Ezequiel, el chico de 7 años que falleció ayer. Su imagen recorrió el mundo.
Ezequiel Ferreyra, el niño de 7 años que trabajaba clandestinamente junto a su familia en una avícola de Pilar, falleció en la madrugada de ayer como consecuencia de un tumor cerebral provocado, presuntamente, por la manipulación de productos cancerígenos que se utilizaban en el establecimiento de la empresa Nuestra Huella, donde –según denuncias- era sometido a condiciones cercanas a la esclavitud.
El menor falleció a la 1.35 de la madrugada de ayer, luego de que el lunes de la semana pasada lo volvieran a operar. La corta vida de Ezequiel transcurrió, la mayor parte de su tiempo, entre la sangre y el guano de las gallinas, y manipulando venenos para cumplir a rajatabla con los topes de producción que la empresa le imponía a su familia.
El 8 de este mes, la Cooperativa La Alameda presentó una denuncia penal contra la empresa pilarense Nuestra Huella, a quien acusa de explotación infantil, reducción a la servidumbre, tráfico y esclavización en sus granjas avícolas. Las demandas, que son arrastradas desde el 2008, serían al menos 14 según señaló uno de los integrantes de la entidad, Gustavo Vera.
Además, La Alameda junto al Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y empleados de la firma, realizaron a principios de este mes una movilización al Centro Gallego, donde se encontraba internado en estado crítico el chico, que, señalaron, era “explotado y manipulaba agroquímicos desde los 4 años”, sustancias a las que responsabilizan de la afección que llevó a la muerte a Ezequiel.
El niño padecía un tumor cerebral. Su imagen recorrió el mundo a través de un video en el que el menor cuenta cómo preparaba el veneno con sangre para espantar las moscas de los criaderos de gallinas donde, además, aseguran: “recolectaba huevos junto a sus padres”.
Mientras Ezequiel se encontraba todavía con vida, tanto La Alameda como el MTE, le exigían a la Justicia Federal que interviniera con una supervisión médica para certificar en qué condiciones estaba siendo atendido el menor. A su vez, reclamaban que se realizaran averiguaciones sobre las causas por las cuales el chico llegó a esa situación de salud
En un comunicado, que, además de Vera, firmaron Juan Grabois del MTE y el abogado Pablo Sernani, se acusaba a los representantes de la empresa de “tener vigilados los movimientos del nosocomio, para tapar las pruebas que comprometerían a la firma por las causas que provocaron la enfermedad del chiquito” y remarcaron: “cuentan con complicidad de funcionarios, sindicalistas corruptos, policías y profesionales”.
Justicia lenta
Si bien mientras Ezequiel vivía las 14 denuncias presentadas ante la Justicia para que se investigaran las presuntas irregularidades nunca fueron atendidas, tras la muerte del niño el Juzgado Federal Nº 2 de Zárate-Campana, a cargo de Adrián Charbay, dispuso la exhumación del cadáver en momentos que se realizaba la inhumación del cuerpo en el cementerio municipal de Pilar ubicado sobre la ruta 25 camino a Moreno.
Por lo tanto, desde las 11 de ayer los restos de Ezequiel quedaron bajo la custodia de efectivos de la Policía Federal Argentina hasta tanto se realice la autopsia que determine si la enfermedad del chico que era sometido clandestinamente a trabajo infantil tuvo que ver en su origen con la manipulación de los agroquímicos que utilizaban en la avícola Nuestra Huella.
Del examen que se practicará sobre el cuerpo de Ezequiel participarán miembros del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y del cuerpo de médicos forenses.
En tanto, todavía resta la decisión de la Justicia acerca de si dará lugar o no al pedido de los denunciantes de que se le realice un estudio psicofísico al resto de los chicos que habrían estado sometidos a las mismas condiciones que Ezequiel.
Todo el horror
Síntomas, ocultamiento y engaño
Según relatan los integrantes de la Cooperativa La Alameda, “las maestras de la escuela de Ezequiel ya habían advertido que el niño se dormía cuando iba a clase. Hasta que a finales de septiembre se desmayó y fue llevado de urgencia a una clínica de Pilar. Durante semanas nadie tuvo noticias de él. La empresa Nuestra Huella le habría prohibido terminantemente a los padres hablar del tema con sus compañeros de trabajo.
Gustavo Vera, integrante de la entidad, agregó que, a cambio de su silencio, le ofrecieron a los padres del menor “la atención médica del niño y eventualmente una suma de dinero en caso que hubiera un desenlace fatal. Paralizados por el miedo y la desesperación, los padres aceptaron el chantaje y se llamaron a silencio”.
Por último, la Cooperativa recuerda que “Ezequiel fue traído desde Misiones con su familia a fines de 2007 por uno de los reclutadores que opera al servicio de la presidenta de la empresa Nuestra Huella, Alejandra López Camelo, que cobraba 2.500 pesos por cada familia que lograba engatusar. La promesa era dejar la pobreza extrema de Misiones, por un trabajo estable y una casa segura, donde los chicos crecerían en el campo y junto a la naturaleza”.
