Baldosas rotas y escombros, parte del paisaje diario de la peatonal

Las dos fuentes están despintadas. Algunas tapas de desagües se encuentran hundidas. No está establecido si los arreglos corresponden al Municipio o a los vecinos. Pero hasta ahora, nadie la mejora.

14 de enero de 2011 - 00:00

 

Con su pintura deteriorada, la fuente dejó de ser un adorno para la peatonal. Las veredas completan el cuadro.

 

 

Aquel 12 de octubre de 2006, la avenida Rivadavia de Pilar -una de las calles más emblemáticas del centro- vio interrumpida su circulación normal, quizás para siempre: ese día, en pleno festejo de las Fiestas Patronales, quedó oficialmente inaugurada la peatonal que recorre 100 metros de esa arteria, los que van desde Lorenzo López hasta Independencia.

En la actualidad, la peatonal está lejos de encontrarse en estado de abandono, pero sí existen algunos puntos por atender si se pretende mejorar la estética del paseo. En cuanto al estado del suelo, muchas de sus baldosas han sido removidas sin reemplazo, por lo que han quedado los huecos en varias partes del tramo. De la misma manera, algunas tapas de desagüe están fuera de lugar o hundidas, conviviendo cerca de montículos de tierra producto de alguna obra reciente.

Por su parte, las fuentes son desagotadas por la calle Rivadavia y vueltas a llenar con empleados municipales con una manguera, a los que puede verse por la mañana. Las estructuras están despintadas y el color blanco de su base ya se transformó en gris por la suciedad. A pocos metros, cerca de la intersección con Lorenzo López, uno de los cestos de basura de madera permanece inclinado, a punto de caerse.

 

Dos veredas

Casi desde su nacimiento, el proyecto trajo polémica, debido a las posiciones encontradas de numerosos defensores y detractores: quienes abrazaron la iniciativa vieron en ella a una señal de progreso y modernización del caso céntrico, así como un estímulo para el comercio. Además, en un principio circuló la idea de extender el pasaje por dos o tres cuadras más, algo que finalmente no prosperó.

Por su parte, los que no estuvieron de acuerdo señalaban que se estaba contribuyendo aún más al caos de tránsito que a diario debe soportarse en el centro, al interrumpir un tramo clave de la avenida más importante del centro, frente a la plaza 12 de Octubre.

A más de cuatro años de su inauguración, la peatonal ya no es una rareza, pero suelen volver a oírse voces contrarias a su existencia. Asimismo, el precio del alquiler de sus locales emparda –y en algunos casos supera- a los del Kilómetro 50, nada menos.

 

Opiniones

Desde los últimos meses de 2010 se produjo una arremetida del Municipio para que los vecinos arreglen sus veredas, en una movida que incluye el envío de cartas con fotos de las aceras y la fijación de multas que van desde los 2 mil a los 10 mil pesos. De acuerdo a la normativa vigente, cuando las roturas superan un 30% de la superficie total de la vereda, el vecino puede ser intimado por el Municipio.

La Ordenanza 107/81 indica que son los frentistas quienes tienen que reparar las veredas, pero el caso de la peatonal es especial: no es vereda ni calle, por lo que existe un vacío legal sobre su mantenimiento.

Uno de los más acérrimos defensores de la ordenanza es el concejal Miguel Saric: “La calle es del municipio, pero la vereda es de los frentistas. No hay legislación en contrario, por eso la vereda la tiene que arreglar el frentista”, reafirmó a El Diario. Sin embargo, al tratarse de la peatonal fue más flexible: “(Los comerciantes) Deberían ponerse de acuerdo y hacer un pedido conjunto para que reparen la peatonal, porque fue el Estado el que ha cambiado la fisonomía de la calle, hace ya cuatro años. Planteado de esa manera, el intendente no va a esquivar el bulto”.

Por su parte, el titular de la Sociedad de Comerciantes (SCIPA), Daniel Castro, hizo una reflexión diferente: “Lo que antes era calle y quedó como cubierto de baldosas no es espacio del frentista, sí donde era vereda. Según donde esté roto, interpreto que debe ser arreglado por el comerciante o el Municipio”.

Sin embargo, las dudas fueron despejadas por la propietaria de un comercio emplazado en la peatonal: “Los arreglos son hechos por el Municipio –afirmó-. Desde la inauguración hubo que hacer varios cambios, y cada vez que se rompió algo siempre lo arreglaron”. A su vez, la mujer recordó que en un principio “se dijo que a los comerciantes nos iban a cobrar una tasa para el mantenimiento de la peatonal, pero después nos eximieron y los gastos corren por cuenta del Municipio”.

 

 

2006
Fue el año elegido para transformar en peatonal a una cuadra de la calle Rivadavia. Se inauguró el 12 de octubre, en plenas Fiestas Patronales.

 

 

 

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