Indemnizan con casi $20 mil a matrimonio por maltrato en un híper

La Justicia castigó al grupo empresario Cencosud. El hecho ocurrió en Easy Pilar en el año 2005. Los acusaban de haber robado un insumo que en realidad habían llevado desde su casa.
miércoles, 13 de junio de 2012 · 00:00

Un matrimonio de Pilar fue indemnizado por casi 20 mil pesos, luego de haber sufrido una situación de maltrato en el hipermercado de herramientas y artículos para el hogar Easy, ubicado en el Kilómetro 50. Ambos habían sido acusados del robo de un insumo, hecho que no cometieron.

Si bien el hecho ocurrió en el año 2005, recién en los últimos días, la Justicia de San Isidro emitió un fallo, sentencia que benefició a los consumidores por sobre el consorcio empresarial Cencosud, de capitales chilenos y propietario de numerosos paseos de compras e hipermercados en toda Sudamérica.

El fallo, que se publicó a través la Mesa de Entradas virtual del Poder Judicial, expresa que la Justicia obliga a pagar a Cencosud 5 mil pesos a cada cónyuge por el daño moral ocasionado, pero con los debidos intereses –teniendo en cuenta los años transcurridos-, la suma llega a casi 10 mil pesos para cada uno.

 

Sospechados

Ayer, el abogado de la pareja, Sergio Bivort, explicó a través de Materia Prima (FM Plaza 92.1) cómo ocurrieron los hechos. Así, el exintendente de Pilar comentó que todo comenzó cuando “un matrimonio fue a Easy Pilar para hacer varias compras, porque tenían que refaccionar su casa, y una de esas cosas era una especie de pequeño artefacto para cañerías, que debían reemplazar por uno nuevo”.

Bivort continuó indicando que “la cuestión es que llevaron el que ya tenían en su casa, entraron al local y le mostraron al personal lo que llevaban”.

Sin embargo, en medio de la compra, una persona de seguridad –evidentemente desconociendo que ellos ya habían ingresado con ese pequeño artefacto usado- entendió que estaban tratando de llevarse algo.

“Hubiera bastado con preguntarles –dijo el abogado-, pero en cambio los siguió durante 10 o 15 minutos mientras realizaban las compras, y al momento de llegar a las cajas dio la orden de que no pasaran, porque según él se estaban llevando mercadería”.

Ante el rechazo de la acusación, el matrimonio mostró una vez más ese elemento usado, “pero se formó una discusión de casi media hora, muy grande, con gran cantidad de testigos. Incluso a la señora la querían revisar con personal femenino, fue una cosa bastante violenta por algo que no merecía nada”.

Bivort agregó que “esta gente quedó muy dolida y shockeada, pero -a diferencia de otros que quizás lo dejarían pasar-, decidieron reclamar por algo que en realidad es de raigambre constitucional, ya que artículo 42 indica que dentro de los derechos de los consumidores está consagrado el derecho a un trato digno y equitativo”.

 

¿Final?

Al iniciarse así un proceso, Cencosud en ningún momento hizo un ofrecimiento en alguna instancia, por lo que se llegó hasta el final del juicio, cuando el grupo empresarial fue condenado a pagar una suma indemnizatoria por los daños causados.

No obstante, el abogado señaló que han decidido apelar el fallo, “no por el concepto, sino por el monto, pero es un problema lamentablemente bastante general. Son muy bajos, incluso se está viendo en cuestiones tales como accidentes”. A su vez, añadió que “este tipo de condenas tienen que tener una doble función: por un lado satisfacer al consumidor por los daños producidos, pero también incentivar a las empresas a que desaparezca este tipo de prácticas”.

Por otra parte, reconoció que “a veces es difícil probar el hecho, si hay o no testigos. Algunas situaciones son más complicadas. Ha habido fallos así, sobre todo en Capital, por antecedentes de esta naturaleza, pero no es común, porque la mayoría de la gente no hace ninguna presentación”.

 

Registro de reclamos 

Sergio Bivort adelantó que “estamos trabajando en un proyecto de ordenanza para presentar en el Concejo Deliberante, para promover la obligatoriedad de contar con un registro de quejas de consumidores y usuarios, más allá de un mero libro de quejas”. Según el abogado, “esto implicaría que el usuario tenga una vía formal donde exponer las situaciones de abuso a las que pudo haber sido sometido, y que la empresa tenga la obligación de recibir el reclamo y expedirse”.

 

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