A partir de este viernes comienza a regir el nuevo esquema cambiario dispuesto por el Gobierno que ajusta por inflación las bandas en las que flota el dólar oficial. La medida apunta a ganar flexibilidad, fortalecer el balance del Banco Central y avanzar en la acumulación de reservas, en un contexto de escasez de divisas y expectativas sensibles del mercado.
El equipo económico encabezado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, activó un sistema de bandas móviles que se actualizan automáticamente según la inflación pasada.
La iniciativa forma parte de una nueva etapa con la que el Gobierno busca enviar señales de sostenibilidad a los mercados, en un escenario en el que la falta de dólares continúa siendo el principal condicionante macroeconómico, según coinciden analistas locales e internacionales.
En su documento Objetivos y Planes 2026, el BCRA explicó que esta fase apunta a compatibilizar el proceso de desinflación con el fortalecimiento de su balance, luego de haber eliminado los pasivos remunerados y en un contexto de baja monetización de la economía.
El valor del dólar con las bandas cambiarias ajustadas por inflación
El cambio central del esquema es que el piso y el techo de las bandas del dólar oficial ya no avanzan a un ritmo fijo, sino que se ajustan diariamente en función del último dato de inflación informado por el INDEC, con un rezago de dos meses.
Según el sendero oficial publicado por el BCRA, durante enero el piso de la banda descenderá gradualmente desde los $914,78 hasta alrededor de $894 hacia fin de mes, mientras que el techo subirá desde $1.529 hasta niveles cercanos a los $1.563. De esta manera, el corredor cambiario se ampliará progresivamente, otorgando mayor margen de fluctuación al tipo de cambio oficial.
Para algunos analistas privados, no se trata de un cambio de régimen, sino de un ajuste destinado a estirar la vida útil del ancla cambiaria en un contexto de reservas limitadas.
El desafío del esquema es conocido: acumular reservas sin perder el control del tipo de cambio, que sigue siendo una de las principales anclas del proceso de desinflación junto con el equilibrio fiscal. En ese marco, los especialistas coinciden en que el éxito del programa dependerá en gran medida de la oferta de divisas que logre generar la economía durante el año.