“La clave será el Súper 8”, había anticipado Matías Rossi (Toyota) en la previa a la definición del campeonato del Súper TC 2000. Y tenía razón. Lo que no previó el delvisense es que también terminaría siendo clave el criterio de los comisarios deportivos, que terminaron perjudicándolo en un domingo repleto de roces y situaciones polémicas.
“Estoy re-caliente por mil cosas”, expresó el Granadero, que largó 8º, batalló en la final y llegó 3º, pero José María López (Ford) terminó 5º y se aseguró el título.
No obstante, el piloto de Del Viso manifestó su bronca, no por el duelo con el cordobés, sino por dos situaciones mal resueltas por los comisarios y que incidieron directamente en la resolución del torneo.
La primera fue el roce con Emiliano Spataro (Renault Fluence) en el Súper 8, en la chicana, y la segunda el toque de Néstor Girolami (Peugeot 408) en la final.
Chicaneada. El Súper 8 arrojó muchas de las polémicas de la última fecha y la manga que Rossi disputó con Spataro las tuvo todas. Primero, en la largada el auto del marplatense estaba adelantado y, después, cuando los dos “cortan” la chicana solo el de Del Viso frenó a cero.
“Me sorprende la decisión porque no se mantuvo lo que se habló en la reunión. De hecho yo pregunté qué pasaba si cortábamos la chicana y me dijeron que había que frenar a cero”, contó Rossi.
Y agregó: “frené a cero y me da la sensación de que él no. En la reunión de pilotos hablamos eso y quedó muy claro. Es él quien me aprieta contra la chicana, frenamos como podemos y el no frena a cero”.
Esa situación terminó acotando las posibilidades de Rossi, que largó la final desde la 8ª posición y no sumó puntos en el Súper 8. De hecho, los Renault oficiales de Leonel Pernía y Spataro se llevaron 10 puntos en el Súper 8 y terminaron quedándose con el título de marcas.
“Muy bien Renault con el campeonato de marcas/equipos, que sigan probando tranquilos mientras están ‘prohibidas’ las pruebas. Felicitaciones”, ironizó Rossi en su cuenta de Twitter.
Final accidentada. “No quiero objetar el título de López que lo logró de forma merecida con un gran equipo y un gran auto, pero lo de (Agustín) Canapino es una cosa increíble”, manifestó Rossi después de la carrera.
“Salió a chocarme desde la primera vuelta, una locura. Me llevó para un lado, para otro, y me pegó por todos lados”, dijo.
“Y después lo de Girolami -continuó-. Lo paso, me pega de atrás y no tiene la gentileza de levantar para devolverme el puesto. Y dale que va, así ganó. Las injusticias me hacen muy mal, me parten al medio.”
En cambio, también en la conferencia de prensa, Girolami se descargó: “A mí Matías me pegó claramente en el medio del auto. Después de eso, el 408 se puso de costado en todos lados. Matías estaba buscando lo mismo que yo, vencer y esperar el resultado del rival para lograr el campeonato”.
La victoria, pese al alevoso toque a Matías, fue para Bebu Girolami, quien fue escoltado por su compañero de equipo, Facundo Ardusso, y por Rossi, quien logró su 8º podio en la temporada, los últimos cuatro en forma consecutiva.
Cumplido, en caliente
Ya con el título a cuestas, José María López también se refirió a los roces de la final y, de paso, recordó su admiración a Matías Rossi.
“Recibo un gran golpe de Matías, innecesario. Los respeto mucho como piloto, pero esas cosas no me gustan. El auto se me ponía de costado cuando doblaba a la izquierda. Vibraba, humeaba, la dirección hacía juego”, contó el cordobés.
Y agregó: “esto no cambia la relación que tengo con Matías, que es el mejor piloto de la Argentina. Él estaba buscando ser campeón, pero al título hay que ganarlo en buena ley”.
