes (premio del jurado) y el Salón Anual Marinista del Centro Naval de 1977. En 1979 le fue otorgado el sagitario de Oro de Unicef en Roma y el Gran Premio de Honor del Fondo Nacional de las Artes sobre barrios de la ciudad.

La mujer expresaba en cada conversación sobre su actividad que “pintar es el estado más parecido a la felicidad”. Haciendo un recorrido por su trayectoria, no puede más que decirse que Lola Frexas ha sido inmensamente feliz.

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