Algunos comercios decidieron abrir para minimizar las pérdidas. Pero el caudal de clientes fue bajo.
Si bien el feriado puente que se extendió entre el jueves y ayer para conectar con el fin de semana benefició fuertemente a las localidades turísticas, aquellas que no se caracterizan por obtener un nivel importante de recursos por esa actividad registraron algunos impactos negativos.
En ese sentido, en Pilar, los más perjudicados parecieron ser los comerciantes, quienes debido a los días no laborables que presentó marzo –sumaron cuatro si se contabilizan los feriados de carnaval y los del Día de la Memoria-, cerrarán un mes con un nivel de ventas que calculan no superará al del mismo período del año pasado.
Es por eso que ayer, a pesar del feriado y de la escasa cantidad de gente que circulaba por la calle, muchos comercios del centro optaron por abrir sus puertas, aunque más no sea con horarios de atención reducidos.
Sin embargo, ayer por la tarde, los propietarios y encargados de los negocios analizaban el hecho de si levantar las persianas, y tener que afrontar los costos que implica tener el local abierto, había sido una decisión acertada teniendo en cuenta el bajísimo nivel de actividad que registraron durante la jornada. Más si se tiene en cuenta que los trabajadores nucleados en la mayoría de los sindicatos perciben en los feriados el doble de salario que un día normal.
En ese sentido, los comerciantes de la ciudad consultados ayer por El Diario se quejaron por la sumatoria de jornadas no laborables que se acumularon por la celebración del carnaval y la conmemoración del 24 de marzo, a las que se sumarán los próximos feriados del 2 de abril y también la Semana Santa. En definitiva, en poco más de 30 días habría 7 jornadas sin actividad a las que hay que agregarle los fines de semana.
Liquidaciones
Al recorrer el área céntrica pilarense ayer por la tarde, podía advertirse que casi los únicos negocios que permanecían abiertos eran los que comercializan indumentaria. Es que ese rubro se encuentra en plena etapa de liquidaciones, en busca de lograr –antes de que se precipite el frío intenso- vender el remanente que aún persiste de ropa de verano.
“Son los últimos antes de que llegue el frío y tenemos un stock todavía importante de remeras, bermudas y camisas de mangas cortas que tenemos que tratar de liquidar. Estamos ofreciendo precios hasta con un 50% de descuento, y no nos podemos dar el lujo de cerrar hoy porque ya la semana próxima se viene el frío y esto ya no lo vendemos más”, explicó la dueña de un negocio de la peatonal.
Por su parte, Sergio, encargado de otro local de indumentaria de la calle Rivadavia, contó el argumento que esgrimió el dueños del comercio para decidir abrir el comercio a pesar del feriado. “Nosotros no trabajamos con turismo, y a fin de mes, quien sea propietario de un comercio, cuando tenga que juntar la plata para pagar los impuestos o los sueldo, se va a sentir mucho más pesado porque va a tener un 20% menos de actividad económica debido a tantos días feriados”.
Éxodo
El turismo, a pleno
Por el contrario, a nivel nacional, las primeras estimaciones que llegan con relación al turismo del fin de semana largo desbordan de optimismo. En el debut de los feriados puente, Tandil, por ejemplo, registró reservas hoteleras que alcanzaron el 90 por ciento.
El Delta de Tigre alcanzó 75 por ciento de ocupación. La costa atlántica presentó niveles de ocupación menos importantes. Pinamar, San Bernardo y San Clemente llegaron al 60 por ciento de las reservas, Villa Gesell 74, y Mar del Plata, entre 65 y 75. La ciudad de Buenos Aires informó un 62 por ciento.
Entretanto, en la terminal de Retiro la necesidad y la desesperación llevó al agregado de 200 servicios. Durante la jornada del miércoles último partieron a diferentes destinos del país un total de 1.252 ómnibus y arribaron 830, lo que hace un total de 2.082 micros, entre servicios estándar y refuerzos.
