Cuando a principios de septiembre lleguen a las verdulerías las primeras frutillas cosechadas en Pilar, el precio podría ser al menos 300% mayor del que tenían el año pasado.
Las primeras cosechas del 2023 llegaron al púbico a unos $1.000 el kilo. El próximo septiembre podría costar más de $4.000. Las heladas negras afectaron la producción.
Cuando a principios de septiembre lleguen a las verdulerías las primeras frutillas cosechadas en Pilar, el precio podría ser al menos 300% mayor del que tenían el año pasado.
La aceleración inflacionaria de los primeros meses de este año, que elevó el piso desde el que se fijan los precios de los bienes, explica una parte del salto. La otra parte encuentra sus motivos en el frío extremo de las últimas semanas que, en combinación con la baja humedad, produjo el fenómeno conocido como “heladas negras”, que pusieron en peligro la producción y sin dudas afectarán los rindes de la cosecha.
Pilar es uno de los principales productores de frutillas de la provincia de Buenos Aires, con una cosecha anual que ronda las 4 toneladas en las 150 hectáreas cultivadas.
Pero el fenómeno afectó también a las restantes áreas frutilleras bonaerenses y tampoco perdonó a Coronda, en Santa Fe, emblema nacional de la fruta roja con uno 8 mil kilos anuales destinados al mercado interno y a la exportación.
Un informe publicado en los últimos días por el diario La Nación estima que ya se especula en la zona con que el kilogramo del producto comenzaría a comercializarse a $4500/5000 promedio.
Hace pocos días, el ingeniero agrónomo Fernando Badiali, director técnico del Mercado 2 de Septiembre de Pilar, había adelantado que “estos fríos son inusuales, porque hacía muchos años que no se daba una temperatura de -5º, -6º y hasta -7º” como se registraron en estos días.
Badiali explicó que “la producción de frutilla en este momento está en los plantines, con lo cual no es un momento de mucha producción o un pico de cosecha”. Pero aseguró “lógicamente, esta temperatura ha afectado muchísimo a la poca floración que había, y ha quemado brotes, lo que llamamos comúnmente helada negra”.
Y aunque auguró que “las plantas se van a recuperar seguramente”, señaló “esto va a atrasar todo el ciclo del cultivo” porque “la planta en este momento está muy afectada y los brotes nuevos han sufrido mucho”.
El experto lamentó que “no haya forma de cubrirse de esto, porque estamos hablando de extensiones a campo”. Así, aunque “algunos productores están poniendo doble cobertura del nylon para tratar de que no los afecte, ni con eso lo han logrado, porque es una temperatura muy baja”.
“Hasta -1º o -2º se puede pelear, pero ya con -7º es grave la situación”, describió.
La frutilla es uno de los emblemas que quedan del Pilar rural que comenzó a eclipsarse a fines de siglo pasado con el crecimiento de las áreas desinadas a la industria y los asentamientos urbanos.
De todos modos, con una producción anual de 4.000 toneladas, el distrito es una de las zonas de mayor cultivo en la Provincia de Buenos Aires.
La mayor concentración de plantaciones se ubica en la localidad de Almirante Irizar, aunque también existen en Zelaya, Presidente Derqui y entre los kilómetros 3 y 12 de la Ruta 25 camino a Moreno. La superficie total es de 150 hectáreas, con un rendimiento que oscila entre 23 y 25 toneladas la hectárea.
La temporada de cosecha se extiende entre septiembre y diciembre, época en la que según datos de la dirección de Turismo que El Diario dio a conocer en su momento, la actividad emplea en forma directa a alrededor de 2.000 personas.
Además de Pilar, la distribución abastece a grandes concentradores de la zona, como Mercado Central, Morón, San Martín, Escobar y La Plata.
Este año, con una menor producción en los principales centros, la frutilla volverá seguramente a adquirir su condición de “fruta de lujo”, poco accesible para los golpeados bolsillos de las mayorías.
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El dato
En el año 2012, la Comunidad boliviana propuso que Pilar sea designada “Capital Provincial de la Frutilla”. Si bien hasta el momento la idea no cobró el impulso necesario, entre 2017 y 2019 en el distrito, más precisamente la localidad de Fátima, se organizó la “Semana de la frutilla” con gran afluencia de público, lo que se vio interrumpido por la pandemia y no se retomó. No obstante, los referentes de la actividad no pierden la esperanza de que en 2021 pueda haber lugar para una nueva edición.
