por Fernando Morales
Apenas constató el potencial que escondía su Chevrolet, Matías Rossi apostó todas sus fichas a una estrategia que va en contra de la lógica del deporte motor. Empujado por las penalizaciones que impone el reglamento del Turismo Carretera, el piloto de Del Viso coqueteó varias veces con la victoria en el primer tramo del año pero nunca concretó. Así, sumó puntos gordos en las 4 primeras fechas y mantuvo su auto en un nivel competitivo. Se creyó que evitó el triunfo para no cargar el lastre que impone la ACTC a los pilotos vencedores. Tras lo sucedido en Mendoza, la sorpresiva disolución del JP Racing y las declaraciones de Gustavo Lema alimentaron la idea de que Rossi no ganó cuando tuvo la posibilidad para no cargar kilos.
Aún sin triunfar, Matías siempre marcó tendencia en lo más alto del campeonato junto a Néstor Girolami (Torino). Contrariamente, varios de los 8 ganadores que tuvo el TC en lo que va del año desaparecieron debajo de los kilos: Lionel Ugalde (vencedor en la 1ª fecha), Leonel Pernía (2ª), Martín Basso (5ª) y Juan Bautista De Benedictis (6ª) no están entre los 12 que hoy se clasificarían a la Copa de Oro. Y la situación no es mucho mejor para Norberto Fontana (ganador en la 7ª) y Mariano Altuna (4ª), que están dentro de los 12 pero con sólo 2 puntos de ventaja sobre el 13º, Agustín Canapino.
Quedó claro entonces que la estrategia de Matías Rossi era forjar un grueso colchón de puntos como respaldo por si llegara a perder rendimiento tras su primera victoria. Lo único que atentó contra la táctica del Misil fue la imprevisibilidad propia de los fierros.
En la 6ª fecha finalmente salió a buscar el triunfo pero rompió el motor en Río Cuarto cuando lideraba cómodamente la final. Luego fue a Misiones con el impulsor muleto y rescató un valiosísimo 4º puesto, después de estar 14º en la clasificación.
Así llegó a Rafaela, el templo de la velocidad. Un circuito amigado con los Chevrolet y Dodge se presentaba como el escenario ideal para cumplir con el siguiente paso de su estrategia: la victoria que lo habilita para ir en busca del título.
Esta vez Matías no la dejó pasar. El motorista Fabio Martínez recuperó el impulsor que se averió en Río Cuarto y el Misil hizo honor a su apodo con un manejo impecable. Fue aburrido y monótono para el espectáculo, pero efectivo. Sólo Guillermo Ortelli (Chevrolet) pudo seguirle el ritmo en la final aunque jamás llegó a intimidarlo.
De esa forma, Rossi consiguió su 9ª victoria en la categoría más popular y justo a tiempo para seguir diagramando su estrategia. Es que está prácticamente clasificado a la Etapa de Oro con tres fechas de anticipación, en las que podrá evaluar cómo responde su Chevrolet a los 30 kilos de lastre antes de iniciar el playoff. Seguramente se lo verá desde el 4º puesto hacia atrás, desnudando los puntos flojos del reglamento para no acumular más kilos. Pero serán tres oportunidades para evaluar cuál será el camino a seguir a partir del 16 de septiembre en Junín. Ese día se pondrá en marcha la Copa de Oro y recién allí este estratega empezará a jugar sus mejores cartas.
Crédito chino. Gran parte del éxito de Rossi en Rafaela se explica con la reparación del motor que lo llevó a los primeros planos cuando recién empezaba el torneo. En un circuito como el semi óvalo rafaelino la potencia es clave y por eso el delvisense le dedicó el triunfo a su motorista, Fabio Martínez, que festejó por primera vez. “Este triunfo es para el Chino Martínez, que trabaja muchísimo y esta es su primera victoria en el TC”, dijo Matías. “Una victoria siempre viene bien y hoy ganamos muy bien. Tuvimos un gran auto que es mérito de Ricardo Gliemmo y de todo el Donto Racing. Todo el grupo trabaja mucho y se lo merece. La victoria llega en un buen momento”, agregó el piloto local, que ganó por segunda vez en Rafaela (la anterior fue en 2007).
Además aclaró que no se sentía candidato. “Da gusto manejar un auto como el que tuve hoy. Por una cosa u otra no podíamos ganar y se nos dio acá, donde no éramos, a priori, los candidatos”, dijo. “Nos llevamos una gran victoria y sumamos muchos puntos. Ahora a cargar el lastre que ninguno quiere cargar y a seguir sumando experiencia”, concluyó Rossi, que lidera la Etapa Regular con 12 puntos de ventaja sobre Girolami pero con una diferencia de 68 unidades con respecto al 13º, Canapino (Chevrolet).
En tanto, Ortelli (Chevrolet) y Jonatan Castellano (Dodge) completaron el podio de esta 8ª fecha. La próxima fecha será el 20 al 22 de julio en el Autódromo “Hermanos Emiliozzi”.
