La Iglesia dice que la unión entre gays no es matrimonio

Reunida en el distrito, la cúpula de la institución insistió en diferenciar a las parejas del mismo sexo de las heterosexuales. Reclamó no legislar a favor de la igualdad.
jueves, 22 de abril de 2010 · 00:00

Los obispos ratificaron en Pilar su postura contra el matrimonio gay.

 

La cúpula de la Iglesia refirmó su oposición a que las bodas homosexuales sean consideradas matrimonio y pidió que esto sea tenido en cuenta por los legisladores que analizan proyectos en tal sentido.

«La unión de personas del mismo sexo carece de los elementos biológicos y antropológicos propios del matrimonio y de la familia”, declaró la 99ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, que deliberó hasta el martes en de Pilar.

En la declaración escrita se afirmó que «el matrimonio es un don de la creación. No hay una realidad análoga que se le pueda igualar. No es una unión cualquiera entre personas; tiene características propias e irrenunciables, que hacen del matrimonio la base de la familia y de la sociedad”.

La reunión de obispos señaló que «corresponde a la autoridad pública tutelar el matrimonio entre el varón y la mujer con la protección de las leyes, para asegurar y favorecer su función irreemplazable y su contribución al bien común de la sociedad”.

«Si se otorgase un reconocimiento legal a la unión entre  personas del mismo sexo -advirtió-, o se las pusiera en un plano jurídico análogo al del matrimonio y la familia, el Estado actuaría erróneamente y entraría en contradicción con sus propios deberes al alterar los principios de la ley natural y del ordenamiento público de la sociedad argentina”.

El pronunciamiento eclesiástico apuntó que en las uniones  homosexuales está ausente «la dimensión conyugal y la apertura a la transmisión de la vida”.

«En cambio, el matrimonio y la familia que se funda en él, es el hogar de las nuevas generaciones humanas. Desde su concepción, los niños tienen derecho inalienable a desarrollarse en el seno de sus madres, a nacer y crecer en el ámbito natural del matrimonio. En la vida familiar y en la relación con su padre y su madre, los niños descubren su propia identidad y alcanzan la autonomía personal”, argumentó.

Aclaró además que «constatar una diferencia real no es  discriminar. La naturaleza no discrimina cuando nos hace varón o mujer. Nuestro Código Civil no discrimina cuando exige el requisito de ser varón y mujer para contraer matrimonio; sólo reconoce una realidad natural”.

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