La situación en el laboratorio Bedson, en La Lonja, es de creciente incertidumbre. Las 40 toneladas de medicamentos que están listas para exportar permanecen aún paradas en contenedores y los trabajadores ven transcurrir el tiempo sin la posibilidad de producir.
Desde la firma culpan a la resolución 142 del Gobierno nacional, que obliga a las exportadoras a liquidar las divisas de sus operaciones a los 30 días de despachada la mercadería. Una medida que Bedson asegura imposible de cumplir, dado que suele recibir los pagos a plazos que a veces llegan a los 360 días.
Luego de una intensa campaña pública iniciada por los responsables de la firma para lograr ser escuchados por las autoridades nacionales, hace una semana vieron renacer sus esperanzas. El miércoles último, los llamó la secretaria de Comercio Interior, Beatriz Paglieri, para ponerse al tanto de la situación. Sin embargo, en los días transcurridos desde entonces nadie más volvió a llamarlos.
“El miercoles 6 de junio se cumple una semana de haber hablado con la Lic. B.Paglieri. Sin novedad. Le dije lo nuestro es urgente. Seguimos parados”. De esta forma, con el comprimido estilo al que obliga el Twitter, el presidente de Bedson, Omar Romano, manifestaba ayer su decepción.
En los días previos, el empresario había estado de gira por Perú, Chile y México. Según explicó, también vía Twitter, fue para explicar a los “clientes que el Gobierno no nos va a abandonar .Que se arreglará en horas (ojalá)”.
También desde el exterior recibieron apoyos. Fue a través de una carta del laboratorio multinacional Ilender, radicado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
“Enterado de la lucha que llevan para derogar la resolución 142, les expresamos nuestra solidaridad y nuestro apoyo, debido que, al ser castigados con esta medida, a toda luz perjudicial para nuestro rubro, castigan también a todas las empresas que trabajamos con sus productos”, señala la misiva firmada por Lucio Rabanal Sotelo y Rodni Ayllón González, gerentes de Finanzas y comercial respectivamente.
En la red social, Romano se queja, además, por el silencio de la Cámara Argentina de Productos Veterinarios (CAPROVE) y de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA): “CAPROVE, CERA, nadie dice nada. Estamos solos; sólo los medios se preocuparon y nos trataron excelente”, dice el hombre que, por ahora, sigue esperando.
