La comunidad educativa podrá cambiar el nombre de las escuelas

21 de noviembre de 2010 - 00:00

 

Las comunidades educativas de las escuelas bonaerenses podrán elegir el nombre de sus establecimientos y también cambiar su denominación por uno que represente la tolerancia y el respeto entre las personas, y rescate la memoria histórica y la defensa de los derechos humanos.

La iniciativa se adoptó en el año del Bicentenario de la Revolución de Mayo, en un proceso de revisión, ratificación, modificación y proposición de nombres de las escuelas de gestión estatal de todos los niveles de enseñanza.

De esta manera, una resolución de la Dirección de Cultura y Educación bonaerense determinó que ningún establecimiento educativo podrá llevar el nombre de hombres o mujeres que hayan integrado gobiernos dictatoriales, o que pesen sobre ellos condenas por delitos de lesa humanidad, aún cuando hayan sido beneficiados por indultos o conmutación de penas.

Mario Oporto, titular de la cartera educativa, afirmó que “las denominaciones elegidas para nombrar una escuela deberán afianzar los principios de tolerancia, respeto a las creencias y a las ideas de todos los argentinos, rescatar los valores ecuménicos, la memoria histórica y honrar la democracia y los derechos humanos”.

El funcionario remarcó que “nadie que haya tenido una condena por delitos de lesa humanidad o que haya sido miembro de gobiernos antidemocráticos merece que una escuela lleve su nombre”.

A través de esa resolución se dio la posibilidad de elegir un nombre a aquellas escuelas que sólo tuvieran una designación numérica, y a revisarlo, ratificarlo o modificarlo a aquellas que ya poseyeran una denominación.

Los nombres propuestos por los colegios deben destacar, entre otras características, “la vida y la obra de personas de reconocidas virtudes cívicas que con la calidad y ejemplaridad de su accionar permitieron un mejor desarrollo comunitario, en escala local, provincial, nacional, latinoamericana o de reconocimiento mundial.

“Además, podrá resaltar un lugar, un hecho o una fecha  significativa que registre nuestro país o nuestra provincia en particular”, dijo Oporto.

Asimismo, se contempla la posibilidad de imponer un nombre de una nación extranjera, que además de vincularse a nuestra nacionalidad por lazos de amistad, lo sea por tradición histórica, por vínculos de sangre, étnicos, de inmigración o de comunidad de valores que contribuyan a la permanente integración.

También, se podrá optar por una denominación que tenga en cuenta “expresiones que condensen un concepto valioso o una imagen poética para la educación pública y para las personas que en ellas enseñan y aprenden”.

En el caso de las escuelas que ya cuentan con nombre, sus autoridades deberán ratificarlos o cambiarlos.

 

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